Actualizado: 18:52 CET
Domingo, 16/06/2019

Andalucía

La hora de la verdad para Vox

Tiene en su mano sacar adelante las cuentas o provocar un terremoto que nadie espera. Reconoce su “predisposición”, aunque critica a PP y Cs por darlo por hecho

  • Juan Marín, Juan Bravo y Elías Bendodo, en la presentación del presupuesto el pasado viernes.
  • Las enmiendas a la totalidad de PSOE y Adelante dejan en manos del partido verde la aprobación
  • La Junta mantiene casi sin cambios el dinero para violencia de género y memoria histórica

Nadie duda de que al final habrá fumata blanca, de hecho si no ocurre así sería como un sorprendente requiebro melodramático del mejor de los culebrones, pero lo cierto es que con el presupuesto de la Junta ya sobre la mesa a Vox le ha llegado el momento de adoptar su primera decisión de peso desde que se hizo un hueco en la vida política andaluza. Habrá sus tiranteces, puede incluso que alguna que otra expresión más altisonante, lo que no quita para que el guión de esta película parezca ya escrito de antemano.

Desde que se presentaron las cuentas el pasado viernes, Vox se ha sumergido en un prudente silencio. Frente a las felicitaciones mutuas que se han dedicado PP y Cs y los anuncios de enmiendas a la totalidad de PSOE y Adelante Andalucía, la formación ultraconservadora sólo ha hablado por medio de un tuit del parlamentario Rodrigo Alonso, que reconocía la “predisposición” a sacar adelante el presupuesto pero a la vez criticaba que veía “mucho optimismo” en un Gobierno que da por hecho que el acuerdo está en el bote. “Algunos tienen demasiadas prisas por vender la piel del oso”, avisaba.

El perfil bajo del partido verde contrasta con ese hacerse notar con mensajes grandilocuentes que hasta la fecha ha sido su marca de fábrica. Curiosamente, ahora la amenaza parece venir más de fuera de Andalucía, ya que su líder nacional, Santiago Abascal, ha dicho que no quiere más alianzas a la andaluza y empieza a cargar cada vez con más dureza contra Cs, que tiene difícil mantener la ilusión de que ellos no pactan con Vox, que eso es cosa exclusivamente del PP.

Mal momento político

La negociación del presupuesto le viene al Gobierno PP-Cs en un mal momento político, en pleno frenesí nacional sobre qué se hace en ayuntamientos y comunidades autónomas. Esto está tensando las relaciones entre partidos, sobre todo entre Cs y Vox. Y pese a todo, en Andalucía no se esperan sorpresas con las cuentas.

El Ejecutivo andaluz pondrá sobre la mesa que es un presupuesto social, que crecen salud, educación y dependencia, que se van a controlar más las cuentas... Todo eso tendrá los oportunos parabienes de Vox, que va a poner la lupa en tres cuestiones que hace unos días enumeraba su portavoz parlamentario, Alejandro Hernández: eliminación de la “administración paralela”, que no se incluyan subvenciones que no se consideren de utilidad pública (un saco en el que meten violencia de género y memoria histórica) y todo lo relacionado con la “violencia interfamiliar”, que se va a estudiar “con muchísima atención”.


PP y Cs han presumido de que no se tocan las partidas para combatir la violencia de género y que sólo se bajan simbólicamente las de memoria histórica, y los entes instrumentales de la Junta recibirán más dinero pese a toda la trompetería en su contra. La formación que lidera Francisco Serrano en Andalucía gruñirá, pero nadie espera que la cosa vaya más allá. Ya ocurrió cuando llegó al Parlamento la rebaja fiscal: Vox la llegó a tildar de ridícula, pero al final la respaldó, como todo el mundo esperaba. Ahora, se cobrará su peaje introduciendo alguna enmienda que se le aprobará. Todo lo que no sea eso sería un sorpresón... y todo un terremoto.

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