La noche más ruidosa

Publicado: 17/01/2017
La sociedad actual nos lleva durante el día y la noche a una cultura del ruido
Seguro que algunos mal pensados al ver el título del artículo han pensado en ese triste récord que ostenta nuestra ciudad al ser la más ruidosa en horario nocturno de Andalucía y la segunda de España tras Vigo. Eso sí, durante el día ocupamos el décimo quinto lugar, lo que es un triste consuelo.

Pero debemos esperar y confiar que las administraciones afectadas desde la local  a la nacional, pasando por la autonómica y la portuaria tomen las medidas oportunas para que esta situación no continúe así, y todos trabajen juntos para paliar y si es posible vitar tos niveles de contaminación acústica.

En esta ocasión me voy a referir a nuestra tendencia a divertirnos de noche y si es posible armando jaleo aunque en la mayoría de las ocasiones la legislación arbitra las medidas para que las zonas de concentración botellona este regulada.     

Para ello, nuestros ayuntamientos han habilitado  espacios donde teóricamente no  se perturba el descanso del resto de los vecinos, aunque   en ocasiones entre la falta de educación de algunos y las ganas de montar bronca de otros, nos llenan las noches de voces gritos y ruidos.

Pero también tenemos quienes no necesitan noches de movida, sino que en su caminar ciego y mudo por las calles de la ciudad llevan sus auriculares puestos a toda pastilla ignorando el daño que se están provocando, y como  además de aislarse se ponen en una situación de peligro.

Hay gente que no saben que esos ruidos por encima de los 80 dB, en la mejor de las ocasiones en forma de música les está produciendo un enorme daño, porque tal vez en nuestra cultura el ruido es una amenaza infravalorada, cuando una exposición prolongada provoca estrés y otros efectos perjudiciales.

Cuantos dolores de cabeza, dificultades para comunicarnos, disminuciones de nuestra capacidad auditiva, perturbaciones de nuestro sueño y descanso, fatigas, depresiones, nerviosismos, e incluso gastritis o disfunciones sexuales no tienen su origen en los sonidos por encima de lo permitido.

Con lo relativamente fácil que resulta disfrutar y pasear por las calles de nuestras ciudades y pueblos sin hacer ruidos excesivos e innecesarios., como somos capaces si nos empeñamos de evitar el uso de vehículos de motor a menos que nos resulta imprescindible o no realizar actividades ruidosas en la noche y respetar el horario de descanso de los demás.

Los más pudientes intentan aislarse del ruido exterior, con muros verdes  y vidrios de doble capa en las ventanas y la gente normal en circunstancias cotidianas debería esforzarse un poquito en no practicar conductas ruidosas como gritos, taconeos, portazos o utilización de electrodomésticos en nuestros periodos de descanso.

Tan difícil resulta, por mucha prisa que llevemos para llegar a la próxima reunión o tomar el siguiente café no usar la bocina del coche, salvo en las situaciones de inminente peligro o en nuestra casa bajar el volumen del equipo de música, radio televisión o videojuegos, con la falsa tranquilidad que solo se escucha en el interior de nuestro hogar.

La sociedad actual nos lleva durante el día y la noche a una cultura del ruido,  si hacemos gimnasia la música debe estar muy alta, las megafonías de las  estaciones de trenes, autobuses y aeropuertos, tan elevadas que no se discrimina lo que dicen y nos perdemos una gran y maravillosa ocasión durante el día, pero sobre todo en la quietud de la noche, aprender a disfrutar del silencio y de todos sus matices.Con frecuencia nos olvidamos que la contaminación que más nos perjudica, no es solo la que se ve o la que se huele sino la que se oye.
         

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