Actualizado: 16:37 CET
Domingo, 19/01/2020

Teología de Málaga

Teología de Málaga. Doble moral

El alcalde de Málaga inauguró días atrás las luces de Navidad con Antonio Banderas

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El alcalde de Málaga inauguró días atrás las luces de Navidad con Antonio Banderas; y además saltó con Banderas, bailó con Banderas, jaleó con Banderas en esa fiesta formidable y disparatada del encendido. Un día después estaba camino de la Cumbre del Clima donde dijo que “los ayuntamientos tenemos que jugar un papel activo para combatir el cambio climático con la reducción de consumo energético, impulso a las renovables, fomento del transporte público…”. Enfatizo eso de ‘reducción del consumo energético’. Sí, “los ayuntamientos tenemos que jugar un papel activo para combatir el cambio climático con la reducción de consumo energético…”, eso dijo precisamente tras la orgía de bombillas con un show que se repite tres veces al día. La doble moral es la divergencia entre las convicciones y las decisiones, entre lo que defiendes y lo que haces.

Si el alcalde tiene la convicción de que el planeta requiere una “reducción de consumo energético”, ¿puede ser eso compatible con el despliegue espectacular de bombillas para competir con las ciudades que han convertido la Navidad en un show? Pues hasta donde a mí se me alcanza, no. Se trata de una impostura en toda regla. Kant, en su Crítica de la razón práctica, apunta que esa doble moral hipócrita se caracteriza por simular que tus intenciones son irreprochables. Pero, claro, lo dicho en la Cumbre del Clima no cuela después de las luces de Navidad. Que sí, que las luces son un atractivo turístico, que ayudan al comercio, que benefician por ahí a Málaga, pero de ninguna manera encajan en la “reducción de consumo energético”, ni siquiera aunque se añada que se trata de leds. En definitiva, esto no va de watios o de euros, sino de lo simbólico. O una cosa u otra.

No se puede aspirar a tener coherencias distintas, porque al final uno siempre es incoherente. No se puede ser el campeón de las luces y el campeón del consumo energético ecológico. Cuando se quiere ser el campeón de una cosa y de la contraria, uno acaba por no salir campeón de ninguna de las dos. A lo sumo, campeón de la doble moral.

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