Actualizado: 11:23 CET
Miercoles, 26/06/2019

sociedad

España plantea un escenario económico incierto pese al buen comienzo

Los altos niveles de deuda pública apenas han mejorado, ya que la inestabilidad política podría impedir la adopción de medidas adecuadas

  • BANCO DE ESPAÑA

A principios de 2019 los datos económicos de España fueron claramente positivos. El PIB creció un 0,6% en el tercer trimestre de 2018 y mantuvo ese ritmo en el último trimestre. El crecimiento anual del año pasado fue del orden del 2,4% y la previsión del gobierno para este año, ajustada a la baja debido a la tendencia mundial hacia una desaceleración, es del 2,2%. Se crearon 545.000 empleos en 2018, un 3% más, y el último pronóstico privado conocido, de Manpower Group, es que este año se crearán 404.000 empleos, es decir, un 2.1% más. Se trata de un escenario muy bueno.

Pero no aparecen muchas sonrisas en las portadas de la prensa española, tampoco en la prensa internacional. El clima no es optimista tampoco en la sección de ahorro según noticias Raisin, y esto es debido al temor de que la leve desaceleración global podría terminar siendo una recesión, o incluso una crisis, ya que los graves problemas de los altos niveles de deuda pública apenas han mejorado, ya que la inestabilidad política podría impedir la adopción de medidas adecuadas. Aunque la economía sigue funcionando bien, hay días en que las tensiones políticas lo disimulan.

El factor elecciones

Este 2019 es tiempo de votaciones. Habrá elecciones municipales, generales y europeas en Mayo, y un año electoral no es el mejor momento para tomar medidas económicas que, si bien son necesarias, no agradarían al electorado. El panorama es complicado porque el gobierno de Sánchez no tiene mayoría y no consiguió obtener la aprobación de los presupuestos para 2019.

Además, las encuestas sugieren que es poco probable que el estancamiento político (la falta de mayoría parlamentaria) mejore después de las elecciones. Los posibles resultados que se pueden identificar podrían pasar por la continuidad del gobierno de Sánchez con el apoyo de Podemos, el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y los separatistas catalanes, o un gobierno de los tres partidos de derecha (PP, Ciudadanos y Vox). Se trata de una situación que genera nerviosismo y no fomenta el optimismo.

La consecuencia es que en los últimos meses la confianza económica y política ha disminuido, algo que no incrementa precisamente una actitud halagüeña. Después de la investidura del nuevo gobierno de Sánchez en junio, ambos índices (medidos mensualmente por CIS y que varían entre 0 y 100) se incrementaron.


El índice de confianza económica mejoró de un 41,9 en Mayo a un 42,8 y 42,9 en Junio y Julio, y el índice de confianza política se recuperó aún más, de 30,6 a 37,3 y 37,6. Sin embargo, después del gran aumento de la tensión al comienzo del otoño, ambos índices han caído nuevamente hasta 38,9 y 31,6, y en Diciembre fueron un 9% y un 2% por debajo de los niveles del año anterior. Por su parte, el índice de confianza del consumidor, más relevante para la economía, ha tenido un promedio anual de 98,3, por debajo de los 100, lo que marca el límite de territorio positivo, y un 4% por debajo de 2017.

Sin duda, lo más preocupante es que la inestabilidad política no es en exclusiva un fenómeno español, pero hay que reconocer que en este sentido nuestro escenario resulta más prometedor que el de otros países europeos. De esta forma, cabe resaltar el caso de Italia, con una coalición entre la derecha de Salvini y la izquierda populista, o Gran Bretaña, donde nadie sabe qué pasará con el Brexit.

En este contexto, las elecciones europeas de Mayo son una gran incógnita y el resultado más probable es que los tres grupos parlamentarios tradicionales (popular o democristiano, socialista y liberal) se vean amenazados por un grupo populista de extrema derecha liderado por los italianos de Salvini y los franceses de Marine Le Pen.

Tras las elecciones españolas, se procederá a la elección de un nuevo Presidente para el Consejo de Ministros. Las incógnitas son relevantes para la economía española, ¿quién los reemplazará? ¿pasará la Unión Europea, debido a la mayor influencia del populismo nacionalista, de las dificultades actuales al estancamiento o, incluso, hacia el retroceso? Se avecinan meses de mucha incertidumbre política, social y económica.


 

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