Andalucía

Portugal cuestiona la estación española de bombeo de Bocachanza en el Guadiana

Interpreta que tenía un carácter provisional hasta la terminación de la presa del Andévalo, la cual fue inaugurada en 2003

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  • Ubicación de la estación de Boca Chanza. -
  • El Gobierno portugués proyecta otra captación de agua en la orilla opuesta del río y se cuestiona la capacidad de agua en disputa
  • El escenario crítico por la escasez de recursos hídricos condiciona el nuevo Plan Hidrológico para las cuencas de los ríos Tinto, Odiel y Piedras

La Agencia Portuguesa de Medio Ambiente confirmó el pasado verano al diario luso Público que el Gobierno del país vecino sigue sin dar su visto bueno a la estación española de bombeo de Bocachanza, en el río Guadiana, que a juicio de aquél debió dejar de funcionar en 2003, tras la inauguración de la presa del Andévalo. El Gobierno portugués proyecta otra captación de agua en la orilla opuesta del río y tanto medios portugueses como organizaciones ecologistas se preguntan si el río tendrá agua suficiente y hasta dónde llegará la disputa entre los dos países de la Península Ibérica.

Varios meses antes de que el Parlamento de Andalucía instara al Gobierno en funciones de Pedro Sánchez a que pida al Ejecutivo de Lisboa una cesión temporal de agua (trasvase) desde la presa de Alqueva con destino a Huelva y Doñana para paliar la extrema sequía que sufre esa zona en particular y toda la región en general, el diario Público, habitualmente atento a las políticas hidráulicas de ambos Gobiernos y portavoz de las posiciones más duras en la parte portuguesa, divulgó un informe titulado ‘Sequía: España y Portugal quieren captar más agua del Guadiana y la tensión aumenta’.

Según este medio, con la severa y extrema sequía adentrándose en el Sur, la disputa entre Portugal y España por el agua del Guadiana es cada vez más tensa. Para dar servicio a la región de Huelva, los españoles quieren reforzar la captación de agua que instalaron en 1970 en la confluencia del río Chanza con el Guadiana, y así dar servicio al riego intensivo, a la industria minera, al turismo y al consumo humano. En el mismo lugar, pero junto a la margen derecha del río Guadiana, los portugueses también han anunciado un proyecto de sistema de captación de agua que reforzará el suministro para regadío intensivo y consumo humano en el Este del Algarve. ¿Hay agua en el Guadiana para tanta demanda?, se preguntaba.

A principios de mayo, la Comunidad de Regantes de Palos de la Frontera (CR Palos), en la provincia de Huelva, expresó en un comunicado de prensa, al que tuvo acceso Público, la “enorme preocupación del sector de los frutos rojos” por las restricciones al acceso al agua. El recorte del 25% que se impuso al volumen de agua que reciben para riego “puso a muchos empresarios agrícolas en una situación difícil” y en riesgo la producción de hortalizas y frutas, señalaba el comunicado.

Y continuaba el informe: “Los últimos datos publicados por la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG) el 29 de mayo reforzaron las preocupaciones. Los dos embalses (Chanza y Andévalo) que soportan un mayor volumen de caudales para consumo en la provincia de Huelva y que en conjunto tienen una capacidad máxima de almacenamiento de casi mil hectómetros cúbicos (hm3) cuentan actualmente con unos 400 hm3 (40%). Y el verano aún no ha llegado”.

Según el medio portugués, el escenario crítico dictado por la escasez de recursos hídricos condiciona el nuevo Plan Hidrológico para las cuencas de los ríos Tinto, Odiel y Piedras, elaborado para el período 2022-2027 y que incluye las presas del Chanza y Andévalo: “El documento -decía- cuantifica las necesidades de agua para consumo urbano, agrícola, industrial y turístico, que en conjunto suman un total de 474hm3 al año: 50,11 para abastecimiento urbano; 360,6 para riego; 53,67 para industria; 2,95 para uso turístico y recreativo; 4,31 para ganadería, y 2,5 para otros fines, volumen superior al que almacenan actualmente las cuencas hidrográficas”.

Ante una situación de escasez, CR Palos, en el marco de su campaña “La Sequía Se Puede Evitar”, pidió a la Junta de Andalucía iniciar las obras de la toma de agua de Boca-Chanza para “extraer caudales del río Guadiana ” que “actualmente se están perdiendo en el mar, cuando podrían tener innumerables usos”.

Y proseguía la información de Público: “La organización de regantes de Huelva reclama también la reactivación de las obras para aumentar la capacidad de bombeo procedente de la captación de agua, destacando que este sistema “tiene actualmente capacidad para bombear 63 hm3″. Sin embargo, el proyecto que prevé reforzar la captación de agua “permitiría añadir 12 hm³, al año, hasta alcanzar los 75hm³ establecidos en el plan de emergencia de la cuenca” para flexibilizar el uso del agua del Guadiana”.

