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Martes 03/08/2021

La Gatera

Sesenta años sin Gary Cooper

Tiene servidora dos grandes amores platónicos (porque ellos lo quieren así) en su vida. Uno es Leonard Cohen, y el otro Gary Cooper. Ambos se me fueron ya...

Publicado: 12/05/2021 ·
22:19
· Actualizado: 12/05/2021 · 22:19
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  • Gary Cooper.
Autor

Rosa G. Perea

Rosa G. Perea es escritora. Es cofundadora del Club de Lectura del Ateneo de Sevilla y editora en Almuzara

La Gatera

Como escritora, editora y colaboradora en medios de comunicación, Rosa G. Perea habla de todo, predominando la cultura

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Tiene servidora dos grandes amores platónicos (porque ellos lo quieren así) en su vida. Uno es Leonard Cohen, y el otro Gary Cooper. Ambos se me fueron ya, pero eso no les resta ni un ápice de mi admiración.


Cuentan, para mi sonoro ataque de celos, que Cooper era casi tan buen amante como actor, o incluso mejor. Carole Lombard, Merle Oberon, Marlene Dietrich, Ingrid Bergman, Grace Kelly y muchísimas (miles) más, pasaron por su cama, e incluso algún escarceo tuvo con Anderson Lawler y algún otro hombre. Aunque la única mujer que lo llevo al altar fue Verónica Balfe, con un matrimonio complicado, pero que duró hasta el final.


Nadie podría imaginar tanta testosterona en el protagonista de “Solo ante el peligro” cuando era niño, ya que cuentan que a su madre, después de alumbrar a su primer hijo varón, le aconsejaron que no tuviera más hijos, pero ella quería tener una hija, por lo que no hizo caso a los médicos y volvió a quedarse embarazada. La decepción fue tremenda cuando llegó Cooper al mundo. Hasta el punto que la madre se empeñó en vestirlo con ropas de niña y no le dejaba jugar con chicos, para que no se ensuciara.


Sufrió muy joven un accidente automovilístico que le dejó muy mal parada una cadera. Jamás se recuperó, pero esto le sirvió para que adoptara ese modo de caminar tan particular. Para poder recuperarse el médico le recomendó que montara a caballo. Y como no había muchas oportunidades de trabajo después de la guerra, aprovechó para trabajar en un rancho de la familia, donde se convirtió en el gran jinete que después veríamos en la gran pantalla. Sin embargo, aquella vida era muy dura para él y en poco tiempo decidió probar suerte en Hollywood. Empezó como especialista a caballo, pero destacaba tanto que en poco tiempo pasó a interpretar papeles con cierta importancia, cambiando el nombre de Frank James Cooper, por el que todos le conoceríamos después.


Supo escoger los papeles que hicieron de él el mito que llenó y aun llena las pantallas. Aunque nunca sabremos cómo hubiera sido aquel Rhett Butler de “Lo que el viento se llevó”, si no hubiera rechazado el papel, para mayor gloria de Clark Gable.
Hoy se cumplen 60 años de su marcha.

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