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Lunes, 20/05/2019

Andalucía más que verde

Municipios por el clima. En "verde", todas ganamos

Publicado: 09/04/2019 ·
10:06
Actualizado: 09/04/2019 · 10:06

La comunidad científica experta en calentamiento global y cambio climático, ya no sabe qué hacer para que su voz sea escuchada y atendida

  • Andalucía más que verde.

Contamos con los recursos y el tiempo suficiente para evitar que el calentamiento global supere 1,5ºC, pero se necesita un esfuerzo sin precedentes, en cuestión de energía, industria, transporte, agricultura, ciudades y edificios. Llegar a reducir alrededor de un 45% las emisiones globales de CO2 de origen humano en 2030, respecto a los niveles de 1990, y lograr el "cero neto" en 2050”

IPCC Cumbre Mundial del Clima, Katowice 2018

La comunidad científica experta en calentamiento global y cambio climático, ya no sabe qué hacer para que su voz sea escuchada y atendida, cuando nos alerta de que estamos perdiendo la batalla y que las consecuencias van a ser irreversibles y desastrosas. En su último informe, el IPCC (grupo intergubernamental de expertos sobre cambio climático) advertía de que el límite de incremento de temperatura de “seguridad” debería ser de 1,5ºC y que lo vamos a superar si no realizamos “un esfuerzo sin precedentes” de aquí a 2030. Este informe, que debía ser aprobado en la Cumbre Mundial del Clima de Katowice, en diciembre de 2018, fue rechazado por las presiones de la administración de Donald Trump, que lideró los intereses de la industria petrolera. Nos gusta decir que vivimos en la sociedad del conocimiento, pero sólo usamos el conocimiento que produce rentabilidad económica para los intereses de los más poderosos. Nos negamos a usar el conocimiento que alerta de la gran amenaza para la vida a la que nos enfrentamos.

Los gobiernos, en todas las escalas, vienen desde 1992 diciendo que hay que tomar medidas contra el cambio climático y han adoptado algunas, pero han sido incapaces de incidir mínimamente en el problema, porque el ritmo de crecimiento de las emisiones, asociadas al crecimiento de la economía global, ha sido muy superior a su reducción por la irrupción de energías renovables y otras medidas. En nuestras metrópolis andaluzas, las emisiones no han dejado de crecer pese a que tenemos ayuntamientos con Planes de Acción para el Clima y la Energía Sostenible y pese a que presumimos de haber aprobado por unanimidad una Ley Andaluza de Cambio Climático, absolutamente insuficiente en sus objetivos y medidas. Greta Thumberg ha puesto voz a la infancia y a la juventud a la que estamos robando el futuro. “Se nos acaba el tiempo y se os acaban las excusas”. Así es. No da tiempo a esperar a que esta juventud, que se moviliza por su futuro, llegue a ser adulta y estar en disposición de tomar el relevo a la generación que tiene hoy las responsabilidades de gobierno. Es ahora o nunca.

Los próximos doce años van a ser claves para decidir si ganamos o perdemos definitivamente la lucha contra el cambio climático y esta batalla se va a jugar principalmente en nuestros municipios y particularmente en nuestras áreas metropolitanas. Nos jugamos nuestro inmediato futuro y el de las siguientes generaciones. En Equo Verdes Andalucía asumimos el reto lanzado por la comunidad científica y por los jóvenes que se movilizan por el clima. Y vamos a hacer de esta necesidad la mejor oportunidad que tenemos para resolver los problemas sociales que nos aquejan, particularmente a la juventud, derivados del paro, la precariedad y la ausencia de viviendas asequibles. Para ello hemos elaborado un documento marco para los municipios andaluces, tanto urbanos como rurales, que contextualizaremos allí donde concurramos a las elecciones municipales, en coalición o en solitario. Son doce líneas de acción que abordan el problema y proponen soluciones en tres escalas: metropolitana-comarcal, urbana y barrial. Una cuarta escala, transversal a las anteriores, es la del modelo de sociedad eco-feminista, que prioriza el cuidado de todas las personas y su participación real y efectiva en la toma de decisiones que afectan a sus vidas y a las de las generaciones futuras.

1 En la escala metropolitana y comarcal necesitamos municipios que cooperen para crear empleos verdes, vivienda asequible, servicios de proximidad y redes transporte sostenible

Las áreas metropolitanas funcionan de hecho cotidianamente como un único espacio dónde cientos de miles de personas nos movemos para ir al trabajo, estudiar y acceder a los servicios. Dependemos fundamentalmente del coche para estos desplazamientos y este modelo es el principal responsable de las emisiones contaminantes que generan el cambio climático y además no funciona: produce enormes pérdidas de tiempo y económicas en atascos. Nuestros espacios productivos, grandes centros educativos, deportivos y sanitarios no están conectados con redes de transporte público metropolitano de alta capacidad y eficientes.

