Actualizado: 14:15 CET
Lunes, 09/12/2019

Andalucía

Felipe Benjumea a Domínguez Abascal: "¡Eres un traidor!"

El expresidente recriminó a quien él eligió como sucesor, horas antes de salir ambos de Abengoa el 1 de marzo, que la empresa perdiera 1.200 millones en 2015 y no 500 como pretendía Benjumea. Abascal, presidente de septiembre a marzo, abandonó el consejo de IC -dueño de Abengoa- el 26 de febrero

  • domínguez abascal, expte

La desvinculación total como ejecutivos de Abengoa de Felipe Benjumea y José Domínguez Abascal -el 1 de marzo pasado- vino precedida por tres días en los que la estrechísima relación construida durante décadas entre el líder de las aún familias propietarias de la empresa y el ingeniero externo más cercano a ellas saltó por los aires de una manera inusualmente violenta. ¿Por qué?

Según diversos testimonios anónimos recogidos por www.andaluciainformacion.es en las últimas semanas, la relación se deterioró conforme la negociación entre la empresa y sus acreedores durante el mes de febrero fue escorando a Domínguez Abascal en favor de las directrices de estos últimos en lugar de las de Inversión Corporativa (IC), la sociedad familiar en la que los Benjumea son mayoría y que aún controla Abengoa.

La ruptura total que se produciría el 1 de marzo en la cúpula de Abengoa vino precedida, el 26 de febrero, por la dimisión de Domínguez Abascal como vicepresidente  de IC, cargo al que le aupó el propio Benjumea el 28 de julio de 2015. Semanas antes de que la empresa lanzara una fallida ampliación de capital de 650 millones que la llevó a preconcurso en noviembre.

Tras abandonar IC se produjo la publicación el lunes 29 de febrero de los resultados anuales de Abengoa de 2015, que recogieron pérdidas históricas de 1.213 millones. Esos números rojos redujeron el patrimonio neto atribuible a IC a sólo 62,2 millones (desde 1.445 millones en 2014).

Con esa exigua cifra, las familias propietarias de Abengoa veían esquilmadas sus opciones de negociar con los acreedores y poder retener un porcentaje relevante del capital de la futura Abengoa que les permitiera, a su vez, salvar el preconcurso de la propia IC. Abengoa es, y se ha gestionado siempre, como una empresa esencialmente familiar.

Benjumea, reunido con Domínguez Abascal y un muy reducido número de ejecutivos de entre sus fieles dentro de la empresa el 1 de marzo tras presentarse esos números rojos, perdió entonces la compostura ante su sucesor en la presidencia. Tras recriminarle haber aceptado íntegramente las recomendaciones del auditor (Deloitte) y los bancos acreedores para reconocer de una tacada todas las pérdidas (900 de los 1.213 millones proceden de saneamientos), le reprochó no haber defendido con suficiente vigor su indicación para que los números rojos fueran sólo de 500 millones en 2015. Su intención era distribuir esas pérdidas en varios años para que IC tuviera más fuerza a corto plazo en la negociación para salir del preconcurso.


Domínguez Abascal no sólo defendió que había que asumir plenamente el criterio de auditor y acreedores, sino que transmitió a Benjumea que los bancos -notablemente Santander, principal acreedor- pedían su desvinculación total de la empresa. Benjumea, hombre de carácter  flemático aunque con prontos de fuerte prepotencia según esos testimonios, perdió entonces la compostura al grito reiterado de “Traidor” dirigido a Abascal.

Desvinculaciones

Los asistentes a esa reunión tuvieron entonces que pedir calma al expresidente y, finalmente, sacar de la sala a Benjumea, que ha roto toda relación con Abascal. Ambos cesaron, el primero como presidente de honor y asesor y el segundo como presidente ejecutivo, la noche de ese 1 de marzo, horas después del fuerte encontronazo. Abascal, que quedó como consejero externo (ya sin la confianza de IC), dimitió la semana pasada. Benjumea impulsó a otro fiel, Antonio Fornieles, hasta entonces vicepresidente, como nuevo presidente.

IC, que tiene una deuda cercana a 90 millones, el 26% de las acciones de Abengoa y el 57% de los derechos de voto (poder), se apoyará en el porcentaje que retenga para evitar ir a concurso. Según el preacuerdo con los acreedores de marzo, mantendría un 1,25% -que podría duplicarse en 5 años-. El valor neto de la nueva Abengoa que salga del preconcurso sería de 5.400 millones. Ese 1,25% equivaldría así a unos 67 millones, con independencia de su futuro valor en Bolsa.

Sueldo de 2,8 millones por trabajar 19 días

El informe de Gobierno Corporativo de Abengoa de 2015, que la empresa envió a la Bolsa el viernes pasado con dos meses de retraso respecto a la fecha en que venía entregándolo los siete años anteriores, recoge los sueldos galácticos que se adjudicaron los administradores de la empresa en el año en que esta entró en preconcurso.

El caso más llamativo de todos es el del que fuera vicepresidente ejecutivo entre abril de 2007 y enero pasado, el profesor José Terceiro. En 2015 estuvo ligado a Abengoa del 1 al 19 de enero y cobró 2,8 millones de euros. Todo ello en concepto de bonus o retribución variable. En 2014 había ingresado 3,1 millones, de los 2,8 procedieron igualmente de un bonus. Además, dimitió el 19 de enero sin dar ninguna explicación a la empresa, según recoge el informe. Terceiro era un hombre de la plena confianza del expresidente Felipe Benjumea.

Este último, que ingresó en total 15,6 millones tras autoadjudicarse una indemnización de 11,4 millones tras dejar la presidencia ejecutiva en septiembre, ingresó también íntegro su bonus anual: 3,3 millones. Manuel Sánchez recibió igualmente íntegro su bonus anual de idéntica cantidad, y en total (indemnización incluida tras dejar la empresa en mayo) percibió 8,3 millones. Ambos están investigados por administración desleal en la Audiencia Nacional por estas indemnizaciones. Además, los 16 altos ejecutivos no consejeros percibieron en total 7,1 millones.

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