Actualizado: 00:19 CET
Martes, 25/09/2018

Editorial Jaén

Se ríen en nuestra cara

El último episodio del talgo Granada-Jaén demuestra que no solo nadie tiene en cuenta a Jaén, sino que encima se ríen en nuestra cara

La noticia de que el talgo Granada-Jaén podría parar en la estación de Linares-Baeza tan solo para cambiar de maquinista deja meridianamente claro la apuesta de cualquiera de los gobiernos que estén en el Ejecutivo español por el tren en la provincia de Jaén. Sinceramente no sabemos ya qué tiene que pasar en esta provincia para que algún gobierno se tome en serio este transporte. Aparte de las razones históricas por las que Jaén se convirtió en el siglo XIX en final de trayecto en el ferrocarril, decisión que lleva arrastrando y sufriendo la capital  doscientos años, es curioso ver cómo una provincia con la situación geográfica estratégica que tiene  ha sido capaz de consentir los desvíos de las principales vías de comunicación sin apenas decir esta boca es mía. Sobre todo sus políticos, esos que durante décadas nos han representado en Madrid. Cuesta entender el trazado del ferrocarril y que el viajero tenga que dar un rodeo de 100 kilómetros para viajar al sur. ¿Tiene algo esta tierra, algún problema para la ingeniería ferroviaria, que mantenga en pleno siglo XXI a la provincia de Jaén aislada del resto de España? El problema ya no es que no nos escuchen, la cuestión es que se ríen en nuestra cara. ¿Quién nos defiende? No se merece esta tierra este trato.

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