Matrícula de deshonor

La palmera

En esta bendita tierra solemos sacar las plumas con demasiada facilidad, abordando cuestiones que a veces ni entendemos ni conocemos, o no estamos cualificados

Publicado: 08/11/2023 ·
09:51
· Actualizado: 08/11/2023 · 09:51
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  • La palmera de Huelva ya es historia. -
Autor

Federico Pérez

Federico Pérez vuelca su vida en luchar contra la drogadicción en la asociación Arrabales, editar libros a través de Pábilo y mil cosas

Matrícula de deshonor

Un cajón de sastre en el que hay cabida para todo, reflexiones sobre la sociedad, sobre los problemas de Huelva, sobre el carnaval...

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En esta bendita tierra solemos sacar las plumas con demasiada facilidad, abordando cuestiones que a veces ni entendemos ni conocemos, o no estamos cualificados ni preparados para ello. Como tantos otros asuntos que hemos ido viviendo a lo largo de los años, el triste final de la conocida Palmera de Huelva ha desatado la crítica, en muchos casos oportunista, para evidenciar un hecho que tristemente nos ha dolido a todos.

Particularmente, me encantan las críticas, soy de esas personas que creen fielmente en las opiniones y un defensor a ultranza de quienes regalan tiempo a los demás, siempre que dichas opiniones tengan algún tipo de argumentación y un propósito más social que destructivo. Pero debo reconocer que es cansino observar que cualquier circunstancia desate la ira de determinados colectivos sociales sin conocer los verdaderos entresijos que originan las problemáticas decisiones. Pero sobre todo me preocupa que el valor y el esfuerzo de nuestros conciudadanos se limiten a una parrafada efímera en un espacio en la red, sin más aporte que el insulto fácil y la falta de juicio al respecto. Los cambios sociales son mucho más amplios que expresiones absurdas y requieren de un compromiso mayor que presionar unas teclas en cualquier barra de bar.

Centrándonos en la tala de nuestra palmera, hay que resaltar que no es la primera vez que se habla del tema y ha sido en más de una ocasión un debate político más que aceptable y asumible para evitar posibles graves incidentes. Este ejemplar tan singular para los onubenses es una palmera espontanea, que nace de una semilla, por lo que carecía de defecto de fábrica, como suelen decir los arbolistas. Es por ello que su crecimiento a lo largo de los años haya sido tan fructífero. Desde 2016 los técnicos y profesionales hacían un seguimiento muy exhaustivo, implicando a empresas de renombre para sus respectivos análisis y con argumentos de peso de muchos de los mejores expertos nacionales. Los protocolos de revisión eran anuales y en los últimos años se bajaron a seis meses: vientos, hidratación, dureza, humedades, grietas, hongos, así como otros factores necesarios del clima y sus constantes cambios. Como palmera datilera, que son las que están dando más problemas por rotura, las evaluaciones visuales empezaban a preocupar por su movimiento helicoidal, oscilaciones circulares que tras la borrasca Bernard no cumplían con los parámetros aceptables, siendo uno de los motivos que pusieron en urgente alerta a los técnicos del Ayuntamiento. Los test de resistigrafía, audiometría, visuales, etc. dieron la mala noticia en su última exploración. Los supuestos intentos de conservar este ejemplar macho de palmera datilera eran insuficientes, dada su altura, y la tala, única solución real para un icono de Huelva que ha sido mimado durante muchos décadas.

Esta es una realidad que yo he podido vivir desde hace unos años y los esfuerzos por mantenerla de todos los ayuntamientos son dignos de consideración. “Es fácil hablar claro cuando no va a decirse toda la verdad”. Rabindranath Tagore

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