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Viernes, 25/05/2018

Acento andaluz

“¡Rajoy, cabrón, abre la valla ya!”

La chirigota ‘Cai de mi arma’ escenifica con un estilo irreverente y canalla la rivalidad histórica entre las ciudades de Cádiz y Sevilla...

La chirigota ‘Cai de mi arma’, segundo premio del concurso de agrupaciones delcarnaval gaditano, escenifica con un estilo irreverente y canalla la rivalidad histórica entre las ciudades de Cádiz y Sevilla. La mitad de sus integrantes se mete en el tipo del sevillano malaje y la otra en el papel del gaditano cerrado. Alardean de tópicos que, cuando buscan hacer reír, exageran hasta lo absurdo estos clichés. En medio de ambas pandillas de sevillanía reconcentrada y gaditaschiitas, una valla que les separa: la del peaje de la autopista AP4.


Con golpes desternillantes, desmontan esas diferencias, abrazan las costumbres ajenas y asumen la ridiculez de sus fanatismos localistas que sólo se agarran en el asidero de la terquedad y las fronteras que los obtusos se han construido en sus mentes. Al final de la presentación se produce la primera aproximación:“Somos gaditanos cerraos, somos sevillanos malajes y si ¿nos ponemos a una y quitamos el peaje?”. El remate es todo un grito de guerra:“Somos tontos por pagar y ahora son 7.30. ¡Rajoy, cabrón, abre la valla ya!”


La simbiosis entre “los coches de caballos” y “las barquitas de caballas” cataliza en un popurrí en el que Sevilla y Cádiz demuestran que son dos pueblos grandes, sabios y que deben tratarse como“iguales”. La catarsis colectiva cuaja en el epílogo del repertorio: “Vamos a dejar las rencillas y con las manos unidas, luchemos por nuestra madre que se llama Andalucía. Cádiz del arte y la gracia, y Sevilla la del ange, lo único que nos distancia es este puto peaje”.


Esta crítica social no es más que una letra de carnaval. Ni más, pero tampoco menos (500.000 reproducciones sólo en Youtube). A quienes tengan la tentación de minusvalorarla, les recordaría que las coplas encierran humor, ingenio e ironía, pero también mucha denuncia social. No pierdan de vista este termómetro de malestar ciudadano porque los gaditanos especialmente, pero también los sevillanos y andaluces,han inoculado que el peaje tiene fecha de caducidad y no permitirán que les engañen de nuevo. Los que debieran darse cuenta no se están dando cuenta. Harían bien el Ministerio de Fomento y el PP en abrir los ojos y abandonar esa insultante ambigüedad calculada de cuya chistera han sacado una última ocurrencia de piedra pómez: no habrá más peaje si la Junta asume el mantenimiento de una vía exclusiva del Estado. En definitiva, quieren que los andaluces sigamos pagando, aunque sea con cargo a los presupuestos autonómicos. ¡Están jugando con la lava de un volcán a punto de entrar en erupción!


Posdata: Quedan 688 días para que finalice el injusto peaje de la AP4.

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