Actualizado: 14:13 CET
Miercoles, 17/07/2019

Arcos

“No sé vivir sin escribir; aunque no publicara, no dejaría de escribir

La joven escritora Leticia Arteaga Billón publica 'La heredera de Enendor'

Leticia Arteaga en su habitual espacio de trabajo.

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Leticia Arteaga en su habitual espacio de trabajo.

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Su sola presencia irradia la luz de la ilusión y las ganas por vivir. Con 24 años de edad, Leticia Arteaga Billón confiesa que dedica interminables jornadas a sus novelas; tiempo en el que, fantaseando, nos muestra una realidad que podría ser cierta, si ya no lo es. Estos días presenta ‘La heredera de Enendor (Saga Submundo)’, un trabajo de andar por casa en el mejor de los sentidos, pues la autora lo ha cocinado y servido en bandeja sin más ayuda que su talento y constancia.

Licenciada en Filología Hispánica, realizó sus estudios precisamente motivada por sus ganas de convertirse en escritora y dar pluma suelta a su imaginación. Estuvo a punto de realizar un máster muy exclusivo de literatura creativa, pero en un cupo de treinta plazas para toda España, quedó fuera. Antes, fue alumna del IES Guadalpeña de Arcos.

Leticia Arteaga es natural de Melilla, pero lleva once años viviendo entre los arcenses. Actualmente, imparte clases particulares de Lengua y Literatura a alumnos, especialmente, de Bachillerato. Sin embargo, reconoce que la docencia no es su vocación.

Su ópera prima vio la luz hace apenas tres meses, tiempo en que ha logrado vender más de 200 ejemplares de los 500 que componen su primera cosecha.

¿Cómo empezaste a interesarte por escribir?
–Desde muy pequeña me encantaba leer; de hecho, tengo libros de primero y segundo de Primaria sin ilustraciones, me encantaban los textos y las historias. Empecé a escribir por casualidad: en el verano de segundo de la ESO -acababa de llegar a Arcos- tuve de compañera a la gripe que me mantuvo sola en casa en plena época de vacaciones. Estaba en cama, no tenía libros nuevos…, así que empecé a escribir, y como quien no quiere la cosa, escribí una novela de cien páginas.

Es decir, te metiste de lleno en un género difícil…
–Sí, empecé directamente con la novela, ni relatos ni cuentos…


‘La heredera de Enendor’ es tu primera novela publicada por ti misma, sin mediación de editorial alguna, padrinos…

–He realizado todo el proceso y me he dado cuenta de que resulta más rentable escribir, corregir y diseñar el trabajo que ponerte en manos de una editorial. Hay editoriales que se limitan simplemente a publicar el manuscrito ya corregido que les llega. Yo he elegido la plataforma de Amazon porque es la que más te permite hacer cambios en el manuscrito llegado el momento, cambios en la portada… Es la que más te beneficia y hace mejor publicidad.

La novela es pura ciencia ficción…
–Es fantasía dentro del mundo real. Creo que La fantasía es el género perfecto para contar una realidad sin que el lector se dé cuenta de que estás contando cosas que son verdad. ¿Por qué? Porque lo haces hablando de brujas, de mundos mágicos…, pero estás leyendo una historia que cuenta cómo es el mundo real. Una metáfora de nuestra sociedad. Yo elegí dos temas principales: la madurez de una joven y un tema de rabiosa actualidad en España como es el feminismo. Cogí ambos temas y me los llevé al extremo, porque cuando llevamos las cosas al extremo tenemos la parodia.

¿Y qué historia nos cuentas?
–La protagonista ha vivido –digámoslo así- toda su vida en una jaula. No ha tenido amigos y siempre ha estado bajo la orden de tienes que ser buena, tienes que ser buena… ¿Qué pasa cuando sales al mundo real? Que te das cuenta de que no todos son buenos, ni todo el mundo es justo, ni todo es tan maravilloso como parece. Ella, la protagonista, es la heredera de un mundo mágico. El primer capítulo ya muestra su enclaustramiento y ganas de respirar libertad. ¿Qué hace? Pide a su madre un año de libertad. En ese tiempo cae en el mundo ‘humano’, en una universidad…

¿Hay algo de autobiográfico en esta historia?
–Puede, pero no es mi pretensión, entre otros motivos porque la protagonista es más mala que yo. Ella vive en un mundo donde el bien y el mal no se mezclan, las personas o son buenas o son malas. Cuando llegamos al mundo real nos damos cuenta de que las personas no son cien por cien buenas o malas, tenemos un porcentaje de todo.

