Actualizado: 02:26 CET
Lunes, 24/02/2020

CinemaScope

"Parasite" hace historia en los Óscar

La victoria de "Parasite", primera cinta en un idioma diferente al inglés en llevarse el Óscar a la mejor película, supone una ruptura total

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El apabullante ejercicio cinematográfico que Sam Mendes realizó en "1917" llegó a la gala con el áurea de favorita pero se tuvo que rendir al fenómeno que ha sido "Parasite", aplaudida unánimemente por crítica y pública desde que se estrenó en el Festival de Cannes, donde se llevó la Palma de Oro.

Una historia que es una comedia, un thriller, un drama y una durísima crítica social y que ha conquistado a los públicos de todo el mundo desde su universo local y completamente universal.

En Estados Unidos se convirtió en todo un fenómeno y se daba por seguro que ganaría el Óscar a mejor película internacional -por encima de "Dolor y gloria", de Pedro Almodóvar-, como así fue.

También se esperaba que se llevara el premio a mejor guion original, como así fue. E incluso no se descartaba que ganara el de mejor director, que arrebató a Mendes, que también hubiera sido un justo vencedor.

Pero aunque muchos lo deseaban, muy pocos esperaban que se hiciera con el premio gordo de la noche, pero lo consiguió. 

Una enorme ovación recibió el anuncio del Óscar a mejor director para Bong Joon-ho, pero aún fue mayor la que recibió el surcoreano cuando volvió a subir al escenario a recoger el de mejor película. 

El Dolby Theatre se caía literalmente y se rendía ante un realizador emocionado y feliz. "Siento que un momento muy oportuno en la historia está sucediendo ahora mismo", dijo al recoger el Óscar la productora Sin-ae Kwak.

Y es así porque la victoria de "Parasite", que además era la primera película surcoreana nominada a los Óscar, supone una ruptura total en la tradición de unos Óscar que se habían mostrado siempre reacios a dar su premio gordo a un filme que no fuera estadounidense, o como mucho británico.

Diez grandes filmes antes de "Parasite" vivieron esa doble nominación, pero ninguno logró el doble premio: "Grand Illusion", en 1939; "Z", 1969; "The Emigrant", 1972; "Cries and Whispers", 1973; "Il Postino", 1995; "Life is Beautiful", 1998; "Couching Tiger, Hidden Dragon", 2000; "Letter fron two Jima", 2006; "Amour", 2012, y "Roma", 2018.

UNA EDICIÓN CON POCA REIVINDICACIÓN Todas las sorpresas de la noche se agotaron con "Parasite" porque el resto de la gala cumplió estrictamente un guión marcado y del que no se salieron ni los discursos, poco emotivos y aún menos reivindicativos.

El único que sí aprovechó al recoger su premio para lanzar un mensaje político fue Joaquin Phoenix, que se llevó, como estaba previsto, el premio a mejor actor por su brutal interpretación en "Joker".

"Creo que si hablamos de la desigualdad de género, del racismo, los derechos queer, de las personas indígenas o de los animales, estamos hablando de la lucha contra la injusticia", afirmó Phoenix, un incansable activista medioambiental.

"Estamos hablando de la lucha contra la creencia de que una nación, un pueblo, una raza, un género o una especie tiene el derecho de dominar, controlar, usar y explotar al otro con impunidad", añadió el actor, quien, además, se acordó sobre el escenario de su hermano River Phoenix (1970-1993).

Junto al actor hubo una actriz que llegó con un mensaje muy claro para lanzar en los Óscar. Fue Natalie Portman, que se paseó por la alfombra roja con una capa en cuyo borde aparecían bordados los apellidos de ocho realizadores que, en su opinión, han hecho este año unos trabajos excelentes por los que deberían haber sido reconocidas por la Academia de Hollywood pero no ha sido así.

Se trata de Lorene Scafaria, Lulu Wang, Greta Gerwig, Marielle Heller, Melina Matsoukas, Alma Har'el, Celine Sciamma y Mati Diop.

