Actualizado: 11:12 CET
Viernes, 02/08/2019

El Puerto

Pacto de silencio

Una espera que se eterniza y que crea dudas en la definición de un acuerdo de Gobierno

  • Germán Beardo y Curro Martínez.

Mutismo absoluto y envolvente. El silencio se eterniza en la política portuense un día más en la búsqueda de hallar una pizca de intenciones que hagan verbalizar una situación que no deja de sorprender por el control absoluto de la palabra. O mejor dicho, por la ausencia de estas. A escasos días para la celebración del Pleno de investidura en el Auditorio de San Miguel, nadie suelta prenda y todos, llamativamente, se apuntan a la discreción más radical.

A la espera de órdenes directas, el pacto de silencio se impone a rajatabla, como si el pronunciarse abiertamente pudiera estropear el sigilo y el misterio con el que se está llevando este tiempo de impás.

Los discursos de remedios caseros que inundaron el periodo electoral y el acercamiento con colectivos y ciudadanos quedaron tan lejos como ya en un segundo plano. Nadie quiere ser ahora preso de sus palabras, por lo que tener ahora una declaración o un intento de ella es tarea compleja.

Del contacto diario con notas, audios y reuniones varias, se ha pasado a la desaparición de toda actividad pública. Ni las socorridas redes sociales, que tan activas se habían mostrado, también, han dejado de ser ese altavoz recurrente.

Ni los confidentes Whatsapp tienen ya actividad. Una espera que se eterniza y que crea dudas. La inactividad y la silente actualidad deja paso a las esperadas órdenes centrales que reactiven la maquinaria pausada local. Los únicos políticos que hablan son los que salen en la tele, en los canales generalistas, claro está.

Los de aquí aguardan a tiempos mejores y al efecto dominó que los haga otra vez ser protagonistas de nuevo. Las miradas están puestas en lo que pueda ocurrir, y eso es cualquier cosa. Nadie asegura lo que vaya a pasar. Nadie se atreve a pronosticar.


La composición del Ayuntamiento portuense es el que menos definitorio está de todos los que se tienen que formalizar en la provincia gaditana, un factor que aúna más reserva y más expectación. Ni lo que dé de sí el sábado con el Pleno de investidura asegurará el devenir de los próximos días.

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