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Martes, 13/11/2018
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Monjas con 500 años de vida

La implicación de esta orden religiosa con la ciudad de Huelva es tal que su presencia en el centro de la capital onubense originó que la principal plaza, centro neurálgico de la vida de la ciudad, tomara el nombre de Plaza de las Monjas

  • Fachada principal del monasterio, que durante todo este año celebra su 500 aniversario bajo el lema ?500 años de amor y oración?.
Pionera en cuanto a la instauración de una comunidad religiosa femenina en Huelva, la orden de las agustinas lleva cinco siglos formando parte de la historia de Huelva. Ni terremotos, ni épocas de hambruna en la población, ni la Guerra Civil pudieron acabar con una congregación que forma parte clave del patrimonio cultural, religioso y arquitectónico de la capital onubense.
Fue en 1510, en plena vorágine cultural derivada del reciente Descubrimiento de América, cuando apareció en la entonces denominada Villa de Huelva la primera comunidad religiosa femenina. La orden de las Agustinas se instaló en el convento de Santa María de Gracia, iniciando una estrecha relación con la historia de Huelva que ya ha alcanzado los 500 años de vida. La fundación oficial del convento fue realizada cinco años después, en 1515, a cargo de Elvira Guzmán y Maldonado, condesa de Niebla.
La implicación de esta orden religiosa con la ciudad de Huelva es tal que su presencia en el centro de la capital onubense originó que la principal plaza, centro neurálgico de la vida de la ciudad, tomara el nombre de Plaza de las Monjas. Según los datos recabados de la ‘Guía Artística de Huelva y su Provincia’, editada por la Diputación Provincial y la Fundación José Manuel Lara, el convento está compuesto por el templo y la residencia conventual, y consta de tres claustros. Los dos primeros son de estilo mudéjar, mientras que el tercero, muy cercano a la iglesia, es una obra muy reformada de la segunda mitad del siglo XVIII.
El primer sobresalto importante en la vida del edificio llegó el 1 de noviembre de 1755 con el terremoto de Lisboa. El temblor provocó grandes destrozos en el sector residencial del convento, e hizo que las monjas no pudieran regresar a su clausura hasta el 23 de junio de 1756. Fueron siete meses de obras sacadas adelante gracias a la limosna del rey Fernando VI de Borbón, y a la subvención de Tomas Wading y su esposa María Atley. La comunidad, encabezada por su abadesa Sor Rosalía de Castro, agradecidas por la ayuda, nombraron patronos del convento a estos bienhechores irlandeses.

El destrozo de la Guerra Civil
El 20 de junio de 1936 quedará grabado para siempre en la memoria negra de España. Se iniciaba el fraticidio de la Guerra Civil, y el Convento Santa María de Gracia dio buena cuenta de ello cuando los revolucionarios lo tomaron, lo saquearon y lo incediaron. El templo quedó totalmente calcinado y las monjas tuvieron que ser trasladadas al Convento de San Leandro de Sevilla. La comunidad, para afrontar los gastos de la reconstrucción del edificio, tuvo que vender al Ayuntamiento de Huelva una gran extensión de terreno. Hasta el 29 de diciembre de 1952 no comenzó la reconstrucción del convento, siendo bendecido y abierto al culto el 27 de agosto de 1955, conservando desde entonces la fisonomía que hoy ofrece.

Economía y religión
El trabajo de María Luisa Chacón en el libro ‘Huelva en su Historia’ desvela los diferentes números de religiosas que habitaban el convento en diferentes épocas. Así, a finales del siglo XVI, en 1591, eran 25 las religiosas agustinas de Huelva. El mayor número llega en el año 1685, con 64 monjas, cifra que empezó a decaer de manera significativa con la “calamidad de los tiempos” a principios del siglo XVIII. 32 en 1714, 25, en 1752, 24 en 1787. Las fuertes hambrunas de aquella época, el racionamiento, las rentas atrasadas, la dificultad para cobrar los tributos y la ausencia de patronos y bienhechores sumieron también al convento en sus momentos de mayor delicadeza económica.
Por su parte, el trabajo de David González Cruz en ‘Los Conventos en la Huelva del siglo XVIII’ desvela que las monjas pertenecían a las familias más pudientes de la villa, y las donaciones de esas familias “hicieron pronto del monasterio un reducto del confort en un entorno de pobreza”. Además, según la investigación de González Cruz, “las familias que controlaban el poder político y económico de la villa dotaban a algunas de sus hijas para que tomasen los hábitos de las madres agustinas, pues, a veces, resultaba más económico que casarlas con maridos de su mismo nivel social”.
A día de hoy, son 20 las monjas que habitan el monasterio de las agustinas.

Función educativa
Desde el año 1580 se vienen haciendo labores educativas en el convento, ya que eran muchos los padres que confiaban a las religiosas las labores educativas de sus hijas, seglares. Desde el año 1982, el convento acoge el Colegio Santa María de Gracia, en el que unos 500 alumnos desde la guardería hasta 4º ESO son educados. Desde Infantil hasta ESO, el centro es concertado, dotando al espacio de una función educativa que se une a la historia de un espacio ligado a la historia de Huelva en los últimos cinco siglos.

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