Los Miserables

Publicado: 04/12/2019
Autor

Luis Eduardo Siles

Luis Eduardo Siles es periodista y escritor. Exdirector de informativos de Cadena Ser en Huelva y Odiel Información. Autor de 4 libros.

La escritura perpetua

Es un homenaje a la pasión por escribir. A través de temas culturales, cada artículo trata de formular una lectura de la vida y la política

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La película ‘Los Miserables’ tiene dinamita por dentro. No se trata de una adaptación de la novela de Víctor Hugo, pero contiene la atmósfera de desesperación
La película ‘Los Miserables’ tiene dinamita por dentro. No se trata de una adaptación de la novela de Víctor Hugo, pero sí contiene la atmósfera de desesperación y angustia, de falta de oxígeno para vivir dignamente, de aquel libro monumental. En el universo que construye Víctor Hugo no hay buenos y malos; hay buenos que pueden ser malos, y malos que se pueden redimir, además de algunos comparsas con los que la humanidad, en definitiva, no puede contar. Y este ‘Los Miserables’, primer largometraje de Ladj Ly, se desarrolla en el barrio parisino de Montfermeil, donde Jean Valjean, el protagonista de la novela de Víctor Hugo, encontró refugio. Se trata de una barriada en la que actualmente habita la desolación, en la que las horas se hacen interminables porque no cabe esperar más que la nada, en la que los adolescentes crecen sin futuro y delinquen casi por aburrimiento, donde la simple respiración puede convertirse en la mecha de la violencia. Ladj Ly es vecino de ese barrio, y filma la película con una estética de documental, con objetividad, pero con un enfoque especial hacia el dolor, ese dolor que recorre cada esquina del barrio con casas que parecen colmenas, hasta que finalmente el dolor se convierte en violencia.   

Los personajes que atraviesan esta historia son en su mayoría individualistas, aunque actúan en grupos, unos grupos, sobre todo entre los vecinos, muy divididos, incluso enfrentados, separados por etnias, o por su tendencia o no a colaborar con la Policía. ‘Los Miserables’, de Víctor Hugo, podría no haber sido más que un dilatado folletín de policías y ladrones, de buenos y malos, pero apuntó considerablemente más alto, hasta reflejar la reivindicación de una vida digna para aquella gente, que sólo la democracia y la justicia podrían encauzar. Aunque tanto tiempo después, la vida allí sigue igual. Como en muchísimos sitios, donde la justicia social no llega. Dice esto Ladj Ly, director de ‘Los Miserables’: “Tenemos la impresión de que a los políticos no les importamos. No sentimos que sea suficiente salir a la calle todos los sábados. Si quieres hacer una revolución, tienes que estar en las calles todos los días, porque lo que realmente importa a los políticos con las cifras. Si detienes la economía, encontrarán el dinero suficiente para arreglar tu problema. Abrirán el cajón y sacarán algo”. La mecha está encendida, decíamos.

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