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Sábado, 23/06/2018

Acento andaluz

Era un 4 de diciembre...

Hasta febrero de 1998, ya con 25 años, no supe qué era el 4 de diciembre y quién fue Manuel José García Caparrós..

Hasta febrero de 1998, ya con 25 años, no supe qué era el 4 de diciembre y quién fue Manuel José García Caparrós. Fue al escuchar en las tablas del teatro Falla, durante el concurso de agrupaciones del Carnaval de Cádiz,un formidable pasodoble de la comparsa Los Piratas de Antonio Martínez Ares. Reconozco que me emocioné entonces no sólo por el sentimiento que rezumaron en su interpretación sino por la profundidad de un mensaje absurdamente desconocido para un licenciado universitario: “Era un cuatro de diciembre cuando tomamos la calle. Era un cuatro de diciembre cuando dijimos que verde y blanca era nuestra sangre. Andaluces levantaos desde el trigo hasta la mar. Un cuatro de diciembre luchamos por nuestra gente,España y la Humanidad.Días de guerra, de fascistas en la acera rezando a su dictador.Tarde de espanto, Málaga entera llorando: mataron a Caparrós, Caparrós (…) Rojos contra la pared, Blas infante por los muros, ¡no al 143, sí al 151!...”

Esta letra, cantada 20 años después del mayor grito de libertad que lanzó Andalucía, me situó por primera vez ante un episodio formidable de la historia de mi tierra, indispensable para entender el pasado reciente y el presente de mi país, que ni la educación obligatoria ni la universidad me había mostrado. Cuánto más he conocido de esa fecha tan señalada más orgulloso me he sentido de ser andaluz y más vergüenza ajena he sentido de los planes educativos y de los profesores que orillaron el estallido de la conquista andaluza.

En 21 días, Andalucía se mirará al espejo de los 40 años de autonomía histórica con el logro de una enorme transformación frente al blanco y negro del 77 heredado del yugo y el olvido intencionado del franquismo, pero con tres asignaturas pendientes que han de aprobarse más pronto que tarde: que ningún niño andaluz desconozca en adelante que pasó el 4 de diciembre, que a las hermanas de Caparrós -ya llegamos tarde para resarcir a sus padres- se les ofrezca la Verdad, Justicia y la Reparación que el Estado les ha negado cuatro décadas, y que Andalucía alce su siempre solidario acento andaluz para evitar que España agrande las asimetrías territoriales existentes.

No hay mejores motivos para convocar a toda Andalucía en nombre de lo común porque sólo conociendo de dónde venimos y honrando a quienes lucharon por lo que somos podremos evitar la federalización del norte y la regionalización del sur que pretenden imponer muchos para enfriar las ansias soberanistas catalanas. 

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