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25/09/2022  

Matrícula de deshonor

Abocados al fracaso

En el día a día nos solemos encontrar situaciones que ponen a prueba constantemente nuestra naturaleza humana

Publicado: 21/02/2022 ·
11:44
· Actualizado: 21/02/2022 · 11:44
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  • Abocados al fracaso.
Autor

Federico Pérez

Federico Pérez vuelca su vida en luchar contra la drogadicción en la asociación Arrabales, editar libros a través de Pábilo y mil cosas

Matrícula de deshonor

Un cajón de sastre en el que hay cabida para todo, reflexiones sobre la sociedad, sobre los problemas de Huelva, sobre el carnaval...

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En el día a día nos solemos encontrar situaciones que ponen a prueba constantemente nuestra naturaleza humana, vivencias que nos sirven para madurar en el difícil camino que nos toca recorrer. Son esas experiencias las que nos preparan para el futuro, sin importar en qué momento de nuestro pasado nos encontremos, dado que siempre estamos aprendiendo “para mañana”. 

Esa virtud que nuestra naturaleza nos da no siempre es considerada y se desaprovecha demasiadas veces, siendo uno de los errores más importantes de nuestras vidas. Vivir en el día a día, en el aquí y ahora, siendo consciente de este recorrido de obstáculos, nos da esa visión necesaria que requieren los supervivientes, aquellos que a pesar de las adversidades, sacan partido a sus carencias, aprendiendo de los fracasos y reconduciendo sus respectivas vidas al son que marcan los tiempos, afrontando los errores desde perspectivas positivistas y directivas que acaban engrandeciéndonos.

Hablo de los luchadores, de quienes se aferran a sus condiciones y afrontan las adversidades con ese enfoque futuro que suele mover el mundo. Aquellos que piensan en el todo, que contemplan sus vivencias desde la conectividad grupal y que no se aferran a los golpes de suerte, ellos son la suerte en sí.

En contraposición, están aquellos que viven de las lamentaciones, que sólo dejan gritos ahogados y efímeros que se repiten en los contextos más sórdidos, pero sin cambios significativos que abran perspectivas nuevas de futuro, dejando que las circunstancias sean las que decidan por nosotros. Esta es la actitud pesimista y cómoda que día a día observo en muchos compañeros, conformistas y vacios de ilusiones, agotados por su pasado y escépticos por su futuro, sin otras miras que la espera, en una realidad en la que sueñan que la cambien otros.

 

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