¿Cómo definirías tu lenguaje literario?
–Esta novela intenta ser muy directa, muy simple. Dentro de la belleza del lenguaje y de la abundancia de pasajes más descriptivos… Intento escribir al mismo nivel que una cámara de cine, cómo se va observando las cosas al mismo tiempo que vas narrando. Te puedes hacer tu propio panorama del lugar, de las personas que allí están. En este sentido, diría que el lenguaje es fluido.

Hay algo de tragedia en la novela…
–La protagonista vive en un mundo imaginario sin hombres, donde se ha cometido un genocidio contra este sexo, sin embargo cuando vive en la realidad descubre que el hombre no es tan malo como se lo han pintado. La rebeldía la va llevando a enfrentarse con normas, tradiciones y otras cosas que le han impuesto.

Como se suele decir, ¡Compren la novela en las mejores librerías y papelerías! ¿Qué aceptación está teniendo la novela?
–Está por ahora en Papelería Camachito. Creo que la aceptación está siendo buena: ¡Hasta mi padre la ha leído! La publicidad es lo primero que te entra, y en ello estoy. Lo primero que hice fue contactar con youtubers y gente de Instagram para que leyeran la obra. Ellos le hicieron cierta publicidad sin la necesidad de verse presionados para hacer una crítica buena; lo cogieron, lo leyeron, les gustó… El libro está ahora mismo por el País Vasco y otros lugares.

¿Cuáles son tus ambiciones literarias?
–Que la gente me lea, que la gente descubra a una autora española, a alguien que quiere hacerse un nombre y que tiene mucho que contar, mucha creatividad, imaginación… Contar ese paso de la adolescencia a la madurez, conocer mucha  gente, porque es a través de los demás como mejor se conoce la realidad. Las personalidades que te rodean te forman. En mi novela hay personalidades conocidas, caracteres, formas de ser…

¿Te traes entre manos algún nuevo proyecto?
–No sé vivir sin escribir; aunque no publicara, no dejaría de escribir. De hecho, estoy en tres trabajos a la vez. A finales de año o principios de 2020 saldrá la segunda parte de esta novela. Antes, en septiembre aproximadamente saldrá otra novela, otra saga. En función también a la respuesta de los lectores, la editaré de una u otra forma.

Te confiesas autodidacta, aunque, cierto es, uno nunca aprende sin la experiencia de conocer al prójimo. ¿Alguien te ha inspirado o ayudado de forma especial en tu ‘obcecación’ por escribir?
–No. Mi madre es profesora, es mi fan número uno, se lee hasta la lista de la compra. Pero no, nadie me ha ayudado especialmente. Normalmente, nadie ve que ser escritora sea una salida laboral. Mi madre, no obstante, es la que se la leído todos mis trabajos y me ha animado cuando me faltaban las fuerzas.

Supongo que eres consciente de la competencia en este mundo, de lo difícil que resulta salir adelante…
–Cuando hice el curso de edición, comprobé la cantidad de títulos que salen en España cada año… 2.000 personas, 3.000 o más que están compitiendo contigo.

¿Te sientes atraída por otros géneros literarios?
–La poesía me gusta, pero le tengo mucho respeto. No sería capaz de escribir poesía como lo hacen otros. Siempre me ha gustado el término ‘Novela’. Hasta el término cuento, que es más corto, se me queda corto. La novela es el medio para contar lo que quiero contar, para explayarme…

Eres una lectora empedernida…
–Descubrir un libro es descubrir un mundo nuevo. Cada libro tiene un trocito del autor y un trocito de la sociedad en la que vivimos, de los contextos, de las dudas, los miedos… Devoro los libros, me duran un día o dos. Es una lástima que cada vez sea menos, la gente quiere mensajes cortos en el móvil y poco más.

Ha sido un placer. Mucha suerte.

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