Actualizado: 12:48 CET
Lunes, 24/06/2019

?El fondo marino de Cádiz guarda más oro que el Banco de España?

A lo largo de los siglos, el Golfo de Cádiz se ha convertido en un auténtico cementerio de barcos, muestra del poderío de la ciudad en tiempos pasados

  • El investigador, José Manuel Cano, muestra a ?Información? todo el material que ha recopilado sobre los barcos hundidos en el Golfo de Cádiz.
Los investigadores no se ponen de acuerdo en las cifras, pero lo que sí parece seguro es que en el litoral de la capital hay más de 200 barcos hundidos. Galeones fantásticos cargados de tesoros, procedentes de las rutas comerciales de las Américas, navíos y buques de guerra, todos ellos duermen bajo las aguas de la Bahía gaditana. Muchos hundimientos de estos barcos han podido ser fechados y otros no.
El investigador José Manuel Cano tiene documentados 240 barcos, gracias a la ardua labor realizada en las bibliotecas del Archivo de Indias y de la Casa de Medina Sidonia. Saca una larga lista de pecios identificados, entre ellos la Nao Buen Jesús que portaba cuatro millones de ducados; la Nao San Ignacio, con 7,3 millones ducados; Nuestra Señora del Juncal, con 12.000 kilos de oro amonedado, 5.000 kilos de plata en lingotes y tres cajones de esmeraldas; el San Francisco Javier, con 100 kilos de piedras preciosas y 500 kilos de oro amonedado; el San Francisco El Soberbio, con 7.000 kilos de plata en lingotes de 45 kilos; Las Mercedes, recuperado por el Odissey Cartagena, con 500 kilos de oro o Nuestra Señora de la Concepción, que llevaba en su carga 580.000 monedas de oro.
Todo esto se ha conocido por los manifiestos y protestas de abandonos de naufragio de los capitanes que sobrevivían a los hundimientos. En estos avisos se remarcaba la mercancía que traía la embarcación, la que se pudo recuperar y la que se hundió con el barco, lo que invita a pensar que existen muchos navíos durmiendo en el Golfo sin identificar, al no sobrevivir nadie en sus naufragios.
Cano suma y sigue y recuerda el hundimiento en 1743 de Nuestra Señora de la Misericordia o del San Esteban, en 1612, con más de 90.000 marabedíes. Nuestra Señora de la Piedad y Santiago en 1707, o el Santísima Trinidad (abanderada de la flota francesa y que se hundió durante la Batalla de Trafalgar, en 1810).
El Juan Bautista, hundido en 1611 y que se encuentra a seis metros de profundidad. La Nao San Bruno, que naufragó en 1759. Nuestra Señora del Rosario, que venía de Vera+Cruz, hundida en 1619 o Nuestra Señora de la Caridad, hundida en 1616.
De San Francisco El Soberbio se sabe que portaba 1,1 millones de pesos de plata, 1.137 marcos de seis gramos de plata labrada, 11.400 pesos de oro, entre otras cosas. Y se trata de un solo pecio.

En la revista Ejército los investigadores aventuran que puede haber más de 100.000 millones de euros sumergidos la Bahía de Cádiz.
El proyecto Poseidón, puesto en marcha por el Ministerio de Educación y Ciencia hace más de una década pone de manifesto que del año 1.500 a 1.800 se han cuantificado 720 hundimientos. De hecho, se llegó a identificar un barco con 10 toneladas de oro en la bodega, a 1.500 dólares la onza. Se estima que, en toda España, puede haber entre 1.500 y 1.800 barcos hundidos, con un valor de 160.000 millones de euros.

