Alcalá la Real

El Aguardentero revive en forma de hotel con encanto en el centro de Alcalá

Pedro Martín Montañés ha sido el impulsor de este proyecto que se ubica sobre la histórica casa y taberna abierta por su bisabuelo en el año 1906

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Pedro Martín Montañés, en un ventanal de Casa El Aguardentero.

Interior de Casa El Aguardentero.

Interior de Casa El Aguardentero.

Interior de Casa El Aguardentero.

Interior de Casa El Aguardentero.

Interior de Casa El Aguardentero.

Interior de Casa El Aguardentero.

En el verano de 2019 cerraba sus puertas El Aguardentero, una taberna histórica cuya fama traspasaba las fronteras de Alcalá la Real. Cuatro años después, su legado y su nombre son recuperados gracias a un maravilloso proyecto hecho ya una realidad, en el que Pedro Martín Montañés recoge el testigo del legado de sus antepasados, en forma de un pequeño hotel lleno de encanto, ubicado en el mismo emplazamiento que ocupó la centenaria taberna.

“Después de estar mucho tiempo viajando, cuando volví a Alcalá, hace unos tres años, mi padre se prejubiló y alquilamos el bar, pero no nos fue muy bien, y realmente tampoco era lo que queríamos, puesto que, al final, la tradición la lleva la familia y la esencia de ese bar se la han dado mi bisabuelo, mi abuelo y mi padre. Todo lo que se saliera de esta órbita, en definitiva, hacía que el trato y el servicio no fueran los mismos. Decidimos, por tanto, dejar de alquilar el bar y estuvo un tiempo cerrado”, explica Pedro Martín, para poner en contexto el germen de esta idea.

Interior de Casa El Aguardentero.


“Yo estaba trabajando como comercial en Diseños NT y quería un cambio en mi vida y se me ocurrió orientar mi actividad destinando la casa que teníamos aquí a lo que yo he visto cuando viajo tanto, los alojamientos turísticos. A ello se une el hecho de que yo conocía, por mi anterior trabajo, los problemas para encontrar alojamiento en Alcalá que tenían los comerciales cuando venían de fuera. Por tanto, nos decidimos a sacar adelante este proyecto”.

Interior de Casa El Aguardentero.

Un lugar único en Alcalá

El resultado ha sido un lugar que es verdaderamente único en Alcalá y en el que se integra el recuerdo al pasado de la casa, que es tanto como decir, la historia de Alcalá la Real a lo largo de todo el siglo XX y parte del XXI. “En la planta baja lo que se ha hecho es un pequeño hall. Al entrar a mano izquierda, hemos habilitado un book que pretende ser un homenaje a mi padre, donde también se refleja la historia de la antigua Plaza del Ayuntamiento. Hemos conservado también algunas de las botellas que tenía mi padre, donde calentaba también la manzanilla. En realidad, todo está enfocado a su recuerdo: hay una pequeña cocinita; arriba, el tablero de los baños está hecho también con las barras del bar”.

Interior de Casa El Aguardentero.

Se aúnan las excelentes panorámicas con su céntrica localización, con vistas a la fortaleza de la Mota, ubicándose en la esquina de un edificio protegido como son las Casas de Enfrente. La casa puede alquilarse completa o separada. En la primera planta, donde se encuentran los baños, hay espacio independiente para tres personas, y para cuatro en la segunda planta, donde también hay una cocina. Durante la semana, según reconoce su propietario, hay más rotación de comerciales que alquilan la primera planta, mientras que, por ejemplo, para las próximas fiestas hay familias de Cataluña que están reservando para una semana completa.

Interior de Casa El Aguardentero.

117 años de historia

Fue en 1906 cuando Pedro Martín Rodríguez, bisabuelo de Pedro Martín Montañés, procedente del pueblo granadino de Albondón, en plena Sierra de la Contraviesa, en la Alpujarra Baja, llega a Alcalá la Real para trabajar con la familia Garnica, que contaba con una fábrica de aguardientes en la Fuente del Rey. El origen en una comarca vinícola como La Contraviesa quizá tuviera relación con que Pedro terminara en este oficio, que sería el germen para la posterior apertura del negocio familiar, la taberna que abría sus puertas en el mismo lugar que ocupó durante 113 años.

Interior de Casa El Aguardentero.

Ni siquiera la Guerra Civil lograría interrumpir la actividad de este histórico establecimiento, abierto durante toda la contienda, y que, tras la misma, pasaría a manos de José Martín Rueda, y posteriormente a José Antonio Martín Vela. En una entrevista concedida a este mismo medio con motivo de su cierre, en julio de 2019, Pepillo “El Aguardentero”, como todo el mundo le conocía y creemos que le seguirá conociendo siempre, reconocía que el negocio “no es que me gustara, ya que yo hice Formación Profesional, en la rama de Automatismos, pero la verdad que, cuando regreso de la mili, en el 81, había una crisis económica, y no había mucho trabajo. Mi padre estaba ya mayor, y yo, último de los tres hermanos, le había ayudado desde pequeño, con lo que decidí hacerme cargo”.

Interior de Casa El Aguardentero.

Pepe, que tenía entonces unos 24 años, tomó las riendas del negocio, de manera provisional, “hasta ver qué pasa”, y así continuó al frente del mismo casi cuarenta años. Hace 26 lo reformó, pero manteniendo su sabor original, y sin faltar a la fórmula primigenia, tan demandada por los clientes: sus manzanillas, sus copillas de pasas, sus aguardientes… A lo que fueron añadiéndose las tostadas, los cafés, etc. Ahora, su hijo Pedro ha hecho posible que su nombre y su memoria se mantenga en forma de este coqueto hotel del que, sin duda, cualquier inquilino se llevará un memorable recuerdo.

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