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El Loco de la salina

Soy hombre, con perdón

Para colmo de males, soy padre, pero me ponen muchas pegas para celebrar el Día del padre

Publicado: 19/03/2023 ·
18:01
· Actualizado: 19/03/2023 · 18:01
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Autor

Paco Melero

Licenciado en Filología Hispánica y con un punto de locura por la Lengua Latina y su evolución hasta nuestros días.

El Loco de la salina

Tengo una pregunta que a veces me tortura: estoy loco yo o los locos son los demás. Albert Einstein

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Antes que nada, tal como están las cosas, me veo en la obligación de declarar que soy hombre, con lo cual ya está todo dicho, es decir, que soy culpable. Y para más INRI, soy padre. Son dos rejones que soporto a duras penas en este mundo cruel que me ha tocado vivir. Ya estoy hecho a sobrellevar con resignación ambas cosas, y lo único que me queda es disculparme; en primer lugar, en nombre de Adán, por tener que arrastrar la vergüenza de ser hombre, y en segundo lugar por haber colaborado, con algunas dudas, en la procreación de mis hijos. Todas las mañanas me levanto pensando en cambiarme de sexo, aunque me freno a duras penas, porque no acabo de verme ni con faldas ni con los labios pintados. Que soy hombre nadie me lo debería discutir. Tengo mis partes humanas donde la nobleza obliga; de hecho, todas las mañanas me las palpo con delicadeza a ver si siguen en su sitio. Y les puedo asegurar que siguenmás o menos tal como las dejé por la noche. Es verdad que, según las feministas, no debería tener nada que oliera a hombre, pero, para qué les voy a engañar, lo tengo, aunque no lo voy enseñando ni por ahí ni en Facebook. Ya sé que lo ideal es tener vagina y esas cosas, pero qué quieren que les diga, yo soy un mandado y es lo que hay. No crean que lo de ser hombre se lleva fácilmente. Tengo muchas limitaciones. Me atraen las mujeres, pero me libre Dios de decirles ni siquiera un triste piropo, porque me las juego por lo militar. Y lo de tocar un culo, como no sea el dela botella… Los tiempos que corren no permiten esas tonterías ibéricas. Si me apuran, no tendría que haber hombres. Tendríamos que ser todos iguales, es decir, todos mujeres, y así no habría lugar a tanto distingo. Eso que cuenta la Biblia en el Génesis de que Yavé hizo primero al hombre del barro y después le sacó una costilla y con ella hizo la mujer es un rollo macabeo y hay que cambiarlo con urgencia. Yavé hizo primero a la mujer y después con el fango que le sobraba hizo desgraciadamente al hombre. Igual que los jueces deben formarse y hacer cursos sobre la igualdad, los curas deberían reciclarse y volver a escribir la auténtica Biblia.  

Para colmo de males, soy padre, pero me ponen muchas pegas para celebrar el Día del padre, porque al parecer hay muchos tipos de padres y ya se ha decidido por las altas esferas feministas que no haya Día del padre y que yo sea simplemente una persona especial; joder, ni que fuera de Algeciras.
Los tipos de padres son infinitos, incluso a un cura se le dice padre y no se molesta, aunque cualquier día, si le coge la vena del celibato, te puede arriar una buena ostia sin hache y con la mano de bendecir abierta. Los romanos lo tenían claro en latín: “Mater sempercertaest”, que traducido al cristiano resulta que “La madre siempre es conocida”. El padre será o no será, dependiendo del que sube las bombonas de butano.

Por todo ello los comercios están que no les llega la camisa al cuerpo, porque la idea de muchos tipos de padre por un lado les interesa, pues el mercado se amplía hasta límites insospechados, pero por otro no les gusta eso de que desaparezca un día tan especial de ventas, como es el Día del padre.
Y yo encerrado en este manicomio, y los analfabetos, fuera.


 

 

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