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Viernes 23/04/2021

Victoria con sabor agridulce en el primer asalto ante el Irún

El Cádiz realizó una de las mejores primeras partes de la temporada y Toedtli abrió pronto el marcador, pero los amarillos no fueron capaces de castigar con más goles a un Real Unión que terminó el partido con tan sólo nueve futbolistas

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  • Carlos Caballero es entrado en falta por Berruet, el defensa con más experiencia del equipo irundarra.
  • Kiko Casilla resolvió bien el poco trabajo que tuvo ayer y aportó tranquilidad a la defensa cadista
  • La banda derecha del Cádiz, con Enrique Ortiz y Cristian, no tuvo ayer una de sus mejores noches
  • Cifuentes entraba a la media hora para sustituir a Raúl López, lesionado en su rodilla izquierda
Venceremos, rezaba una enorme pancarta en el Fondo Sur del Ramón de Carranza. Y el equipo amarillo no quiso estropear la fiesta, aunque la victoria por la mínima deja un sabor agridulce en la afición.

Se esperaba una salida en tromba del Cádiz, pero los hombres de Javi Gracia no cayeron en el nerviosismo y plantearon desde el inicio un juego templado, conocedores de que el partido duraba 180 minutos. En un intento de minar la moral de los atacantes amarillos, el guardameta Otermin vestía una camiseta muy similar a la que utilizaba el mítico Arconada. Pero, a la primera, picó el Pájaro. Ante la sorpresa de la defensa vasca, el argentino Toedtli batía a Otermin. Ya avisaban los técnicos de que la estrategia podría tener un valor fundamental en estos partidos. Dicho y hecho. Berruet cometía una falta sobre Toedtli, lejana para disparar, pero en la posición perfecta para que la pizarra amarilla saliera a relucir. Caballero sacaba en corto para Fragoso, que sobrepasaba a la defensa por encima con un sutil toque hacia Enrique y el cacereño tan sólo tenía que alzar la vista para ver a Toedtli entrando totalmente solo ante Otermin. Centro templado y la cabeza del ariete que no fallaba. Gol. 1-0 en el minuto 10 y todo de cara para los futbolistas locales.

Abasolo tenía el peligro en sus botas con un disparo lejano en el minuto 19. Era el primer acercamiento de los vascos, que aún no terminaban de creerse que iban por debajo en el marcador.

Se encogían los corazones cadistas cada vez que el Real Unión disponía de una falta cercana a los dominios de Kiko Casilla, que se convertía en el primer atacante local al sacar con rapidez y permitir un rápido contragolpe tras atrapar un balón por alto demostrando su poderío en ese tipo de jugadas.

La grada pedía una segunda tarjeta amarilla para el lateral derecho Gabarain al borde de la media hora por una falta a Enrique. El lateral vasco ya había visto la primera a los ocho minutos y eso, teniendo que frenar en su zona a Enrique y a Cristian suponía un tremendo problema añadido para el defensa visitante.

Sin embargo, los problemas parecían llegar para el equipo de casa cuando Raúl López pedía el cambio por lesión y se veía obligado a ceder su sitio en el lateral izquierdo a Cifuentes.

De nuevo a balón parado llegaría el peligro local. Fleurquin cabeceaba en el segundo palo y Gurrutxaga enviaba al Fondo Sur un balón que quedaba muerto en el área pequeña.

Era el momento de noquear al rival y el Cádiz lo sabía. Más que nunca se lanzaba al ataque, aunque sin descuidar en ningún momento su defensa. Quizás abusando del balón en largo a Toedtli, Caballero no terminaba de aparecer para poner orden y criterio en las llegadas amarillas. La superioridad cadista era manifiesta, pero el segundo gol no llegaba y el corto marcador no tranquilizaba a la parroquia local.

Muy atento, Kiko Casilla tenía que tapar el primer error de bulto de la zaga amarilla. Mansilla perdía un balón y Goicoetxea cogía la espalda a los centrales para plantarse ante el portero local, que conseguía desviar hábilmente a córner. El Cádiz comenzaba a pasarlo mal y el Real Unión se lanzaba arriba en los minutos finales de la primera mitad.

