Actualizado: 20:25 CET
Viernes, 19/07/2019

Jerez

Un geriátrico de Jerez indemniza a la familia de un anciano fallecido

Ocurrió en julio de 2016, cuando el usuario del geriátrico Suite La Marquesa murió asfixiado con el propio cinturón de sujeción mecánica que lo ataba a la cama

  • Residencia de ancianos Suite La Marquesa.

La residencia de ancianos Suite Jerez La Marquesa ha tenido que indemnizar con 90.000 euros euros a la viuda y a las tres hijas de un usuario de 81 años, F.M.F, tras fallecer asfixiado en julio de 2016 “tras una lenta agonía quedando colgado del cinturón de seguridad de contención mecánica” que lo ataba a la cama en el horario nocturno  debido a una negligencia del geriátrico. El pasado lunes, casi tres años después de este suceso, el Juzgado de Primera Instancia número 7 de Jerez dictaba auto de homologación de acuerdo extrajudicial con la citada residencia después de que ésta reconociera la “mala praxis” y descartara pleitear.  El caso, en el que el despacho de abogados Bufete Ortiz ha representado a la familia, se remonta al 9 de julio de 2016, cuando el residente, que estaba ingresado por la familia en este centro residencial de mayores, fallecía durante la noche. 

Debido a las convulsiones que sufría, tenía diagnosticada la contención mecánica mediante cinturón de sujeción durante el horario nocturno. Esa mañana, el perno de sujeción de la barandilla de la cama del anciano se rompió, por lo que lo enviaron a mantenimiento, tal y como consta en el libro de incidencia de esa jornada. Pese a ello, según apuntan desde el butefe de abogados, en la residencia no sustituyeron a la barandilla por otra nueva, ni cambiaron la cama, sino que volvieron a enviar la misma cama con el mismo defecto.

Para más inri, destaca el letrado, se da la circunstancia de que durante el horario nocturno, a pesar de que estaba inmovilizado al tener pautada la contención mecánica nocturna, no hay constancia de que fuera visitado por el personal de guardia. Así las cosas, no se le cambia de cama, ni de habitación y se le deja pernoctar allí, durante la noche del 9 de julio de 2016. De esta manera, cuando estaba durmiendo, al girarse sufrió una caída de la cama, al no disponer esta de barandilla lateral de sujeción.

Como consecuencia,  F.M.F. quedó suspendido de la cama a la altura del cuello y del pecho mediante el cinturón de sujeción, provocándole una asfixia mecánica que “tras una lenta agonía” le causó la muerte “sin que acudiera nadie del servicio a socorrerlo”. La lenta agonía, precisa el letrado, quedó acreditada cuando el cadáver fue levantado por la forense y por la policía científica judicial, por las diversas heridas en pierna y espalda y sangre el  pie derecho que constan en el informe.  Después de que la familia presentara una demanda por los hechos contra el geriátrico, esta residenciad e ancianos optó por no pleitear, admitiendo la “mala praxis”, así como la infracción del protocolo de contención mecánica, puesto que la cama en la que se realizó la contención del residente “no estaba en buenas condiciones de uso para salvaguardar la integridad física de la persona sometida a dicha contención”. Un usuario, en este caso el anciano fallecido, que “no puede defenderse ante un imprevisto al estar inmovilizada”.

En este caso concreto, la cama tenía doblado el perno de la barrera lateral de fijación y por tanto, no retenía al residente si éste se deslizaba por un lado de la cama, que es lo que ocurrió, propiciando su muerte tras una “lenta agonía” tras quedar  colgado del cinturón de seguridad de contención mecánica. 

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