Actualizado: 18:19 CET
Sábado, 20/07/2019

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Preso número 9 por violencia de género

Canción apologética de la violencia machista sin paliativos, digna de ser conocida y analizada porque ejemplifica una forma de pensamiento y sentimiento en un m

El preso número 9 es una canción, muy conocida en la década de los 60 del siglo pasado y compuesta por los mexicanos, Hermanos Cantoral, Fue interpretada por grandes figuras de la canción popular, dos de ellas extremadamente famosas en el ámbito de la musica contestataria: Chávela Vargas y Joan Báez.  La canción es triste, melódica,, con un ritmo pegadizo, así como una estructura musical sencilla  que facilitaba tocarla a la guitarra.

El contenido de su letra hoy se antoja anacrónico, no tanto en el tiempo en el que fue escuchada, sino con la pléyade de personas que la cantaban y muchos compartían ideales progresistas. El hecho de que el ídolo del momento, Joan Báez, la llevara en su repertorio inducía a enmarcarla entre las piezas musicales más reivindicativas.

Pero la juventud pasa y con ella aumenta la capacidad de discernimiento. El que cada cual haya tenido, que esto no se presume nada contrario a la inteligencia de cualquiera sea joven o no tan joven. Lo cierto es que culturalmente el mundo y dentro de él España ha cambiado y hoy día un somero análisis del contenido de esta popular canción causa cierta perplejidad, ya que defiende claramente el crimen pasional, colocando al protagonista “preso número 9” en una especie de pedestal heroico, cuando en realidad representa lo más indigno del ser humano. Pretende el personaje tener la propiedad de la mujer, hasta tal punto que se considera con derecho a quitarle la vida.  Y encima, en toda la letra de la canción, se repite en el estribillo, que este “impresentable” se siente tan, tan orgulloso de su hazaña, que entona aquello de: Padre no me arrepiento ni me da miedo la eternidad. Yo sé que allá en el cielo el que juzga nos juzgará. Voy a seguir sus pasos voy a buscarla hasta el más allá” No conozco ninguna reflexión eclesiástica sobre tal nefasta proclama. Este impresentable “numero 9” alberga aún la esperanza de ir al más allá y reunirse con su asesinada. Si eso pudiera producirse imagínense la sorpresa de ella al encontrase en la eternidad con su asesino.

Si quien esto lee tiene la oportunidad de ver y escuchar cualquiera de las interpretaciones de esta canción observará como esta “arenga”, e invitación a la violencia de género, enfatiza el enaltecimiento del “macho”, vengador de su “honor”, propietario de vidas ajenas, la de su mujer y la del “amigo desleal”, que por el hecho de serlo, vaya Vd. a saber la deslealtad en que se fundamenta, le debe arrebatar la vida.

Otro asunto no menor en esta “curiosa” y popular canción es la referencia a la pena de muerte donde la ley del talión acaba fusilando al autor del doble asesinato. Canción apologética de la violencia machista sin paliativos, digna de ser conocida y analizada porque ejemplifica una forma de pensamiento y sentimiento en un momento histórico. Además sorprenderá a quienes la cantaron e incluso la tocaron a la guitarra, difundiendo inconscientemente un mensaje machista.

Fdo Rafael Fenoy Rico


 

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