Andalucía: a más cualificación menos empleo, al revés que en España

Publicado: 14/02/2017
Expertos de la Universidad Pablo de Olavide cifran en sólo 26.000 los nuevos empleos en 2016 (un 0,9% más) en la región sobre 400.000 en España (el 23% más)
Un nivel educativo superior perjudica en Andalucía al parado mayor de 45 años en sus posibilidades de encontrar empleo frente al que tiene estudios primarios o secundarios, mientras que en España esta situación se revierte.

Esta es una de las conclusiones del primer informe de la Cátedra Cesur (Asociación de empresarios del Sur de España) sobre el "Mercado de Trabajo en España y Andalucía 2016", que ha realizado el departamento de Economía, Métodos Cuantitativos e historia económica de la Universidad Pablo de Olavide.

En la presentación del estudio el profesor de la UPO José Ignacio García Pérez, que encabeza el equipo de investigadores, ha expuesto que los parados mayores andaluces con estudios superiores tienen una probabilidad de ser parado de larga duración mayor que los que tienen estudios primarios o secundarios y esto lo ha achacado a la alta tasa de temporalidad del mercado andaluz.

Esta "excesiva" tasa de temporalidad es diez puntos más alta que la de España hasta situarse en el 35,2 % y, precisamente, esto ayuda a que los parados con niveles de estudio más básicos tengan más posibilidades de encontrar empleo que un universitario.

Andalucía también mantiene una tasa de paro (28,2 %) superior en diez puntos a la de España y, en este sentido, el profesor lo ha atribuido a que en esta comunidad se despide más y no se contrata más que en España.

De hecho, las probabilidades de despedir a un trabajador temporal son superiores que a uno fijo en general y en particular en Andalucía son mayores y, además, se contrata a menos trabajadores indefinidos y se despiden a más temporales que el país.

Esto explica, según José Ignacio García, la diferencia de la tasa de paro de la comunidad andaluza con la media española.

Igualmente, ha señalado que el ritmo de creación de empleo en esta región es bastante inferior a la media nacional y posiblemente el crecimiento del empleo en 2017 será más débil que en 2016, ha vaticinado.

En Andalucía se crearon el año pasado la "reducida" cifra de unos 26.000 puestos de trabajo, un 0,9 % más que el año anterior, y en España se generaron más de 400.000, un 23,2 % más que en 2015.

No obstante, el profesor de la UPO ha destacado algunas buenas noticias para Andalucía como la reducción del paro de larga duración en 2016 en casi 100.000 personas, si bien la cifra sigue siendo alta ya que de los 1,12 millones de desempleados, 615.000 llevan más de un año sin trabajar.

Además, en Andalucía se creó el año pasado más empleo fijo que temporal con casi 12.00 más y paralelamente se redujo ligeramente en un 0,23 % la tasa de temporalidad hasta el 35,2 %.

Algunos datos que "apuntan cambios estructurales" en el mercado de trabajo andaluz son el crecimiento del empleo en la industria, que ha recuperado los nivele de 2009, y también en la construcción, que fueron los dos únicos sectores que crearon empleo neto en 2016.

El informe también revela cambios ocupacionales en Andalucía, igual que en el resto del mundo y en España, de forma que se tiende a la bipolarización y crece el peso de los extremos, es decir, de los trabajadores menos cualificados y los de mayor contenido técnico mientras que se reducen los empleos medios de tipo administrativo y los semicualificados en el sector industrial.

Esto tiene "consecuencias dramáticas" porque aumenta la desigualdad salarial, según el profesor de la UPO, quien ha reseñado que en Andalucía hay más desigualdad salarial que en España y ha crecido en seis años de una proporción de 5,7 a 6,3.

Otro dato positivo para la economía andaluza es el aumento de los autónomos al subir en un año un 3,4 % frente al 1,8 % de España y, además, han crecido fuerte un 6,2 % los autónomos con asalariados y las mujeres empresarias.

El profesor de la UPO ha defendido una revisión de los contratos para avanzar hacia el modelo austríaco en el que importa no es si son fijos o temporales sino la protección que conlleva, también de los incentivos a la contratación porque algunos son "perversos" y de las políticas activas de empleo que "no son cursitos" sino que tienen que gestionarla las empresas.

 

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