Actualizado: 21:42 CET
Lunes, 18/11/2019

Andalucía

Cuando la precariedad dura toda la vida: “Vivo gracias a mi padre"

Raúl y Dolores son dos vecinos de la zona Sur de Jerez que sobreviven a duras penas en un territorio que roza el 60% de paro.

  • Raúl, vecino de la zona Sur, posa de espaldas.
  • La Coordinadora Existe critica la Estrategia Regional Andaluza para barrios desfavorecidos, harta de "escuchar siempre las mismas historias"

Raúl no se llama así, pero prefiere ocultar su verdadero nombre, por miedo al qué dirán. Su historia de precariedad es muy parecida a la de cualquiera de sus vecinos de la zona Sur de Jerez, donde la tasa de paro roza el 60%, muy por encima del 32% que la ciudad registra a finales de octubre. “Vivo gracias a mi padre”, dice, sin poder evitar que se le escape una lágrima. Pero asegura que tiene suerte, “porque tengo el coche y el piso pagados, debajo de un puente no me quedo”.

Es curioso que tras más de 20 años de medidas compensatorias sobre la zona Sur, viniesen de la Administración que viniesen, la situación sigue siendo altamente preocupante”

A sus 58 años, Raúl cuenta que es difícil que encuentre ya un empleo, por lo que espera  prejubilarse a los 60. Lleva trabajando desde los 16, cuando comenzó a repartir periódicos a domicilio para una conocida papelería del centro de la ciudad. “Lo hacía andando y me ganaba 500 pesetas al mes, de las que me quedaba cinco duros”, rememora, ya que el resto se lo quedaba su madre para ayudar a la débil economía familiar. Luego vino la construcción, aunque también ejerció como personal de mantenimiento.

“Esta crisis nos ha matado, nos ha dejado pobres”, apostilla Raúl. Aunque a decir verdad, en la zona Sur de Jerez, viven en una crisis constante desde hace ya bastantes años. Tanto es así que, desde la Coordinadora Existe de la zona Sur, llaman “recrisis” a la recesión económica que comenzó en 2007. Por eso esta organización ciudadana critica las medidas anunciadas por la Junta de Andalucía dentro de la Estrategia Regional Andaluza para barrios desfavorecidos, que puede suponer la llegada de siete millones de euros en subvenciones para las zonas Oeste, Oeste Picadueñas y Sur.

“Este modelo ha aumentado las desigualdades y el desempleo”, señalan desde Existe, a la que el tiempo le ha dado la razón, después de criticar actuaciones llevadas a cabo con cargo al Plan Urban o a los fondos Edusi. “Es curioso que tras más de 20 años de medidas compensatorias sobre la zona Sur, viniesen de la Administración que viniesen, la situación sigue siendo altamente preocupante”, recogen en las alegaciones presentadas a la Estrategia Regional Andaluza para barrios desfavorecidos.

El caso de Raúl es un ejemplo del fracaso de estas políticas sociales. Su hija, que tiene 22 años, se puede permitir estudiar en la Universidad gracias a la ayuda de toda la familia. “Una tía le da algo de dinero, otra le da comida… y así vamos”, explica. En su casa solo entran los 438 euros de subsidio y los pocos euros que rasca de los chapuces que le salen. “El otro día le cambié un grifo a una chavala y le cobré 15 euros, no salen grandes cosas”, cuenta, pero con eso van tirando.

La bajada de ingresos les ha hecho “quitarnos de todo”. “Ni a comer fuera vamos ya”, dice Raúl, que durante la época de vacas gordas cobraba unos 1.200 euros. “Vivía bien y he disfrutado de mis hijas, no necesitaba más”, señala. Ahora, con 58 años, apenas lo llaman del SAE. “A partir de los 55, olvídate”, dice resignado, aunque relata que hace poco le ofrecieron irse a trabajar a Holanda. “¿Tú te crees? Para eso tendría que pedir dinero a mi familia y que las condiciones sean buenas”, dice. Y no lo eran tanto.


Raúl vive en un barrio que “antes no era tan marginal”, pero “la gente dejó de pagar los pisos y entraron okupas”. “Durante la época de Pacheco, lo molesto socialmente lo concentraban en la misma zona”, apunta, por eso pide que “arreglen la zona Sur, que está peor que nunca”. Y los datos le dan la razón. Del 47% de paro registrado en 1991, se pasó al 33,55% en 2001, al 57% en 2011 y a rondar el 60% en la actualidad.

El porcentaje de infraviviendas en los barrios sureños, por poner otro ejemplo, ha pasado del 1,60% de 1991, bajó hasta el 1,49% en 2001 y se situó en el 9,95% en 2011, último año del que se tienen datos. Para la Coordinadora Existe, estas cifras “evidencian el fracaso de una política social, económica y laboral que lejos de profundizar en las causas de desigualdad, las han incrementado”. “No se trata de seguir una filosofía para tiempos de crisis económica permanente —abunda—, sino de buscar una gestión de los recursos de manera integral y viable”.

Antonio Rivera y Juan Andrés Ortega, miembros de la Coordinadora Existe.

Dolores también ha sentido en sus carnes este deterioro. Como en el caso de Raúl, el nombre es ficticio, pero el testimonio, muy cierto. Esta vecina de la zona Sur tiene dos niños, de diez y dos años. “Fue nacer mi hijo pequeño y quedarse parado mi marido”, dice. Ahí empezaron sus problemas y los agobios para poder hacer frente a la hipoteca, de unos 250 euros. “Como no quería perder la casa, durante una temporada estuve vendiendo mi oro”, señala.

Dolores trabaja en una tienda solidaria, donde la ayudan con cheques para comprar comida y, de vez en cuando, cuando están a punto de cortarle la luz, le pagan alguna factura. Su hijo pequeño tiene una dolencia para la que tiene que ser tratado en Cádiz, un gasoil que costea su cuñada. Ellos no pueden pagarlo. Su marido cobra apenas unos 300 euros de desempleo, por eso esperan ansiosos que les concedan la renta mínima de inserción social. “Mi familia no me puede ayudar”, comenta Dolores angustiada.

“En Jerez no ha existido ni existe ningún Plan Integral sobre el territorio”, se quejan desde la Coordinadora Existe, que señala que “determinadas experiencias amparadas por la banca privada, la connivencia de las entidades del negocio de lo social y la pasividad de gran parte de la ciudadanía han limitado nuestra capacidad para articular verdaderas herramientas que a medio y largo plazo, sustancialmente modifiquen y aporten cambios reales en la vida cotidiana de las personas”.

Por eso, “frente a la diagnostitis actual”, proponen “la creación de una autoridad organizativa única para evitar que tenga que limosnear entre administraciones para financiar sus proyectos de intervención; y la generación de un espacio de interrelacion organizativa, con presencia de técnicos y ciudadanos, con participación horizontal y vinculante”. “Ya está bien de cuestionar la Sanidad o la Educación y no las políticas de acción social”, reseñan desde Existe, ya que están hartos de “escuchar siempre las mismas historias”, cuando lo cierto es que “hay más desigualdad, más necesidad y más paro”.

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