Según este medio, a finales de los años 70 se construyó la estación de Boca-Chanza en el cruce entre los ríos Chanza y Guadiana, justo en la frontera entre ambos países ibéricos. Inicialmente la estructura fue diseñada para garantizar el agua para la provincia de Huelva.

Para Público, el Convenio de Albufeira estableció, en las relaciones luso-españolas, mecanismos para la protección de las masas de agua, los ecosistemas acuáticos y terrestres y el uso sostenible de los recursos hídricos. Pero aunque el acuerdo entre ambos países preveía que la cuenca de Chanza sólo funcionaría hasta la finalización de la presa del Andévalo, inaugurada en 2003, el sistema permanece en funcionamiento ininterrumpidamente cuando está baja la marea.

Los embalses en esa zona de Huelva.

Cuando se producen mareas altas, el agua salada sube por el río Guadiana hasta Mértola, lo que hace inviables las captaciones hasta Huelva. La estructura instalada tiene capacidad para bombear 63 hm3, volumen de agua que CR Palos pretende incrementar hasta los 75 hm3.

El presidente de la Empresa de Desarrollo e Infraestructura de Alqueva entregó a Público los volúmenes de agua impulsados ​​aguas abajo del embalse de Pedrógão, estructura que funciona como contraembalse de la presa de Alqueva, para devolver aguas arriba (embalse de Alqueva) y durante la noche prácticamente el mismo volumen de agua que se utilizó en la producción de energía eléctrica.

Entre enero y mayo, los volúmenes vertidos desde el embalse de Pedrogão al tramo internacional del Guadiana sumaron 255 hm3, caudal que superó los 177 hm3 que la sociedad gestora de la presa está obligada a respetar para asegurar el caudal ecológico, es decir, mantener el río vivo.

Es este volumen de agua el que ahora está en disputa entre las regiones del Algarve y Huelva. Del lado español, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) ya ha aprobado la ampliación del llamado túnel de San Silvestre, un proyecto que permitirá enviar un caudal de agua calculado en 20 metros cúbicos por segundo, para garantizar el abastecimiento a “unas 200 mil personas, a los cultivos de regadío, a las industrias del complejo químico, al sector turístico de Huelva” y también “para facilitar la recuperación del acuífero en el Parque Nacional de Doñana”.

El rotativo destacaba que “los regantes de la provincia española exigen también el rápido inicio de las obras en Boca-Chanza para evitar la “catástrofe económica” que están generando los constantes periodos de sequía. Para reforzar esta solución, exigen también un aumento de la capacidad de almacenamiento de la presa de Andévalo, una estructura que se construyó en los años 90, aguas arriba de la presa de Chanza, con una capacidad de almacenamiento de 600 hectómetros cúbicos, y que CR Palos pretende sea aumentado a 1.025 hm3”.

La captación de agua del río Guadiana “no puede ser realizada, ni por Portugal ni por España, sin que ambos países estén coordinados entre sí y sin conocer la disponibilidad real del río, especialmente en una zona que sufre escasez”, advierten las organizaciones ecologistas.

Y destacan que si no se asegura el cumplimiento de un régimen de caudales ecológicos en el estuario del Guadiana, en Vila Real de Santo Antonio, “estaremos hipotecando servicios ecosistémicos tan importantes como la cría de muchas especies pesqueras que se alimentan en los sedimentos de las playas de las costas del Algarve y Andalucía, o la supervivencia de las galerías ribereñas que nos protegen de inundaciones y sequías”.

En resumen, España ya capta agua del Guadiana y se prepara para reforzar las tomas directas en la desembocadura del Chanza, para abastecer los regadíos intensivos de Huelva; y Portugal prepara una nueva toma aguas arriba del antiguo puerto minero de Pomarão, para abastecer idénticos sistemas de riego intensivo y consumo humano en el Este del Algarve.

En los dos países vecinos que comparten aguas del Guadiana ya hay planes en marcha. El delegado territorial de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Huelva, Álvaro Burgos, en las declaraciones que brindó a los medios andaluces, afirmó que las obras de bombeo en Boca-Chanza ya tienen destinado “un presupuesto de 2,8 millones de euros para garantizar el caudal de hasta 75 hectómetros cúbicos de agua”.

Sin embargo, el sistema de recogida “sigue instalado con carácter provisional y su funcionamiento definitivo no ha sido autorizado por el Estado portugués”, confirmó la Agencia Portuguesa de Medio Ambiente en aclaraciones facilitadas a Público.

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