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Lunes 27/09/2021

Desde la Bahía

La Casería de Ossio

Al frente de toda nuestra ciudad tenemos a una mujer. Ahora que está en auge vuestro valor, Patricia, demostrémoslo.

Publicado: 03/08/2021 ·
13:49
· Actualizado: 03/08/2021 · 13:49
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Autor

José Chamorro López

José Chamorro López es un médico especialista en Medicina Interna radicado en San Fernando

Desde la Bahía

El blog Desde la Bahía trata todo tipo de temas de actualidad desde una óptica humanista

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La ortodoxia tiene sus más firmes pilares en la responsabilidad, la belleza y la fidelidad. Su luz es su carácter dogmático; su sombra, su rigidez. Lo sublime si se mantiene estático, puede acabar en vulgaridad o en el mejor de los casos aislarse como minoría selecta, difícil de comprender o acceder. La heterodoxia es el agua que baja del ingenioso monte de la imaginación para dar al monótono ritmo del río creativo el caudal y la capacidad navegable que lo haga relacionarse con el inmenso océano.    

La ortodoxia isleña siempre ha sido salada y azul. Saladas sus aguas. Azul marino su indumentaria. Su pilar más firme la Industria Naval. Su mayor encanto "su alma bazanera" y su corazón envuelto en un "mono azul". Es la Isla del ayer, la que nos ha llevado al hoy, al presente, donde las voces y más aún, las plumas destacadas, adoptan con frecuencia una actitud crítica - y no les faltan razones - quizás no destructiva, pero sí famélica por la reiterativa insaciabilidad que adoptan. Puede haber apagón de los sentidos, pero el cableado eléctrico está trazado y sólo se precisa la presión del tacto humano sobre el interruptor para que de nuevo aparezca la luz.

Es raro no encontrar en cualquier punto de importancia de nuestra geografía a un "cañaílla" ocupando puestos de interés y responsabilidad. Mostrando su heterodoxia en oficios, profesiones, cargos de administración, ciencias, letras o artes. Quizás la máxima expresión por su universalidad la consiguió José Monje Cruz, Camarón de la Isla, verdadero heterodoxo de un cante que es ahora patrimonio de la humanidad: El flamenco.

Las ciudades las forman, las habitan y son responsables de su evolución y progreso, los que en ellas viven continuadamente. Estos son los que tienen que enfrentarse a su problemática diaria y encontrar las soluciones más precisas para un mayor bienestar. En la isla emerge ahora con fuerza una cuestión de importancia capital para uno de sus barrios: La Casería de Ossio. Todos los isleños conocemos los argumentos que se esgrimen, desde la reconstrucción y regeneración del paseo marítimo de su playa que ahora parece quiere adaptarse a la famosa Agenda 2030, hasta resistir a la Demarcación de Costas en Andalucía/Atlántico, que sigue adelante en su proceso de recuperación posesoria de todo el conjunto de casetas y demás construcciones, con la sola excepción del "Bar El Bartolo" que tiene una concesión por parte de la Conserjería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. Costas pide el cese de lo que cree indebida ocupación y restitución de los terrenos a su estado anterior y el ayuntamiento ha iniciado expediente para solicitar su legalización. 

Le tengo mi cariño a la Casería. No es una cuestión de oportunismo. Mi padre tuvo ahí una barbería en los tiempos en que yo cursaba mis estudios y era preciso arrimarle al corto sueldo una cuantía que permitiera vivir modestamente a la familia y continuar yo mi carrera. El pueblo de la Casería acudía con holgura, conocedor del arte que con maquinilla, tijeras y navaja, tenía Joaquín Chamorro. Le estaré eternamente agradecido.

Por eso a veces he pensado que si el partido que gobierna, que ostenta el mando en nuestra "salada ínsula" es el mismo que Gobierna el país y si el mayor partido de la oposición es el mismo que el que Gobierna en la Comunidad Andaluza, por qué no se olvidan de su "ortodoxia claustral" y junto al resto de las distintas opciones políticas, unirse por una vez, olvidando protagonismos y exponer a ambos presidentes Autonómico y de la Nación, que el problema de este entrañable barrio tiene que quedar resuelto y siempre y por encima de todo, sin que ninguno de sus vecinos se sientan menospreciados y mucho menos menoscabados en sus legítimos intereses. El pueblo lo apoyaría incondicionalmente y Costas se daría cuenta que esto no es un juego de metros hacia adelante o hacia atrás de sus orillas, porque lo que hay en esa franja de terreno, por mucha ley que se cite, es "propiedad emocional" de esos pescadores que han soportado durante decenios el más despiadado y olvidadizo trato que jamás se dio a un barrio de la Isla.   

 Al frente de toda nuestra ciudad tenemos a una mujer. Ahora que está en auge vuestro valor, Patricia, demostrémoslo.

Que el "voto" sepa, que hay algo muy superior a él, en el ánimo de los políticos: el deseo de bienestar de todos sus ciudadanos, porque por más que los critiquemos sus conciencias también saben ser heterodoxas y solidarias, cuando las circunstancias lo exigen.  

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