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Domingo, 21/10/2018

El ojo de la aguja

Hijos, de parte en parte

Publicado: 14/05/2018 ·
13:49
Actualizado: 14/05/2018 · 13:49

Hijos de parte en parte, a medias tintas de lo que se llama el núcleo familiar, desde cortas edades en las que, por naturaleza, todo se queda grabado

Así de pronto, se me vino el otro día a la memoria la presencia del abogado amigo de Punta Umbría, Prieto, hijo del emblemático médico fundador del actual centro médico de esta populosa localidad costera. Conversando un día en su bufete -ya no reside en Punta Umbría- me espetó: “Mojarro, mira los expedientes que tengo encima de la mesa del despacho, la mayoría son por divorcios, y sobre todo de personas jóvenes”. Y continuó: “Aquí, en Punta Umbría, es donde más divorcios hay en España en función de su orden demográfico”. Y en este sentido subrayaba que “se casan con diecisiete años y a los veinte ya están divorciados”.

Bueno, tengo que decir que de aquella conversación a la fecha de hoy ha cambiado bastante la cosa, hoy surge ese otro apartado de vivir en parejas o como “amigos” sobremanera en edades más jóvenes, todo muy plausible. Pero vamos al apartado de los divorcios, sus consecuencias que, sin lugar a dudas a largo plazo suelen tenerlas en el funcionamiento la sociedad social en su conjunto. Existen divorcios, con hijos de por medio, con acuerdos pactados o exigidos por ley entre los padres, de parte en parte,  para que una parte de tiempo, el hijo u hijos, cuenten un tiempo con la madre, y otro misma parte de tiempo lo pasen con el padre, y aquí aflora el dilema, en el que también en muchos casos se incluyen las ayudas de los abuelos.

Los padres durante el tiempo que tiene que tener al hijo u hijos, tienen que hacer de todo, al margen de trabajar: de padres y de madres, que lo hacen, pero nunca pueden en ese tiempo contar con el calor que les pueden dar a estos el regazo de la madre, jamás será igual. Del mismo modo, la madre, en esa parte de  tiempo que los  tengan  tampoco contará con actitudes varoniles que paternales puedan enseñarles los padres para el devenir de sus vidas. En suma, hijos de parte en parte, a medias tintas de lo que se llama el núcleo familiar, desde cortas edades en las que, por naturaleza, todo se queda grabado, pueden surgir conocimientos de todo tipo, desde verse en situaciones incómodas dentro de distintos ámbitos sociales, tanto deportivos como en relaciones con los amigos, que se quiera o no, engendran lagunas, posibles status de extrañas soledades que puedan repercutir en el hombre del día de mañana. No obstante, también influye la fortaleza natural de niño-hombre, porque después de lo escrito, también es verdad que tales circunstancias, aunque suelen ser las menos, pueden servir para que niños que crecen en las mismas salgan fortalecidos según su capacidad de superación, inteligencia y de espíritu. Pero, sin embargo, al final vamos a parar a lo mismo de siempre, si la familia debe ser el mayor ejemplo de sociedad que existe, y no lo es, uno se sigue preguntando, por reiterativo, cómo pueden existir bien la sociedad en totalidades si la familia no funciona como tal.  Hagan números y me lo explican.

 

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Autor en Andalucia Información

Juan Bautista Mojarro

Mojarro es un veterano articulista onubense, escritor y poeta. Ha trabajado y colaborado con casi todos los diarios onubenses

El ojo de la aguja

Un viaje por el pasado de Huelva, sus barrios, sus personajes ilustres y anécdotas, además de sus reflexiones sobre el devenir de la sociedad

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