Actualizado: 11:20 CET
Lunes, 24/06/2019

Editorial Sevilla

Acero frente a aceituna

Bruselas avisa a EEUU de que actuará de manera “rápida y decidida” si impone aranceles a los coches, pero no ha hecho igual con la aceituna

La Comisión Europea, ante los rumores de un cambio en la Administración Trump al respecto, advirtió el lunes de que reaccionará “de manera rápida y decidida” si Estados Unidos acaba rompiendo la tregua pactada en su día con Juncker e imponiendo aranceles a los automóviles europeos. Por si quedaba alguna duda, es la nueva demostración de cómo Bruselas antepone los intereses de su sector industrial al agrario, ya que ni el aviso ni la inmediatez de respuesta se produjo cuando Estados Unidos amenazó -amenaza que luego materializó- con imponer aranceles a la aceituna negra española, que es tanto como decir sevillana, ya que la mayor parte de la producción se realiza en Sevilla.

Desde aquel entonces la Comisión ha tardado medio año en decidirse a denunciar a EEUU ante la Organización Mundial del Comercio, la cual puede tardar una eternidad en pronunciarse, pero sin aplicar a Washington represalias equivalentes en, por ejemplo, las importaciones de soja. También ha tardado lo suyo en dedicar una escasa partida a la promoción de la aceituna, con tal burocracia que es mejor no acogerse a tal ayuda. El resultado de esta política de dilaciones y vacilaciones ha sido el hundimiento de nuestro sector, que sólo entre agosto y noviembre pasados perdió el 60% de sus ventas en el mercado americano y 24 millones de euros. En Física el acero pesa más que la aceituna, y en Bruselas, también.

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