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Viernes 05/03/2021

La desviación de Mariano

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“No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que pueda sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado... La única crisis amenazadora es la tragedia de no querer luchar por superarla”. Albert Einstein

Al son de las doce campanadas que dieron la bienvenida a este 2012 que según los oráculos analíticos de la vida nacional será casi el del fin del mundo, el PP de Mariano Rajoy nos ha traído en las alforjas de sus reales camellos la primera carta de medidas para reajustar nuestra vida económica. Bien. Aumento de IRPF hasta 2014, subida del IBI, incremento de la jornada laboral de empleados públicos y congelación salarial, límite para la ayuda al alquiler a los que ya la perciben y freno a incorporar nuevos beneficiarios a la Ley de Dependencia, entre otras cosas y todo ello ante una “desviación” que han encontrado en el déficit público “sustancialmente superior a lo esperado”. Me temo que esa palabreja, desviación, será como el papel que todo lo soporta y ante la que el PP encontrará cobijo y justificación para ejecutar su modelo financiero. Menos dinero a partidos y sindicatos, lo que se interpreta como un guiño a la gente que por la acera camina, y más impuestos a ciudadanos y esto último es exactamente lo contrario a lo anunciado en campaña y, lo peor, es que todos lo sabíamos excepto Rajoy y su gente que, imagino, se ha sorprendido mucho al conocer las cuentas reales del Estado. ¿Y cómo se pueden prometer cosas sin conocer las cuentas?

Aceptamos como hecho normal, y no debería serlo, que se prometa lo que luego no se cumple y que, de hecho, sabíamos de antemano que no se cumpliría, pero como se han encontrado una “desviación” queda justificado el incumplimiento. Política en estado puro, y si esto pasa en el gobierno central donde el foco ilumina con más intensidad, en ayuntamientos y diputaciones llega a resultar sonoramente escandaloso porque hay menos luz y hay, incluso, quienes por escrito firmaron su compromiso de no tocar puestos de trabajo de empresas municipales y hoy las mismas están en concurso de acreedores. Como las promesas del Mariano de ayer y su desviación de hoy.

El ciudadano todo lo anota en una imaginaria mente colectiva y cuando llega el momento ese pensamiento único se traduce en porcentaje de votos y en el descrédito hacia una clase política que no debe quejarse de que la gente termine haciendo zapping ante su discurso.

La estrategia del miedo. Los desastres, sean naturales o provocados y la crisis que atravesamos puede considerarse como tal y no me abandona la sensación de que pertenece más al segundo grupo, son utilizados para forzar cambios económicos porque la gente tiene demasiadas preocupaciones diarias como para entretenerse protegiendo sus intereses. En consecuencia, lo acepta todo porque hay desviación, crisis, primas de riesgo, déficit público, el mundo se desmorona… Hoy aceptaríamos sin demasiada lucha que se modificaran leyes que forman parte de nuestra vida por el simple hecho de que hay justificación económica para ello y porque todos aceptamos, no sé muy bien por qué, que el modelo del que venimos ha fenecido y está naciendo uno nuevo, no sabemos aún cuál, pero me pregunto qué he hecho yo para que eso suceda, y sé que nada, y por tanto me cuestiono porqué debo pagarlo. Y me gustaría saber el nombre de quien o quienes sean culpables de que este año yo, como usted, deba pagar más impuestos, porque si lo piensan nadie, excepto Zapatero, parece tener la culpa de nada, y el pobre ZP se ha convertido en el recurso más usado para todo lo malo y tampoco es eso.

Quienes han manejado los hilos de la crisis desde arriba la han situado en el lugar que querían para que su estrategia del miedo cale entre la gente y ésta, prisionera de su caótico presente, lo acepte todo, al menos históricamente es un hecho que cíclicamente ha venido sucediendo en torno a una humanidad manejada por hábiles mentes capaces de sacar rendimiento al miedo. El miedo de los demás puede ser muy rentable porque, asustados, lo aceptamos todo.

La gestión de la crisis. Pero metidos en ella, por culpa o voluntad de quien sea, solo queda gestionarla para intentar salir. Y las urnas han determinado un cambio de gobierno no porque el Psoe provocara la crisis sino porque la gestionó mal, y ante eso y por ello y con el respaldo mayoritario del país el PP se ha estrenado con lo previsto, subida de impuestos, y seguro seguirá con otras subidas como la del IVA y es posible que sea cierta lo de su agenda oculta, y seguramente no haya alternativas porque el propio PP es prisionero de la crisis. Pero sería bueno que se miraran eso de no decir la verdad, de prometer lo que saben que no pueden cumplir, y esto es algo que sucede en todos los ámbitos y que lo único que provoca es descrédito para esa marca que hoy es una gaviota azul y vuela por el ancho cielo de nuestra tierra pero que mañana puede ser abatida por las mismas urnas que impulsaron su grácil vuelo.

Y conste, empecé con un texto de Einstein que estos días circula y no sé muy bien si realmente procede del pensamiento del físico alemán pero con el que, en todo caso, estoy plenamente de acuerdo y termino con otra cita, en este caso de Francis Bacon, que dice: “Leer hace completo al hombre, hablar lo hace expeditivo, escribir lo hace exacto”. Leamos, hablemos y escribamos para intentar ser exactos en este año de cambios y, como dijo el genio de la relatividad, no caigamos en la tragedia de no querer luchar. Aunque sería más fácil y cómodo para todos que, aunque duela, nos dijeran la verdad. Por una vez. Sería un buen principio.

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