Necesitamos reducir drásticamente el número de coches en circulación en el día a día, para lo cual proponemos crear redes metropolitanas de transporte de alta capacidad, con tarjeta única, que integren cercanías, metro, tranvías, metro-buses (BRT -Bus Rapid Transit) y que conecten los principales espacios productivos, residenciales y de servicios. Estas redes se articularán con las de aparcamientos gratuitos en los anillos exteriores de las capitales (Sistema PARK and RIDE), para usuarios del transporte, con las redes metropolitanas de ciclo-vías previstas en el Plan Andaluz de la Bicicleta y con la red peatonal de itinerarios verdes seguros. Y se complementarán con aparca-bicis, gratuitos y seguros, en el interior e inmediaciones de las estaciones y plataformas del transporte público.

Nuestros polígonos industriales y espacios productivos languidecen, precisan de una puesta a punto de sus infraestructuras y servicios y planes de innovación tecnológica. Para ello la colaboración de nuestras universidades y redes de I+D+i es fundamental en la planificación estratégica para acelerar la transición del modelo productivo y de consumo, produciendo localmente buena parte de nuestra demanda y premiando a las empresas que tienen balance positivo de su contribución al bien común. El sector de la energía renovable, de la economía circular, de la transformación de productos agroalimentarios y de la construcción sostenible tienen que ser el motor de generación de empleo en nuestras comarcas y áreas metropolitanas.

Junto a la falta de empleo o el empleo precario, la juventud encuentra una barrera en sus proyectos de emancipación en los precios inasequibles de la vivienda. Por ello proponemos crear oficinas metropolitanas de vivienda que movilicen para alquiler asequible el 15% de viviendas vacías de las que disponemos en nuestras aglomeraciones metropolitanas. Por otra parte, la edificación es responsable de un tercio de las emisiones de CO2 asociadas al consumo de energía. Necesitamos un ambicioso plan de rehabilitación energética y de impulso del autoconsumo, a través de pequeñas y medianas empresas de servicios energéticos, que pueden lograr rápidamente el objetivo de consumo de energía y emisiones cero al tiempo que crean empleo local.

El modelo de alimentación dependiente de la agro-ganadería industrial nos provee de alimentos que de media recorren 4.000 km, con un gran consumo energético, de agua, fitosanitarios y pesticidas.  Por ello proponemos para nuestras ciudades y municipios la creación de redes de espacios productivos “verdes” que generen empleo arraigado y cercano, evolucionando rápidamente hacia la industria de emisiones y residuos cero, con aportación de la I+D+i andaluza. Necesitamos impulsar la alimentación agroecológica de km 0 y para ello proponemos la creación de parques agrarios metropolitanos y crear canales cortos de comercialización entre los productores andaluces y los consumidores.

 

2 En la escala urbana, el objetivo es crear ciudades casi sin coches rodeadas de cinturones verdes

Las líneas metropolitanas y comarcales se concretan en los núcleos urbanos avanzando rápidamente hacia pueblos y ciudades vivos, con empleos dignos y vivienda asequible y casi sin coches en circulación. Podemos impulsar rápidamente las redes de movilidad sostenible y la intermodalidad entre ellas: transporte público, bicicleta y pequeños vehículos eléctricos de movilidad personal y peatonal. Los itinerarios verdes, con sombra, bancos y fuentes, fomentarán los desplazamientos a pie y en bicicleta, en conexión con el transporte público. Un nuevo modelo de gestión de residuos, siguiendo el ejemplo de San Francisco que ha logrado el objetivo de residuos cero, multiplicará los empleos en la nueva minería urbana, generará plantas de compostaje a partir de los residuos orgánicos para el abono de nuestros parques agrarios de proximidad y nuestros jardines. El cambio se puede impulsar desde los colegios, poniendo en marcha caminos escolares seguros y organizando a niñas y niños y a sus padres y madres, para ir al cole andando, con los pedibuses escolares.

 

3 En la escala de barrio, el objetivo es impulsar la regeneración de los mismos para convertirlos en ecobarrios vivos.

Nuestros barrios, especialmente los construidos antes de los ochenta, necesitan una puesta a punto de sus edificios y su espacio público. Muchos tienen problemas de accesibilidad, sus edificios son muy calurosos en verano y fríos en invierno y ello obliga a elevados gastos en energía o conlleva sufrir pobreza energética. Los comercios de barrio languidecen ante la apuesta por las grandes superficies comerciales. Y las personas jóvenes no encuentran vivienda y empleo.

