Quantcast
El tiempo en: Andalucía
Martes 25/01/2022  

Torturas en España

El pasado domingo, me encontraba haciendo zapping por diferentes televisiones. Y me llamó la atención, el reportaje que estaba emitiendo Canal Sur dirigido por Lobatón, relativo al espeluznante Caso Almería...

Publicidad AiPublicidad AiPublicidad Ai Publicidad AiPublicidad Ai
El pasado domingo, me encontraba haciendo zapping por diferentes televisiones. Y me llamó la atención, el reportaje que estaba emitiendo Canal Sur dirigido por Lobatón, relativo al espeluznante Caso Almería, en el que el 9 y 10 de mayo de 1981 gobernando UCD, fueron vilmente torturados y asesinados los jóvenes Luis Montero, Luis Cobo y Juan Mañas, al haber sido confundidos con los etarras que dos días antes atentaron en Madrid contra el general Valenzuela.

Los tres aparecieron quemados y agujereados a balazos en el interior de un Ford Fiesta en una carretera almeriense.

Y por tan sangrante vileza, tan sólo el miserable torturador y homicida teniente coronel Carlos Castillo Quero y dos sanguinarios como él,  tras muchas irregularidades y falsedades acaecidas en el juicio celebrado, fueron condenados y encarcelados. Pero, “el abogado que representaba a las familias de los fallecidos, Darío Fernández, recibió muchas amenazas de muerte y tuvo que esconderse viviendo oculto en una cueva”.
Los gobiernos españoles hasta la fecha, no han reconocido que los tres jóvenes fueron víctimas del terrorismo. Ya que si se aceptara dicha petición, reconocerían oficialmente el terrorismo de Estado.
Por consiguiente, tampoco estos tres seres humanos, han recibido el apoyo de la politizada Asociación Víctimas del Terrorismo.

Pero, si el Caso Almería aún colea después de 27 años. Tampoco se queda atrás la trama corrupta y torturadora de la cúpula del Ministerio del Interior español con Barrionuevo, Vera, Amedo y demás sinvergüenzas implicados de guante blanco del PSOE. Los que provocaron  ríos de noticias al crear el grupo terrorista GAL y el uso de los fondos reservados, así como el secuestro y tortura que se llevó a cabo contra Segundo Marey, al confundirlo con el etarra Mikel Lujua.

Y,  como las torturas, amenazas y coacciones en España no cesan, debido a los alarmantes casos que saltan a la opinión pública. Lo más reciente ha sido la implicación del Gobierno del PP de Aznar en los vuelos de la CIA con presos de Guantánamo. Motivando que la semana pasada ciertos estudiantes llamaran fascista y asesino al ex ministro Piquer, cuando impartía una conferencia en la Complutense de Madrid. Siendo significativo también las condenas y juicios contra mossos d´esquadra catalanes por malos tratos y torturas a detenidos. Siendo vergonzoso que en centros policiales de Cataluña, tengan que instalar circuitos internos de televisión para evitar las torturas.

Estimadas-os lectores, escribir sobre el tema que me ocupa es complicado, a pesar de que me ampara la Constitución española. Pero las represalias pueden llegar contra mi persona en cualquier momento. Ya que soy consciente que estoy en el punto de mira de ciertos aparatos represores del Estado, que controlan muy de cerca desde hace años todos mis movimientos.

Por lo tanto, debo estar alerta, aunque no creo que se atrevan a hacer conmigo una barbaridad para silenciar mi voz. Porque, diferentes asociaciones entre ellas Amnistía Internacional están vigilantes y denuncian toda clase de torturas.

Y si quieren comprobarlo en internet encontrarán el Documento - España: “Sal en la herida. La impunidad efectiva de agentes de policía en casos de tortura y otros malos tratos”.

Y, como ayer 10 de diciembre se conmemoró el Día Internacional de los Derechos Humanos, esta tribuna se la dedico a las víctimas de malos tratos, terrorismo y torturas.

Así como a  toda las personas de bien que luchan, trabajan y arriesgan su vida por la paz, justicia y libertad.
Pero, a los torturadores y encubridores el poema titulado A la cárcel, que figura en la página 75 de mi poemario Setenta y cinco lunas que dice así: “A la cárcel,/dentro de la cárcel,/ en las profundidades de la cárcel,/ entre cuatro paredes de dos por tres metros./  Un camastro, un rollo de papel higiénico,/ una taza de retrete,/ un crucifijo,/ y las estampas de sus imágenes./ Las puertas de sus celdas herméticamente cerradas,/ y las chinches a su aire./ Lágrimas de arrepentimientos./ Ya es tarde./ ¡Que se  pudran!”.

TE RECOMENDAMOS