Quantcast
El tiempo en: Andalucía
Martes 22/06/2021

Otro golpe policial contra la banda ETA

La detención en la tarde de ayer del etarra Aitzol Iriondo Gurbita supone un duro golpe contra ETA justo cuando éste había tomado el relevo como jefe militar de Mikel Garikoitz Aspiazu, alias Txeroki, líder de la banda terrorista hasta su detención el pasado día 17 de noviembre...

Publicidad AiPublicidad Ai Publicidad AiPublicidad AiPublicidad AiPublicidad AiPublicidad AiPublicidad Ai
Publicidad AiPublicidad Ai
La detención en la tarde de ayer del etarra Aitzol Iriondo Gurbita supone un duro golpe contra ETA justo cuando éste había tomado el relevo como jefe militar de Mikel Garikoitz Aspiazu, alias Txeroki, líder de la banda terrorista hasta su detención el pasado día 17 de noviembre. Junto a Iriondo han sido arrestados otros dos terroristas cerca de la localidad gala de Bagnères de Bigorre.: Eneko Zarrabeitia y Asier Borrero. La importancia de la detención de Iriondo tiene el valor añadido de que, además de ser el sucesor de Txeroki, con lo que se descabeza de nuevo al aparato militar de ETA, es, además, el principal sospechoso de ser el autor material de los disparos que causaron la muerte de dos guardias civiles en Capbreton (Francia) en diciembre de 2007 y de estar implicado en el asesinato del concejal socialista de Lasarte Froilán Elespe. Es, sin duda, una buena noticia cuando aún no se ha cumplido una semana del asesinato de empresario guipuzcoano Ignacio Uría Mendizábal, en Azpeitia (Guipúzcoa), feudo abertzale donde gobierna el partido pro etarra ANV. Que nadie espere milagros. La detención de dirigentes tan importantes como Txeroki o Gurbita no implica un golpe mortal para ETA, pero sí un paso más en el proceso de desmantelación de la banda armada por la única vía que es posible: la policial. Por desgracia, matar es fácil para los pistoleros como quedó demostrado la pasada semana y ahora las Fuerzas de Seguridad están en máxima alerta, pues la serpiente etarra siempre intenta dar un mortal coletazo tras recibir un golpe. Francia ya hace tiempo que no es un santuario de la banda. Ahora, lo que hace falta, es que el País Vasco deje también de serlo y para ello hay desalojar a ANV de las alcaldías que ostenta y a las que nunca debería haber accedido.

COMENTARIOS