Actualizado: 11:03 CET
Sábado, 15/12/2018

Sevilla

El celador del hospital de Valme dice que intentó abrir el ascensor

El celador del Hospital de Valme de Sevilla investigado por el accidente mortal en el ascensor intentó abrir la puerta con las manos al ver que no subía

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El celador del Hospital de Valme de Sevilla investigado por el accidente del ascensor ocurrido el 20 de agosto de 2017, en el que murió la joven Rocío Cortés cuando la trasladaba tras dar a luz, ha admitido que intentó abrir la puerta con las manos al ver que no subía antes de avisar de la avería.

El celador que trasladaba a la víctima en el momento del siniestro ha comparecido ante la titular del Juzgado de Instrucción 1 de Sevilla que investiga las causas del accidente, y a preguntas de la jueza ha asegurado que el hospital no cuenta con un protocolo escrito para el colectivo sobre cómo actuar cuando al trasladar a un paciente se produce una avería en un ascensor.

El trabajador ha mantenido la versión de los hechos que explicó a la Policía, según los abogados de la acusación particular y de la defensa del ascensorista de mantenimiento también investigado, que para el abogado de la familia de la víctima, José María Núñez, "aporta luz a lo que consta en los autos" respecto a cómo sucedieron los hechos al ser una versión "de primera mano".

El abogado Simón Fernández -que representa al ascensorista investigado que en su día negó haber realizado cualquier manipulación en el ascensor que originara su puesta en marcha con las puertas abiertas-, ha explicado que según el celador, tras entrar en el ascensor con la víctima y darle al botón para subir de la segunda a la tercera planta, detectó en la puerta que "hay una parte de abajo que no se cierra bien" y que "intenta abrir con la mano".

Al no conseguirlo y ver que el ascensor no sube, el celador "llama a centralita para decir que no funciona porque dice que la señora se está poniendo nerviosa, al ratito se abre la puerta del fondo que no se suele abrir, la del fondo, no recuerda si se abrió la puerta por la que entró, y se vuelve a cerrar".

Tras esperar "un poco" se abrió la puerta por la que entró, por lo que inicia "la maniobra de salida" y "cuando está saliendo, a la mitad, es cuando dice que la puerta se cierra, aprisiona" la camilla en la que trasladaba a la joven y "sale disparado para arriba", lo que provoca que la víctima se golpee con el techo y fallezca en el acto.

Según el abogado de la familia, José María Núñez, el celador pulsa primero el botón de alarma al ver que el ascensor no subía y luego llama a centralita.

En total, calcula que pasaron "unos cinco minutos" dentro del ascensor parado hasta que se abrieron las puertas y al sacar la camilla se puso en marcha (según el tráfico de llamadas, entre el aviso al ascensorista y el accidente transcurren tres minutos).

El celador ha relatado que "no le dio tiempo a reaccionar" cuando el ascensor se puso en marcha con la puerta abierta, atrapando a la víctima en la camilla.

La jueza le ha preguntado si había algún protocolo de actuación para esos casos -se lo ha pedido al SAS- y ha respondido que "el hospital no tenía establecido protocolo de actuación para eso ni nada escrito ni nada le tenían ordenado en ese sentido" aunque "por práctica habitual tienen más o menos un modo de proceder".

El atestado policial y el informe pericial elaborado por la empresa Atisae descartan el fallo técnico en el sistema de seguridad y apuntan a un fallo humano, si bien la jueza ha pedido un segundo informe aún pendiente.

También se ha enviado a la Unidad de la Policía Científica de Madrid la CPU del ascensor para ver si puede recuperar los datos de la memoria que es "la caja negra donde se registran incidencias, fallos" y "esclarecería si tenía avería y por qué el ascensor inició la marcha con las puertas abiertas".

Al extraer la CPU, dicha memoria estaba borrada pese a no haber habido corte del suministro eléctrico y además contar con una batería de reserva, por lo que según Núñez "no sabemos por qué se produce el borrado, si es accidental o intencionado".

La familia también ha prestando recientemente una reclamación de responsabilidad patrimonial que "pudiera haberla por parte del SAS" como "pudiera haberla de la empresa de mantenimiento, del técnico ascensores o de toda persona que haya intervenido, no descartamos ninguna hipótesis".

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