El juego de la silla

Publicado: 27/10/2017
Todos los procesos electorales se fundamentan en la idea de elegir gobiernos cuya finalidad principal es, o debería ser, la gestión pública
"Lo bueno de ser de Cádiz es que si nos declaramos independientes no se nos va ninguna empresa...". En redes sociales.

Solía ser habitual en reuniones familiares de diversa índole el conocido como juego de la silla, consistente en colocarlas todas en corro para que en idéntico número de personas más una circularan a su alrededor hasta que la música quedara detenida -el más listo, por supuesto, siempre era el que manejaba el botón de mando del equipo de música...-. Entonces, raudos, violentos, llevados por el demonio de aposentar nalgas en todo el ancho de una de las sillas porque lo único importante era continuar girando, los participantes se tiraban a poseerlas sabiendo que alguien quedaría eliminado. Pobre. Risas. Y de nuevo vuelta la música a sonar y todos a circular. Stop, otro pobre; más risas. Mientras suena la música ni participantes ni espectadores prestan atención a nada más que al maldito juego, los unos porque lo importante es mantener oronda posadera sobre cómodo habitáculo y, los otros, porque el espectáculo de cruenta pugna entretiene a pesar de su inutilidad y ridiculez; la habilidad en adivinar a tiempo el sentido de la música para mantener asiento es la clave del juego. Observarla resulta grotesco.

Todos los procesos electorales se fundamentan en la idea de elegir gobiernos cuya finalidad principal es, o debería ser, la gestión pública, esa tan necesaria para hacer mejor la vida del ciudadano. Se consigue adaptando la Ley, gestionando de manera eficaz los recursos que produce la sociedad con el pago de impuestos y propiciando situaciones que faciliten una mejora de los niveles productivos en general y de ellos la generación de empleo, pero lo cierto es que desde hace tiempo la brecha entre política y gestión pública no hace más que aumentar y lo hace por la evidencia de que la gestión no ofrece la máxima garantía electoral. Al contrario, de hecho es conocida internamente la frase: "La gestión no te hace ganar elecciones...". A ello se suma que hoy día, y cada día más, quienes manejan los hilos de la gestión pública son los técnicos y/o empleados públicos, sus informes y su espíritu colaboracionista frente a un nivel político que, en general, podría considerarse mejorable. A la vista está.

Mientras que uno de los grandes problemas es la espantosa sequía y los bajos niveles que ofrecen nuestros embalses, ante lo cual queda otra vez en entredicho la política para conservar y repartir mejor los recursos hidráulicos teniendo en cuenta que este país en esta materia es tremendamente irregular -¿y a quién le hace ganar unas elecciones una política acertada en materia de embalses?-, seguimos centrados en el espantoso espectáculo que a diario ofrece el tal Puigdemont y la deriva autodestructiva en la que ha entrado y quiere meter no solo a Cataluña sino al resto del país y solo, quizás, para darle continuidad a esa eterna reivindicación que necesita el independentismo para subsistir aposentado en coloreada butaca parlamentaria. ¿Tienen sentido partidos independentistas una vez lograda la independencia o el independentismo es una forma de vida política que requiere de una reivindicación continua? Alcanzada la meta es innecesario el vehículo y eso, evidentemente, lo llevan en vena, tanto como el hecho de que saben que unas elecciones al Parlamento catalán son una mala solución para ellos porque el probable aumento notable de participación termine desalojándoles del gobierno frente a Ciudadanos, que quiere elecciones porque representa la única fórmula posible que sume con los partidos constitucionalistas, PP y PSC, en contra del independentismo, al menos para un acuerdo de investidura que, quién lo diría, podría situar a la jerezana Inés Arrimadas al frente de la Generalitat.

Y el PP disfruta porque su posición firme sobre la unidad nacional y el colorido de tanta bandera en balcones le sitúa en una muy buena posición electoral, ante lo cual cuenta el número de sillas que puede recuperar de otras bancadas ante una llamada a urnas que se producirá en cuanto la convocatoria no chirríe. Mientras, el cielo español se obstina en mantenerse azul cuando campo, embalses, pozos, ríos y humanos de diferentes hábitos lo que necesitamos es bendita agua, tal vez un diluvio que disipe este bochorno atemperado en el que ha entrado la política en general y del que a saber cómo saldremos porque la fractura social tendrá un coste a día de hoy incalculable.

Plenos. Hasta once veces le llamó la ex alcaldesa de Cádiz Teófila Martínez "cacique" al alcalde Kichi en una sesión de la corporación gaditana de lo más violenta, que terminó con el jefe del gabinete de éste llamando "fascista" a Romaní entre pasillos. Y como en Jerez no podían ser menos aprovecharon la sesión plenaria del jueves para que Saldaña le regalase un "chorizo, tonto y sinvergüenza" al portavoz de Ganemos porque éste antes había citado a Pelayo en la corrupción de la Gürtel y, claro, el fiero de Saldaña le saltó al cuello deseoso de morder en vena. La EPA del tercer trimestre del presente año registra que el desempleo ha bajado en Cádiz en 9.000 personas entre julio y septiembre, pero que el número de parados sigue estando en el 27 por ciento y alcanza la cifra de 159.500 personas en una de las provincias más castigadas en la materia del país y que registra los mayores índices por localidades de Europa. Y los políticos cobran, y en algunos casos bastante, para solucionar esto y no para, en general, hacerse los graciosos en público, perder las formas o grabarse las intervenciones y pasarlas por washappporque les resulte erótico eso de escucharse a sí mismos. Pero es lo que tiene la política espectáculo de estos tiempos, de hecho hay cadenas que la colocan en prime time porque tanta agresividad y pelea por no perder la silla aumenta los índices de audiencia.

Como para elevarlos será la batalla campal, salvo acuerdo que a día de hoy parece imposible, por la secretaría general del PSOE de Jerez, a la que ya ha presentado candidatura oficial Isabel Armario y a la que sumará los primeros días de la próxima semana, salvo imprevisto no previsto o presiones extremas, la alcaldesa Mamen Sánchez. Ambas partes aseguran sumar lo suficiente para ganar, pero cuando dos se enfrentan es inevitable que uno pierda. Si lo hiciera Sánchez, ¿presentará el PSOE a las municipales a una candidata públicamente derrotada o intentará cambiar hacia una Isabel Armario desconocida para el ciudadano? Es lo que tiene darse un tiro en el pie, duele y te quedas cojo.

Unos y otros circulan en corro mientras la música suena sabiendo que  alguien se va a quedar sin silla, imagino al ritmo hortera de Georgie Dann y su "negro no puede". Cierro los ojos y veo la estampa, es fácil, y resultaría simpática para hacer unas risas, como la frase que encabeza hoy este jardín, si en realidad no tuviera maldita la gracia.

Bomarzo

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