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Jueves, 19/07/2018

Acento andaluz

“Pedazo de maricón”

Al responder a estos insultos homófobos, Poveda no sólo tiene el coraje de defender cualquier tendencia sexual sino que invita a denunciar estas manifestaciones de intolerancia hacia el diferente.

Intento descifrar, sin éxito, dónde arraigan los decrépitos cimientos del machismo y su expresión más funesta, la violencia de género, cada vez que escucho a expertos explicar la cerrazón más inhumana del hombre o voces autorizadas desde la desdichada experiencia de la que han sido víctimas. Por mucho que atiendo a unos y a otros, sigo sin encontrar el asidero mental en el que el machista o el maltratador se agarra para haber inoculado de manera perversa que es un ser superior a la mujer y, por tanto, tiene derecho a imponerse sobre el otro sexo o dominarla y poseerla cada vez que le plazca. Reconozco que me supera este escenario de horror impuesto por el ‘macho dominante’ contra  el que debemos rebelarnos todos y todas.
En las últimas semanas, dos gestos de mimética valentía contra agresiones intolerables han provocado desigual respuesta social y mediática. Al cantante Alejandro Sanz le llueven los elogios por parar un concierto en México para reprochar a un hombre que estaba acosando y pegando a su pareja en las primeras filas del público. Mucho se ha escrito sobre el alcance de su actuación, muy por encima de las campañas institucionales de educación y concienciación. Son aplausos merecidos, pero seguramente los menos buscados por el cantante, a quien le salió del tuétano espetar al maltratador: “Eso no se hace. A las mujeres no se les pega”.
Esta loa unánime y casi universal contrasta con la limitada proyección que ha tenido la valiente reacción del cantaor Miguel Poveda al denunciar públicamente que el director de la Peña Flamenca Enrique El Mellizo de Cádiz le llamó “pedazo de maricón” al declinar su oferta para que cantara en el ciclo ‘Los Jueves Flamencos’. Al responder a estos insultos homófobos, Poveda no sólo tiene el coraje de defender cualquier tendencia sexual sino que invita a denunciar estas manifestaciones de intolerancia hacia el diferente.
Se preguntarán ustedes a qué obedece mezclar la violencia de género y la homófoba. Pues sinceramente les digo, desde el convencimiento, que ambas se alimentan de los postulados irracionales y equivocados del machismo: el hombre es un ser superior a las mujeres y también a los maricones. El desigual trato a Sanz y Poveda evidencia el largo trecho que nos queda por recorrer hasta lograr la igualdad de ambos sexos, sean cuales sean sus gustos.

 

 

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