Mediante la participación ciudadana y con presupuestos participativos descentralizados por barrios, las vecinas y vecinos pueden ser protagonistas del cambio que quieren para sus barrios, en sus edificios de viviendas, en su espacio público en el comercio y los servicios de proximidad. Los planes de barrio, elaborados con asistencia técnica de expertos en participación, economía, rehabilitación y educación y comunicación social, son la herramienta más potente para la transición ecológica de nuestros barrios, creando empleo de proximidad, mejorando la calidad ambiental, ganando el espacio público para la convivencia y el paseo en nuestros desplazamientos cotidianos. Los barrios más olvidados y vulnerables serán los prioritarios en la transición hacia los barrios que queremos.

 

4 En la escala eco-feminista, nuestros municipios tienen que ser vanguardia en igualdad,  solidaridad, cooperación y buen gobierno.

Hay que desterrar la visión del desarrollo de nuestros pueblos y ciudades basado en la especulación urbana, el consumo irresponsable de recursos económicos y ecológicos, la competitividad y la insolidaridad. Para el cambio global que necesitamos, es imprescindible un enfoque eco-feminista que priorice la  igualdad, la solidaridad, la cooperación y la inclusión social en cualquier acción municipal y de forma transversal, rechazando las operaciones aisladas de “maquillaje violeta”.  Ese cambio hay que iniciarlo desde lo local, desde ciudades y pueblos que cuidan de las personas, las hacen sentirse seguras, acogidas, incluidas, tratadas de modo justo y equitativo y que cooperan con otras ciudades y pueblos del mundo para promover un desarrollo a escala humana y que respete el uso equilibrado de los recursos de la naturaleza.

Y es en esta nueva perspectiva de “cuidarnos todas entre todas” –cuidar de nuestros derechos y nuestros recursos naturales, de nuestra salud y nuestra educación, del medio ambiente y la biodiversidad, de los animales y sus derechos y de todo lo común-, la que nos va a introducir en una senda de oportunidades para el progreso económico y social, con nuevas alternativas de empleo y con el incremento del bienestar social, gracias al desarrollo de proyectos y empresas relacionados con la transformación ecológica y social y gracias a la creación de instituciones tales como los Consejos Municipales de Participación (mujer, juventud, migraciones, mayores, cooperación), las Oficinas Municipales de Vivienda y de Accesibilidad universal y apoyo a la Vida Independiente de las personas con diversidad funcional, la Red Solidaria de Intervención Social o el Defensor Municipal de las Generaciones Futuras.

Son realmente esas generaciones futuras las que se van a enfrentar a las consecuencias del cambio climático y necesitan una educación “en verde” no solo dirigida a ellas sino a toda la sociedad. Por un lado, la comunidad escolar necesita el apoyo e impulso de la institución municipal para crear una red de centros educativos verdes, implicando a todos los colegios y otros centros educativos así como a las AMPAS del municipio en la lucha contra el cambio climático mediante los caminos escolares y pedibuses; huertos solares y agrícolas escolares; comedores escolares con alimentos ecológicos y de proximidad; planes participativos de ahorro de agua y energía y de gestión responsable de residuos o el diseño bioclimático de edificios y espacios libres. Por otro lado, el municipio puede y debe contribuir en alto grado a la tarea de concienciar, sensibilizar e implicar a toda la sociedad, mediante proyectos estables de educación ambiental para todos los niveles educativos y para todos los sectores sociales, preferentemente mediante la creación de centros o aulas municipales especializados.

Y, por último pero no menos importante – más bien fundamental-, todo este programa de “municipios por el clima” solo será posible en el marco de una nueva cultura política e institucional de los gobiernos municipales. Su ámbito es el idóneo para ampliar y profundizar la democracia, con la participación directa de la ciudadanía en la planificación y en la toma de decisiones. Para ello, las normas de transparencia y participación tienen que ser más ambiciosas y convincentes, no meras operaciones aparentes, y sobre todo hay que crear las estructuras necesarias para posibilitar y fomentar esa participación decisiva de la ciudadanía organizada y no organizada, así como su control de la corporación y  del  gobierno municipal.

Todas estas medidas no son nuevas, existen referencias por todo el mundo, muchas de ellas en la propia Andalucía, y funcionan porque están basadas en un sentido común aplastante. Lo que es nuevo es la necesidad y la oportunidad de “hacer un esfuerzo sin precedentes” para escalarlas y acelerar el cambio mientras todavía tengamos tiempo. No podemos resignarnos a seguir con políticas timoratas y menos sucumbir a la tentación de volver la mirada hacia atrás. Tenemos que poner la mano en el arado y avanzar rápidamente hacia adelante. Estas líneas de acción y esta voluntad de gobierno serán nuestra contribución a través de las candidaturas municipales que impulsemos y en las que participemos en las próximas elecciones municipales.

Esteban de Manuel y Concha San Martín, miembros de la Ejecutiva Verde Andaluza-Equo

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