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03/07/2022  

Andalucía

Javier Arenas insiste en que la renovación y la alternancia pasa por las urnas

La sustitución de Chaves por Griñán al frente de la Junta volvió a centrar ayer la polémica política, después de que Arenas afirmara ayer que la renovación y la alternancia pasan por las urnas, a lo que Zarrías le contestaba vaticinando que el líder del PP no será candidato a la Junta en 2012.

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  • Zarrías acude a su última rueda de prensa como miembro del Gobierno andaluz.
  • Zarrías vaticina que el líder popular no será el candidato del PP en las elecciones de 2012
La sustitución de Manuel Chaves por José Antonio Griñán como presidente de la Junta volvió a centrar ayer la polémica política, después de que el presidente del PP-A, Javier Arenas, afirmara ayer que la renovación y la alternancia pasan por las urnas, a lo que Gaspar Zarrías, presidente andaluz en funciones, le contestaba vaticinando que el líder del PP no será candidato a la Junta en 2012.


El día antes de que la presidenta del Parlamento, Fuensanta Coves, reciba al grupo parlamentario socialista para formalizar la presentación de la candidatura de José Antonio Griñán como presidente de la Junta -en un pleno que se celebrará los próximos martes y miércoles-, Arenas volvía a arremeter contra la legitimidad que tendrá el sucesor de Chaves al frente de la Junta.


Afirmaba que Griñán tendrá la legitimidad de su partido, como él mismo reconoció ante el Comité Director del PSOE andaluz, y con la del Parlamento tras su investidura “pero no la de las urnas”. Arenas advertía al PSOE y al propio Griñán de que la renovación en Andalucía solo llegará “a través de las urnas y de la alternancia” política que, a su juicio, representa el PP.


“Será un presidente legal pero no tendrá el respaldo de las urnas”, declaraba Arenas, quien se mostraba convencido de que la “operación” que ha puesto en marcha el PSOE para proceder a esta sucesión ha tenido como objeto “taponar el cambio que viene en las urnas” y que, según sus encuestas, está “más cerca que nunca”.


Estas palabras no quedaban en saco roto para Gaspar Zarrías, que ayer se despedía de su larga vida política andaluza -acompaña a Manuel Chaves como secretario de Estado de su Ministerio- siendo presidente de la Junta en funciones, cargo que dejará tras la investidura de Griñán como jefe del Ejecutivo andaluz, cuya futura formación es una incógnita y en la que ya se hacen algunas cábalas, aunque pocas con fundamento.


Zarrías no abandonó ayer su tono sarcástico para atacar al PP y le contestaba a Arenas vaticinando que el líder popular “no será” el candidato de su partido para las elecciones del 2012, incidió en que la elección de Griñán “acelerará” su marcha de Andalucía “porque ni los andaluces ni las matemáticas le permiten gobernar” y dejó claro que si el actual vicepresidente económico de la Junta “hace un magnífico trabajo, que lo hará, será el candidato del PSOE” en las próximas autonómicas.


A estas palabras le contestaba el secretario general del PP-A, Antonio Sanz, para asegurar que  Arenas “se queda en Andalucía demostrando un compromiso con esta tierra, frente a los que huyen por miedo a perder las elecciones”, quien consideraba que Zarrías está afectado “porque ha perdido su peso político y va a dejar de mandar en Andalucía”.


Griñán ofrece pocas esperanzas para Valderas y González


Arenas no fue el único en criticar a Griñán. Según el coordinador general de IULV-CA, Diego Valderas, las palabras del futuro presidente de la Junta ante el Comité Director del PSOE-A ofrecieron “pocas esperanzas” en lo que se refiere a un “cambio de rumbo” en las políticas del Gobierno andaluz, afirmando que no dijo “nada novedoso” y simplemente “llamó al calor de la tropa socialista”.


En el mismo sentido se expresaba la secretaria general del PA, Pilar González, para quien Griñán representa “más de lo mismo”, mientras que Andalucía necesita un proyecto “radicalmente distinto”, al ofrecer una Andalucía “estática”, frente a la Andalucía “dinámica” que se necesita para salir de la crisis.


En cuanto a la marcha de Zarrías a Madrid, después de haber formado parte del gobierno de la Junta tanto con José Rodríguez de la Borbolla como con Manuel Chaves, el ahora presidente andaluz en funciones afirmó que asume esta nueva labor porque “tengo amistad personal y fidelidad política a Manuel Chaves”, aunque no descartó volver a Andalucía “porque en política no se puede decir de este agua no beberé, es una irresponsabilidad”. “Estoy al servicio del partido y si me reclama para ello no podré decir que no, aunque puede que eso no ocurra nunca”, añadía.


Se mostró orgulloso de haber servido a los andaluces y a su partido desde que fue elegido diputado autonómico en 1982, “llegué siendo de izquierdas y me marcho siendo de izquierdas”, apuntó para reconocer que ha tenido sentimientos “contradictorios” ante la oferta de Chaves. “Aunque una vez digerido, acepté trabajar con él”.


Rechazó darle consejos a su sucesor “porque no soy nadie para dar consejos, cada uno es como es, ayuda toda la que quiera” y admitió ser un “privilegiado” por haber vivido la transformación de Andalucía, aunque entre sus malos recuerdos políticos le quedan la última etapa del Gobierno de Rodríguez de la Borbolla y, como a Chaves, los dos años de la pinza, en los que PP e IU se aliaron para hacer imposible un Gobierno en minoría que obligó al PSOE a adelantar las elecciones en 1996.

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