Quantcast
El tiempo en: Andalucía
Sábado 25/06/2022  

El Loco de la salina

¿De dónde sale tanta gente?

La pregunta loca es: señor político, con el corazón en la mano, ¿usted dormiría en ese albergue una nochecita de frío?

Publicado: 29/11/2021 ·
09:29
· Actualizado: 29/11/2021 · 09:29
Publicidad AiPublicidad Ai Publicidad AiPublicidad Ai Publicidad AiPublicidad AiPublicidad Ai
Autor

Paco Melero

Licenciado en Filología Hispánica y con un punto de locura por la Lengua Latina y su evolución hasta nuestros días.

El Loco de la salina

Tengo una pregunta que a veces me tortura: estoy loco yo o los locos son los demás. Albert Einstein

VISITAR BLOG

Eso digo yo. ¿De dónde sale tantísima gente en La Isla? Los locos vamos por la calle, y la multitud que ocupa las aceras de nuestra arteria principal, llamada de momento calle Real hasta que le cambien el nombre, ya no te deja pasear tranquilamente. Además, lo de Real suena a Borbón, por lo que su nombre tiene los días contados para el personal guay que no tiene otra cosa mejor que hacer. Y lo que no tiene explicación es que estos señores no se cambien su propio nombre que suena a santo, cosa que debe rechinar en sus cerebros progres. Por tanto, como esta idea prospere, se avecina un vendaval de cambios de no te menees.

Por si faltara poco, muchos paisanos han perdido definitivamente la vergüenza y, a lo que se ve, ya no les importa deber dinero a quien sea, por lo que la acera de los tramposos, que hasta ahora ha estado vacía de personal huidizo, se encuentra llena a rabiar. No obstante, hay que reconocer que los auténticos tramposos siempre llevan sus trampas dibujadas en la cara. Pero ahí están, como un número más entre la multitud, pasando por buenos pagadores. Es como si se hubiera dado una consigna desde algún secreto lugar para que los cañaíllas abandonen sus casas de golpe y se tiren a la calle a pasear y a gastar, más de lo primero que de lo segundo. Sin embargo, vas a hacer una reserva de mesa, y te la dan para finales del año que viene, como si fuéramos a durar tanto tal como está creciendo la pandemia.

Por otra parte, nuestro pueblo ya no es pueblo, sino ciudad, y tiene cien mil habitantes, que no es moco de pavo. Se ha dicho multitud de veces que San Fernando es una ciudad dormitorio, pero, visto cómo está el patio, yo diría que es una ciudad de salón comedor para arriba. Seguimos creciendo, aunque las parejas que se están juntando ahora no están mucho por la faena de darle trabajo a las cigüeñas. Para más INRI se cargan el nido que de toda la vida de Dios construían estas aves reproductoras en el campanario del Carmen, con lo que también ellas se están sumando al paro forzoso. A pesar de todo, La Isla sigue teniendo los cien mil, porque muchos nos llegan de Cádiz, donde hay poco terreno para construir, dicen allí. Lo que pasa es que aquí tampoco estamos para tirar cohetes, dicen aquí. Menos mal que las luces de Navidad que han puesto este año, sin alumbrar tanto como la catetada de millones de bombillas que plantan en Vigo, están resultando muy bonitas e iluminan los caminos abarrotados de esta ciudad.

No quería terminar estas líneas sin dar un toque de atención sobre el frío siberiano que está haciendo. Desgraciadamente sigue gente durmiendo en la jodida calle, y ahora con tanta iluminación se ven mejor los cartones y los huecos escondidos que utilizan los pobres para soportar las noches. Y vuelvo a decir, porque algunos ni se enteran ni se quieren enterar, que el albergue de San Vicente de Paul es insuficiente a todas luces y no está acondicionado para albergar a tantas criaturas como lo necesitan. La pregunta loca es: señor político, con el corazón en la mano, ¿usted dormiría en ese albergue una nochecita de frío? Ya va siendo hora de dar ejemplo, que para eso usted se ha metido a político y debe dar la cara, sin hacer caso a los que aseguran que usted la tiene dura como el mármol (la cara).

No hay más preguntas, señoría.

TE RECOMENDAMOS