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Sábado, 21/04/2018

Acento andaluz

La Andalucía con la que sueño

En una fecha tan significada para nuestra tierra, evoco la Andalucía con la que soñaron o sueñan nombres propios que la hicieron grande...

En una fecha tan significada para nuestra tierra, evoco la Andalucía con la que soñaron o sueñan nombres propios que la hicieron grande. El Cervantes José Manuel Caballero Bonald pide acabar con “mucho andaluz profesional que traza una Andalucía de bisutería” a la que está seguro de no pertenecer. Invocando la memoria de Manuel José García Caparrós, Antonio Banderas arengó al pueblo andaluz a “completar lo inacabado, respirar libertad (…) y reconocer nuestra imperfección como estímulo para seguir creciendo”.Felipe González imagina una tierra “más justa, próspera y creativa” si Andalucía “utiliza su capacidad de creatividad, de innovar, de trabajar yde abrir nuevos espacios”.

Soledad Becerril ansía una Andalucía que “le dedique el dinero, el esfuerzo y la energía para algo tan básico como es la educación”. De igual manera, Manuel Clavero Arévalo espera que Andalucía “mejore su sistema educativo”.“Me da vergüenza leer en el Informe Pisa que ocupamos los últimos lugares”, lamenta. Para María Galiana, “Andalucía no debe dormirse en los laureles, no por indolencia, sino por la sensación de no llegar y ese sentido bastante pesimista que podamos tener algunas veces sobre el que la consecución de las metas no sea inmediata”. Obligado es recordar también las palabras del malogrado psiquiatra Carlos Castilla del Pino abominando del narcisismo: “A Andalucía hay que descatetalizarla cada vez más. Nunca mirándose el ombligo. No somos los mejores. Somos unos habitantes del Universo, de la Humanidad, y ya está”.

Convencido de que nuestros valores son “totalmente inimitables”para el resto de las autonomías, Miguel Ríos sueña con “conseguir seres excelentes, con capacidad para inventarse su propio futuro sin necesidad de tener que pedirle permiso a nadie.” En esta línea, Luis García Montero levita con la metáfora del sur, esto es, “saber progresar sin traicionarnos, sin caer en la prepotencia del lujo, y con una solidaridad humana palpable en la piel.”A lo que Guillermo Antiñolo no se cansa de “darle la vuelta al mapa” con una sociedad “más activa, más activada, con mayor capacidad en la que la educación sea un elemento crítico, en el que, además de la fiesta, seamos capaces de empezar a transformar la visión del mundo”.

Concluyo esta apelación a sueños y sentimientos ajenos que suscribo espetando que este pueblo no puede levantarse únicamente como reacción al agravio, por muy lesiva que sea la comparación.El epílogo, como debe ser, el credo de un andaluz adoptivo como Iñaki Gabilondo: “Andalucía es una tierra grande, hermosa, vieja y sabia. ¡Siéntase orgulloso de ser andaluz!” 

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