LOS PREMIOS DE INTERPRETACIÓN CUMPLIERON LOS PRONÓSTICOS.

En el resto de las categorías de interpretación también se cumplieron estrictamente los pronósticos.

Renée Zelwegger subió como se esperaba a recoger el Óscar por dar vida a Judy Garland en "Judy", lo que supuso su regreso a lo grande tras unos años complicados. Se llevó su segunda estatuilla tras la que logró por "Cold Mountain" (2004).

Igualmente en las categorías de secundarios. Brad Pitt se llevó su segundo Óscar -aunque el primero fue como productor de "12 Years a Slave"- por su papel en "Once Upon a Time... in Hollywood", un trabajo por el que también ha ganado el Globo de Oro y el Bafta.

Y Laura Dern repitió trayectoria de premios por su abogada de "Historia de un matrimonio" y consiguió el primer Óscar de su carrera, que se lo dedicó, muy emocionada, a sus padres, Diane Ladd y Bruce Dern.

LOS LATINOS, SIN PREMIOS 

Llegaron a la gala con muchas nominaciones y en categorías importantes, pero los latinos se fueron de vacío del Dolby Theater.

Como se preveía, "Dolor y gloria", de Pedro Almodóvar, perdió en la categoría de mejor película internacional frente a los "Parásitos", de Bong Joon-ho. Y Antonio Banderas no tuvo ninguna opción frente a la tremenda interpretación del "Joker" de Joaquin Phoenix.

Sí hubo decepción en la categoría de animación, donde la española "Klaus" llegaba como favorita de la noche, pero el premio fue finalmente para "Toy Story 4".

Los argentinos Pablo Helman, Leandro Estebecorena y Nelson Sepúlveda junto al francés Stephane Grabli estaban nominados por su labor en "The Irishman" pero perdieron frente a "1917"; misma disputa que se produjo en dirección de Fotografía, con el mexicano Rodrigo Prieto batido por Roger Deakins.

Tampoco hubo suerte para la brasileña Petra Costa, cuyo documental "The Edge of Democracy" fue batido por "American Factory". Y la mexicana Mayes C. Rubeo se quedó a las puertas del Óscar a mejor vestuario por "Jojo Rabbit", que ganó Jacqueline Durran por "Little Women".

UNA GALA LLENA DE MÚSICA 

Ya se esperaba mucha música en la gala, pero hubo incluso más, como la actuación por sorpresa de Eminem, muy aplaudida pero que no se entendió muy bien. Sobre todo porque cantó un tema con unos cuantos años, el "8 mile" que compuso para la película homónima de 2002.

La joven Billie Eillish llegó a la gala como la gran atracción de la noche tras ganar cinco Premios Grammy y no defraudó con una sentida versión del "Yesterday" de The Beatles para recordar a los fallecidos del mundo cinematográfico en el último año, incluidos Kirk Douglas y Kobe Bryant, ganador de un Óscar por un cortometraje de animación.

Y para defender las cinco canciones nominadas, la Academia de Hollywood realizó un espectacular despliegue.

Elton John, con unas de sus características gafas de sol y sentado a un piano rojo, interpretó "(I'm gonna) love me again", de la película "Rocketman"; Cynthia Erivo emocionó con "Stand Up", de "Harriet"; Randy Newman puso el toque naif con "I can't let you throw yourself away", de "Toy Story 4", y la actriz Chrissy Metz ("This is Us") sorprendió al cantar "I'm standing with you", de "Breakthrough".

Aunque el momento más holywoodiense fue cuando once cantantes de diferentes países se unieron para cantar "Into the Unknown", canción nominada de "Frozen 2". Con una estética propia de las películas de Disney, Idina Menzel encabezó la actuación, en la que participaron la española Gisela y la mexicana Carmen Sarahí -que cantaron en castellano y español, según la academia estadounidense-.

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