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Domingo, 23/09/2018

Acento andaluz

O empiezan en el Sur o no llegan al Sur

Las grandes obras de Estado tienen que comenzar en el Sur o no llegarán nunca al Sur

Fíjense cómo las decisiones políticas cambian la historia. Con 25 años de diferencia, dos infraestructuras cardinales, como fue el AVE y es el Corredor Ferroviario del Mediterráneo, enfocadas desde las antípodas ideológicas, nos sitúan ante una ecuación infalible: las grandes obras de Estado tienen que comenzar en el Sur o no llegarán nunca al Sur –o lo harán cuando ya sea demasiado tarde-.

El AVE empezó en Sevilla y, por eso, llegó a Andalucía. La línea inaugural Santa Justa-Atocha, en lugar de la Madrid-Barcelona que reclamaron con vehemencia hace 31 años en Cataluña y en la capital de España, permitió cohesionar el territorio y dar oportunidades de modernidad al Sur castigado y olvidado históricamente por el franquismo.

En contraposición, el corredor ferroviario del Mediterráneo siempre se presenta trazando el mapa de Norte a Sur en atención a los tramos pintados y ejecutados en los últimos años. La película sería distinta si esta obra se enunciara como el corredor de Algeciras a Girona. Entonces las inversiones hubieran comenzado en la Algeciras-Bobadilla, y no sería, como en la actualidad, la gran discriminada de este eje ferroviario.

La primera decisión política lleva la firma del ex presidente del Gobierno Felipe González. La segunda, hasta el momento, del presidente actual Mariano Rajoy. Después de escucharles a ambos, en el acto conmemorativo del 25 aniversario de la línea inaugural del AVE que organizó la Cadena SER, tengo sensaciones contrapuestas.

Por un lado, fue duro escuchar al inquilino de la Moncloa detallar en la capital andaluza lo pronto que terminarán muchos tramos del corredor en el Levante y en Cataluña, mientras la Algeciras-Bobadilla es el último eslabón de la cadena. Sin embargo, al mismo tiempo, fue reconfortante escuchar al presidente Rajoy elogiar al ex presidente González por adoptar una decisión “histórica que ahora parece fácil pero que no lo fue”. “Es bueno que se sepa que la Alta Velocidad no es cuestión de un partido u otro, se trata de política de Estado", apostilló agarrado al asidero de las cifras: 71 millones de viajeros subidos en sus vagones a 300 kilómetros por hora. Previamente, en la inauguración, el delegado del Gobierno, Antonio Sanz, estuvo tremendamente elegante y agradeció la apuesta de González con el presidente sentado en primera fila.

Si estamos ante un agradecimiento sincero –que no dudo-, ¿por qué no  siguen el ejemplo del AVE –“el rapidillo” –según ridiculizaban- que se convirtió en Marca España- con la Algeciras-Bobadilla y comienzan a creerse que el puerto de Algeciras es también Marca España?

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