propuesta
El investigador gaditano, José Manuel Cano, envió hace unos meses una propuesta al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para reflotar todos estos restos, “sin que le cueste un sólo céntimo al Estado, es más, creo que la Administración podría coger dinero desde el primer momento, crear empleo y solucionar así la actual crisis económica”.
Cano propone que sea una UTE la que se encargue de rescatar todo el fondo marino. Estas empresas aportarían al Estado una fianza y cada una se dedicaría a unos trabajos específicos: “Todo esto generaría muchos puestos: buzos, peones, guardias civiles, personal de la agencia tributaria, depósitos para clasificación, carpinteros de ribera, carpinteros, historiadores, arqueólogos, restauradores, cristaleros, herreros, etc. Parte de lo sacado se distribuiría por museos y parte podría ser subastado”.
Fruto del trabajo de muchos años, José Manuel asegura tener identificados más de 240 hundimientos, con el punto exacto en el que se encuentran, entre ellos, el Santísima Trinidad “aún desaparecido, según la Administración y que yo puedo demostrar que lo tenemos muy cerca”.
En la propuesta han colaborado José Pita, Santiago Sumariva y el propio José Manuel Cano quien asegura que todos los días se está expoliando el fondo marino: “El caso del Odissey fue el más sonado, pero es sólo uno de muchos”. De hecho, asegura que hay pecios que están hundidos a menos de diez metros de profundidad, “y en esos casos es muy fácil meter la aspiradora y empezar a buscar”.
La totalidad del mapa arqueológico en aguas españolas no se completará antes de cinco años, si bien no se descarta que en paralelo se acometan los trabajos de recuperación en pecios donde se descubran restos de valor.

Poseidón, un proyecto intelectual
Las particulares condiciones geográficas y el devenir histórico del litoral atlántico de las provincias de Cádiz y Huelva configuran un área con una enorme concentración de restos históricos sumergidos. Estos restos constituyen una importantísima fuente de información científica, además de un recurso para la dinamización cultural de la región en la que se encuentran.
Sin embargo, dificultades de diversa naturaleza han impedido hasta el presente un conocimiento eficaz de este Patrimonio Cultural. Entre ellas, factores naturales como la sedimentación, las malas condiciones de visibilidad, corrientes y frecuente mala mar imponen grandes limitaciones y elevados costes al trabajo de los investigadores.
La Junta de Andalucía reconoció en la presentación de este proyecto, que este hecho es particularmente grave debido a la permanente amenaza que para la conservación del Patrimonio representa la actividad de los expoliadores, particularmente atraídos hacia este litoral por la alta concentración de pecios de la Carrera de Indias, además de los de la Antigüedad. Estos expoliadores suelen ser, o bien buceadores locales que disponen de tiempo y de un conocimiento exhaustivo de los fondos, o bien buscadores de tesoros que aplican instrumental de alta tecnología para la detección y extracción.
Pero este proyecto no busca la recuperación de todo el patrimonio que albergan los buques hundidos. El principio básico de la actuación consiste en documentar los yacimientos sin alterarlos, de modo que se eviten las remociones de terreno y se lleven a cabo, sólo si es preciso, extracciones seleccionadas de material de muestreo “con el único fin de identificar y caracterizar los yacimientos”.
En 2006, el presidente de la Fundación Internacional para la Protección y Difusión del Arte (Fipda), Gonzalo Millán del Pozo, impulsor del proyecto de conservación arqueológica Poseidón, afirmó que l a comunidad está “perdiendo su patrimonio subacuático, porque a estos cazatesoros lo que les importa es recuperar el oro y la plata de esos barcos, aunque para ello destrocen los yacimientos arqueológicos de alrededor o los propios pecios”.

precedente
Tras el caso Odyssey, en el que un barco de una empresa norteamericana rescató de un buque español hundido en Cádiz un valioso tesoro, el Gobierno se ha concienciado de la necesidad de defender los restos de navíos.
Así, el Gobierno puso en marcha el Plan de Protección del Patrimonio Subacuático. Se trata de un paquete de medidas de protección del patrimonio subacuático al que, además, se ha dotado de un presupuesto anual. El primer paso fue elaborar un mapa, lo más detallado posible, sobre los pecios que se encuentran en el fondo de casi todos los mares.
La fecha de partida del mapa es 1503, año en el que se fundó en Sevilla la Casa de Contratación de Indias, que se encargaba de regular, como monopolista, el comercio y la navegación hacia el Nuevo Mundo. Sin embargo, el listado está lejos de representar la totalidad del patrimonio sumergido.
Los yacimientos que se encuentran en proximidades de las costas españolas se convertirán con esta Ley en Bienes de Interés Cultural (BIC). Esta medida permite encomendar a la Guardia Civil y a la Armada la defensa de los sitios arqueológicos sumergidos.







COMENTARIOS

Publicidad Ai Publicidad AiPublicidad Ai Publicidad AiPublicidad AiPublicidad AiPublicidad Ai
Publicidad AiPublicidad Ai
chevron_left
Sergio López complica la ratificación de David Valadez como candidato a la alcaldía de Estepona
chevron_right
Arenas apuesta por un pacto presupuestario austero