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Viernes 04/12/2020

Gente, lugares y tradiciones

Poetas malagueños: Juvenal Soto

Con su obra poética ‘Paseo marítimo’, el malagueño Juvenal Soto ganó merecidamente la edición del año 2001 del prestigioso Premio de Poesía Ciudad de Córdoba ‘Ricardo Molina’, uno de los certámenes con mayor participación de autores y obras de suprema calidad.

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    Poeta, escritor y crítico literario, Juvenal Soto nació en Málaga en 1954. Ostenta, entre otros, el Premio de Poesía Ciudad de Córdoba ‘Ricardo Molina’ (2001, por su poemario ‘Paseo marítimo’) y el Premio de Poesía Aljabibe. Sus libros y cuadernos poéticos llevan títulos como: ‘Una enorme cúpula de cristal’ (1972), ‘Canción para Kika’ (1974), ‘Ovidia’ (1976), ‘Ephímera’ (1983), ‘El hermoso corsario (Antología poética 1972-1986)’ (1986), ‘Homenaje’ (1986), ‘Ceniza de la fama’ (1994), ‘Fama de la ceniza’ (1997), ‘Cuaderno de Bilmore’ (2001), ‘Paseo marítimo’ (2002) y ‘Las horas perdidas’ (2002), ‘Dioses de ahí abajo’ (Málaga, 2003), ‘Voces, dioses, cabras’ (Cádiz, 2004), ‘Un sueño en Reading’ (2007).  ‘El cielo de septiembre’ (2008),  ‘Compañeros de viaje’ (2009)…

  

 Ejemplos de su poesía son los versos cuyos títulos se citan:

    ‘Ibiza en octubre’ (soneto) : “Es octubre en Ibiza el caramelo / de una tarde con mar y con gaviotas, / corazones que pasan por el cielo / del otoño que lame sus derrotas. / Como rompe la vida en desconsuelo, / las playas del verano ya están rotas; / y esta mar de la tarde abriga el vuelo / de otras islas soñadas y remotas. / Reposa del amor la selva en calma, / en sus inviernos duerme la memoria, / cruzándola de besos va la palma / de mi mano, aquel resto de la gloria / de pasar de puntillas por el alma / y ser joven. Pero esa es otra historia”.

 

  ‘Ría de Limpias’ (soneto): “Los juncos, las lobinas y las aves, / el oro de la tarde y la sirena, / la luna de la noche roja y llena, / las olas por el agua de las naves, / el bosque que verdea entre las suaves / nubes altas de espumas y de arena, / las acacias, el láudano, la vena / de un río por la vida y por las graves / estancias del castillo de los años, / sus ruinas, sus derrumbes y sus caños / dorados, las tormentas y las calmas / del amor y del fuego. Tales daños / fueron sueños de plata, son estaños, / barcos son que navegan por las almas”.

 

  ‘Hay una fuente en Roma’ (soneto): “Si la loba de Rómulo viniera / asida por las alas de Marcelo, / si la rubia, la sueca, desde el cielo / a la fuente bajase y me quisiera / de Fellini contar cuanto supiera, / de su boca pasarme un caramelo, / un verano, la música de un chelo / y la luna de Roma y la manera / de rodar la película y la vida / -el papel del actor y la temida / bajada del telón-, ese derroche / de cinta descuidada y confundida, / bagatela del mundo que convida / a ser la eternidad y a ser la noche”.

  

 ‘Cementerio inglés’ (rima libre): “Son ciertos los rumores del desván: / usted lleva siglos habitando la  / yo años pidiéndole que baje a beber conmigo / unos sorbos de ron. / No serán mías las manos que intenten / hurgarle el fondillo; y si usted me ofreciera sus labios, / mi respuesta sería abrir la puerta para invitarla a salir. / Pretendo, sí, llevarla junto al río que cruza esta ciudad. / Allí, en un restaurante pequeño / en el que quizás podamos desnudarnos, / deseo regalarle, durante unos instantes, / joyas que fueron de mi abuela. / Lúzcalas con descaro, es un préstamo con usura. / Los comensales también eso envidiarán, / por más que su reino, señora, / los párpados tenga abiertos a este imperio de la vida, / un sueño del que nadie ha despertado / sin que intervenga usted. / No obstante, tengo un amigo en las cenizas / del que alguien se enamoró perdidamente; / tal vez por eso en las noches de tormenta / él baje a contarme intimidades: / a usted le gusta alternar con matasietes / cuya cuenta paga cobrando horas de vida. / Créame, estoy dispuesto a regalarle cuanto haya de pedirme, / siempre y cuando reconozca que en verano hace calor / y a esa evidencia añadamos esta otra: / es usted un bocado viejo, / y aun poniéndome sus muslos a la altura de la lengua, / negaré yo que usted reine a costa de la vida / y que sin ella vagaría tediosa, / falta de un tajo que llevarse al sacabuche. / La vida he dicho / Si al mundo le faltara esa trompeta, / respóndame: ¿de qué orquesta sería usted primer violín, / en qué zarzuela abrirá una puerta / para raptar a la bella seducida?, / ¿cómo amargarle el cotillón / a quien celebra la burla de vivir / bajo luces que usted alquila a bajo precio? / Cuando llegue el fin de fiesta, / qué licor habré de repartir entre mis deudos / no para que lloren mi partida, / sí para que me crean uno de esos / que pagan el almuerzo y dan las buenas tardes / antes de que baje el telón y la vedette / diga adiós envuelta en la boa. / Señora, le hablo de un burdel en el que yo / ofrezco un banquete a mis amigos. / Usted ha de ser mi postre / y, cuando suene la música primera / que abra el baile final / no temblaré para hablarle despacio y al oído: / No aprietes tu cuerpo contra el mío, / mi vida es sólo tu falta de destreza”.

 

  ‘A una dama muy joven, de Leonardo, y a su armiño’ (rima libre, ocho primeros versos): “Libre del invierno viejo / y presa de un armiño y los veranos, / la eternidad está extendida / y es un dios que muere entre las vides / y en tu cuello trenza / un collar de perlas negras. / Un collar sobre el lomo de la bestia / traza el más hermoso de tus dedos…”

   

Son numerosas las columnas periodísticas y los artículos de opinión de Juvenal Soto en importantes diarios y revistas. La acreditada revista Litoral, única en su género, ha recogido igualmente parte de sus trabajos. No poca de su extensa obra ha sido traducida al inglés, francés, alemán, italiano y rumano. Entre sus libros de ensayo se cuentan: “La poesía española durante el franquismo” (1976), “Antología de la joven poesía andaluza” (1983) y “¡Bebed agua del Niágara! - Estudio introductorio a seis poemas inéditos de José María Hinojosa” (1988).

 

  Málaga, su ciudad natal, viene a ser para Juvenal el mundo entero. El mismo expresa textualmente que ‘uno puede estar de viaje sin salir de la propia Málaga’. Lo dice un incansable viajero y maestro literario que ha recorrido medio mundo y que ha plasmado su impresión poética en miles de páginas. Málaga es realmente un mundo aparte, un mundo maravilloso que, además de a pintores y músicos, inspira profundamente a poetas y escritores como nuestro Juvenal Soto.

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