Actualizado: 20:04 CET
Lunes, 10/08/2020

Andalucía

Una batalla en cada provincia

La dispersión del voto obliga a los partidos a volcarse en todos los territorios. Los datos del CIS auguran que habrá dura pugna en Sevilla, Málaga o Granada, y sobre todo que el fin del bipartidismo relega ahora el techo máximo a cuatro escaños por circunscripción. Los seis de 2011 son una quimera.

  • Susana Díaz

Hubo un tiempo en el que la hegemonía del bipartidismo se repartía el 96% de los escaños que Andalucía controlaba en el Congreso de los Diputados. Quizás parezca ahora lejano, pero ocurrió hace apenas cuatro años: en 2011, PP y PSOE acapararon la friolera de 58 de los 60 sillones que por población le correspondieron en la Cámara Baja, uno menos de los que pone en juego el 20D, y cedieron sólo dos a IU. La irrupción de las formaciones emergentes ha sacudido el tablero de juego y la batalla esta vez se libra provincia por provincia, voto por voto, con el agravante añadido de que el apoyo aún sin decantar y el lugar que finalmente ocupe el listón de la abstención pueden arrimar vientos en una u otra dirección cuando se vuelque el contenido de las urnas.

Las encuestas y los informes blindados que cada partido oculta como tesoros han ido arrojando pistas durante las últimas semanas, hasta concretarlas en los recorridos de las caravanas y las paradas de los grandes líderes en Andalucía. Cada formación sabe dónde se la juega por el mero cruce de datos entre los resultados acumulados en los últimos comicios, más aún con dos citas tan recientes este año como las autonómicas y las locales, con un paréntesis de apenas dos meses.

La senda -con todo su aluvión de críticas, dudas, suspicacias y acusaciones de producto precocinado- la dibujó también hace días desde Madrid ese objeto de amor-odio para los partidos que atiende al nombre de CIS. El último informe publicado, lanzado sólo unas horas antes del arranque de la campaña, certificaba que los 61 escaños que adjudicará Andalucía, el mayor botín de toda España, van a tener que pelearse esta vez con uñas y dientes.

En terminología futbolística, parece que hay partido en cada circunscripción por la suma de varios condicionantes más o menos definidos: el PP caerá desde los resultados históricos de 2011, el PSOE celebrará como éxito retener los 25 diputados porque ahora el número de contrincantes se ha agigantado y C’s se colgará la medalla de bronce en la región. Podemos sumará para Pablo Iglesias e IU evitará el naufragio si araña algo.

La comparación entre el resultado de hace cuatro años y la proyección del CIS permite adivinar que en Sevilla y Málaga, aunque sin perder de vista a Granada o Almería, es donde el resultado final puede acabar bailando. En todos los casos aflora el mismo trasvase: lo que cede el Partido Popular lo absorbe Ciudadanos, aunque la oscilación exacta de cada voto será siempre un misterio. Las matemáticas, sin embargo, parecen dar la razón a esa teoría: la decena larga de parlamentarios que el PP cedería en esta horquilla temporal de cuatro años encajaría perfectamente con los entre 11 y 14 que el CIS calcula que podrían cosechar los de Albert Rivera, con especial fuerza en Sevilla, Málaga, Cádiz y Granada, justo las provincias que habrá pisado en campaña.

El pronóstico apunta que el PSOE resistiría el envite con cierta facilidad en todas las circunscripciones y que estaría, con permiso de Almería, cerca de lograr el objetivo de vencer en todas, revertiendo el duro varapalo de 2011, cuando sólo logró imponerse en Sevilla. Para ello tendrá que apurar en Granada y Almería, donde los sondeos auguran empate de entre 2-3 escaños con el PP.


Sevilla parece ser, además, la única provincia que repartiría escaños para las cinco grandes formaciones, todo lo contrario de Almería y Jaén, donde a PP y PSOE sólo se uniría C’s, que cosecharía en los ocho territorios. Los populares caerían en todos, pero con más fuerza en su antaño feudo de Málaga, donde podrían perder incluso la mitad (de 6 a 3), mientras que en Sevilla y Cádiz cederían dos (de 5 a 3). La irrupción de C’s y Podemos provoca, además, que el techo de los dos grandes quede ahora en 4 escaños por provincia. Cinco sería todo un logro y seis, una quimera.

¿La consolidación de Ciudadanos?

Si el llamado voto oculto no contradice a las encuestas    -de eso y de lo contrario hay sobrados testimonios en las hemerotecas- Ciudadanos podría cimentar también desde Andalucía su irrupción en el mapa electoral nacional. Según el CIS, lograría en la comunidad más poblada de España uno de cada cinco escaños en el Congreso. Al margen de lo que ocurra en los pactos para encontrar nuevo inquilino en Moncloa, el ascenso meteórico rearmaría a Susana Díaz en su argumento de que pactó con la opción adecuada para lograr la presidencia de la Junta.

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