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Miercoles, 23/09/2020
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El año en el que un brote de "E. coli" puso en jaque a la huerta española

La también llamada "crisis del pepino" marcó sin duda toda la campaña hortícola

  • La crisis del pepino.
Los agricultores españoles no olvidarán 2011, un año en el que un brote de la bacteria "E. coli" en Alemania, del que se responsabilizó de manera errónea a los pepinos españoles, puso en jaque al sector hortofrutícola, bloqueó sus exportaciones y generó un parón comercial sin precedentes. 


La también llamada "crisis del pepino" marcó sin duda toda la campaña hortícola, después de que a finales de mayo responsables políticos alemanes pusieron al sector español en el punto de mira internacional por considerar que era responsable de este foco infeccioso mortal. 

Tras las acusaciones iniciales y la alerta sanitaria, la evidencia de que España no era el origen de la infección, sino que el brote estaba en semillas de fenogreco procedente de Egipto, las aguas siguieron revueltas y la calma tardó en llegar a los principales mercados.


Así, los productores advirtieron de que lo que restaba de la campaña de hortalizas y también de la de frutas se vieron alteradas y que sus productos no lograron remontar los precios, muy tocados ya por la situación de crisis y la caída general del consumo.

Otro de los asuntos que marcó el año que acaba fue la propuesta de reforma de la Política Agraria Común (PAC), que al plantear pago por hectárea desvinculado de la producción, podría tener consecuencias para los productores y exportadores de frutas y hortalizas, ya que el sector entraría en el régimen de pagos directos.

En el proyecto de Reglamento, la Comisión Europea planteó que, a partir de 2014, se reemplace el sistema de pagos desacoplados en vigor por un nuevo régimen de pagos directos por hectárea en el que se incluirán todas las producciones de frutas y hortalizas.

A la espera de que se aclaren más detalles sobre el marco agrario europeo o la "letra pequeña" de muchas cuestiones técnicas -ya que el proceso de reforma será lento-, los productores y exportadores han valorado que contiene algunos puntos positivos para acabar con las actuales distorsiones de la competencia.

La competencia, pero en este caso la de Marruecos, también ha sido objeto de polémica en el sector hortofrutícola en 2011, coincidiendo con el debate sobre la renovación del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y ese país magrebí.

Los agricultores de las principales zonas productoras -Murcia, Almería, Comunidad Valenciana o Canarias- han mirado con preocupación al otro lado del Estrecho por considerar que Marruecos incumple las condiciones del anterior tratado.

En este caso, todos las partes coinciden al advertir de que el país vecino inunda los mercados europeos con sus productos, pero sin cumplir con las reglas del juego pactadas en Bruselas.

Por todo ello, el sector hortofrutícola cruza los dedos de cara a 2012, con las esperanzas puestas en que el Parlamento Europeo ponga freno a la ratificación del acuerdo.

Pero éste no será el único motivo de preocupación, ya que los bajos precios en origen y la pérdida de rentabilidad de muchos cultivos hortícolas obligan a parte del sector a replantearse su futuro.

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