La presión de Caballero obligaba a Gurrutxaga a enviar un balón imposible a Arconada Otermin. A la salida del córner un defnesa despejaba al poste y en el siguiente lanzamiento se pitaba falta al guardameta vasco. Con ello y un disparo lejano de López Silva el Cádiz marcaba de nuevo su territorio y encendía los ánimos de una afición que llegaba al descanso disfrutando de un ilusionante 1-0 en el marcador.

La segunda mitad se iniciaba sin cambios. Javi Gracia prefería no tocar lo que funcionaba bien e Iñaki Alonso seguía apostando por un sistema que poco resultado le estaba dando. En tres minutos se pasaba del uy a favor al miedo en las gradas. Caballero no controlaba bien un balón dentro del área visitante y permitía un peligroso contragolpe vasco que finalizaba en saque de esquina. Y al saque de este, remate ajustado de Berruet y rebote en Mansilla para que el balón saliera rozando el poste izquierdo de Casilla.

Corría el minuto 55 cuando Aitor Sanz, que había visto una tarjeta amarilla apenas seis minutos antes, cometía una clara falta para parar una salida al contragolpe del Cádiz. Cuesta Ferreiro no se lo pensaba y volvía a amonestar al 8 irundarra. Roja, a la calle y el Cádiz con uno más.

Las pulsaciones en el terreno de juego se pasaban de rosca cuando el Cádiz continuaba una jugada con Abasolo en el suelo. Una patada a Toedtli y otra a Enrique eran la respuesta vasca, algo que provocaba una tangana que terminaría sin más tarjetas.

Empujaba la grada, ansiosa de cantar un segundo gol que no llegaba. Y el Cádiz se lanzaba al ataque por la izquierda. Toedtli, Cifuentes y López Silva combinaban a la perfección para llevar el peligro que abortaría Berruet in extremis. Segundos después, Iglesias mandaba a córner un disparo de Toedtli. El Cádiz era amo y señor del partido, pero no lo mataba y los visitantes daban por bueno el resultado, comenzando a perder tiempo en cada jugada.

Enrique debaja su sitio a Fran Cortés, cuya primera acción era un peligroso centro buscando a Ormazábal. Gabarain veía su segunda amarilla a falta de cinco minutos y, con dos más sobre el campo, el Cádiz daba entrada a Rubiato para buscar de forma más directa el segundo tanto.

Dos córners consecutivos favorables en el descuento llevaban el miedo a la grada, que enloquecía al ver que el colegiado indicaba seis minutos de descuento. Pero poco se jugó al fútbol y el Cádiz, que no supo marcar el segundo gol, tendrá que sufrir en el Stadium Gal de Irún ante un equipo que celebró la derrota de ayer como si de una victoria se tratase.

RAÚL LÓPEZ, LESIONADO

“Me he sentido un chasquido en la rodilla”, comentaba Raúl López, que tuvo que ser sustituido por Cifuentes cuando apenas se habían disputado treinta minutos del partido. El lateral izquierdo, duro donde los haya, pedía el cambio cuando y llevaba el miedo a los aficionados, muy poco acostumbrados a ver quejarse al bravo jugador jerezano. Tras el partido, Raúl López afirmaba que se había visto obligado a pedir el cambio porque, en la disputa de un balón con Goicoetxea, la pierna se le quedaba clavada en el césped y eso provocaba que sintiera “un chasquido” en su rodilla izquierda. Está previsto que hoy mismo se le realice una resonancia para conocer el alcance de la lesión, pero lo que está claro es que, a falta de las pruebas, el lateral izquierdo cadista se convierte en seria duda para el partido de vuelta en el Stadium Gal de Irún. La buena noticia es que su sustituto rayó ayer a un alto nivel, aunque tener sobre el campo a un hombre del carácter de Raúl López se convierte en vital en este tipo de partidos con tanta tensión.

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