El ferrocarril: relatos de ciencia ficción

Publicado: 04/07/2023
Autor

J. S. Canales

Periodista onubense con más de medio siglo de carrera profesional y una gran dedicación a su tierra, autor de varios libros y reconocido con el Premio de Periodismo Ciudad de Huelva en 2008

Al compás de Huelva

Plasma la historia reciente de Huelva y toma el pulso de la actualidad onubense, además de ser un altavoz de las necesidades de la capital y la provincia

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Renfe se ha apresurado a informar de que las obras de renovación de la línea de ancho convencional Huelva-Zafra “obligarán a cerrar la vía”
La verdad es que no recuerdo la fecha exacta de la desaparición, de la noche a la mañana, del ferrocarril Huelva-Ayamonte, algo que al menos sirvió para dar cierto carácter y mejorar la comunicación con la frontera portuguesa y acceder con el clásico chaca-chacha-cha del tren, a base primero de vagones convencionales más o menos acogedores y modernamente hablando con los no menos simpáticos ferrobuses que tuvieron una vida efímera en una línea que parece nació con la fecha de su desaparición o muerte escrita con letras de molde, ironías  y despecho aparte... La verdad, eso sí, es que el asunto pasó sin pena ni gloria como es santo y seña de esta provincia cada vez más indiferente con sus propios principios e ideales confusos de progreso, casi siempre a la zaga y lamentándose a toro pasado. ¿Me equivoco? La verdad -insisto- es que me gustaría que fuesen apareciendo nuevas voces y nombres de peso entre la pléyade de diputados y senadores que no deberían dejar transcurrir más tiempo sin darse el más fraternal de los abrazos y salir al paso de esta auténtica puñalada trapera con la que el Gobierno de Madrid -y su mano derecha ejecutará, la más que antipática Renfe- nos viene a castigar ahora que tenemos un representante que, ante todo, quiere enmendar la plana y pondrá las cosas de Huelva en su sitio.

La verdad es que no entiendo que una vez que precisamente el Puerto de Huelva acaba de anunciar una autopista del ferrocarril de mercancías entre Huelva y Madrid y hasta Zaragoza, resulta -¿alevosía o nocturnidad?- que, a cambio, porque no cabe otra expresión, nos apuñala por la espalda y poco más o menos nos sobresalta con la supresión temporal de un ferrocarril que hubiera sido el mejor sustituto para enlazar Huelva con Madrid a través de Extremadura, incluso con ahorro de distancias y de tiempo respecto al obligado paso por Sevilla, respecto al que no hay el más mínimo atisbo de modernizar, aparte mandatos de agenda interfiriendo el que creíamos ya en marcha proceso de gestación con una DIA -anoten la palabra- que dejaron por parte de Madrid -y Dios me libre de identificar al autor o autores de la faenita- que llegara a ser caducada. Aquí -que yo sepa- ni pío, y eso que sobre el papel y/o aparentemente ni diputados ni senadores, y muchísimo  menos los que ostentan sustanciosos cargos ejecutivos, pidieron explicaciones a Madrid.

Esto parece un punto y seguido, porque Renfe se ha apresurado a informar de que las obras de renovación de la línea de ancho convencional previstas por Adif “obligarán a cerrar la vía” desde el 1 de julio. Un jarro de agua fría en estos días que no parece que tenga consecuencias para estos onubenses incrédulgentes. La diplomacia y las buenas palabras funcionan de momento y la noticia incluso generará un brindis en la empresa concesionaria del servicio de autobuses, la gran alternativa que aparece en escena como era de esperar para garantizar las trabajos de modernización y/o reparación de nada menos que cinco puentes para ante todo -esgrimen- mejorar el servicio y condenarnos a la carretera, que por cierto tampoco acaba de arrancar por aquello de que la entonces responsable del asunto llamó gamberro a nuestro presidente andaluz del alma.

No sé cómo habrá caído este auténtico golpe de estado y dejarlo en manos de una empresa -Damas o Interbus según los protocolos- tirando de los mismos medios que ponen todos los puntos de mira en este operador sin alternativa de mejora en lontananza y que concretamente deja demasiado que desear en  las conexiones de la capital con-desde La Antilla hacia Portugal, ahora sin otra alternativa a pesar de que el turismo va tomando posiciones sobre todo desde Islantilla y donde no se explican estas irregularidades cuando desde San Telmo ponen altavoces a todo gas para jalear esos 11 millones de personas que –dicen- nos van a tomar el pulso en lo que a comunicaciones se refiere, sobre todo en estos predios tan cuestionados y abandonados ante la pasividad -que me demuestren lo contrario- de quienes, al menos a la vista de lo que dicen las urnas, tienen la responsabilidad de dar el do de pecho de una vez por todas.

 Sí, que en Las  Cortes y en Las Llagas se formalice un frente común y que de una vez por todas acabemos con tanta hipocresía como nos desafían cotidianamente mirando para otro lado. Sí, atentos, pues a la manoseada frase de ¡viajeros al autobús! que todas las plazas están ocupadas y que no sabemos como vendrá de asientos el coche siguiente. Sí, cuanta ironía y cuanto desprecio a estas recompensa con las que desde antaño nos vienen marginando. La esperanza está, respecto a Huelva, en Moreno y Miranda -ojo con la señora- que de momento anuncian que trabajarán juntos. Al resto de la clase política lo menos que se les puede pedir es que sigan el ejemplo y Huelva deje de ser simplemente el pan de su sustento. ¡Ah! Y que, por fin, tiemble esa mano negra.

 

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