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Lunes, 23/04/2018

Jaén

“Al bailar cuento mi experiencia de vida, mi interior”

La bailarina Álika lleva quince años formando en Danza Oriental, subiéndose a escenarios internacionales y apostando por técnicas que enriquecen la ...

  • Noemí Real Quesada, Álika.

Su cuerpo es su herramienta de expresión. Baila y comunica con una sensibilidad que ha desarrollado tras años de trabajo, viajes e investigación en los que ha experimentado una evolución hacia la conexión entre su cuerpo y su mente. Sobre el escenario expresa quién es con un lenguaje corporal propio, con un estilo que la ha hecho una bailarina libre.

Noemí Real Quesada (Jaén, 1974) se sube al escenario y se convierte en ‘Álika’, un nombre que en Jaén es reconocido porque hace 15 años apostó por hacer bailar a las mujeres con su escuela de danza y ha conseguido mantener la fidelidad de sus alumnas e inculcarles el gusto por el cuerpo femenino. Inaugurada en 2002, la escuela ‘Álika Danza’ fue el primer centro especializado en Danza Oriental que abrió en Andalucía y hoy, fruto de la evolución, oferta formación en técnicas de expresión corporal y en movimiento creativo.

Siendo niña descubrió su vocación. Se formó en Danza Española y Flamenco y pronto se acostumbró a estar encima de un escenario. Siempre le interesó lo corporal y estudió Educación Física, decidiéndose por el camino de trabajar con el cuerpo desde el baile y la danza, ahondando en la interpretación del movimiento y perfeccionando la expresión.

En su afán por conocer mundo, viajó y descubrió la Danza Oriental en Madrid, Egipto y Argentina. Estudió su raíz sin olvidar las del Clásico y el Flamenco, buscando una danza futura más libre y expresiva, un camino más personal como profesional.

Apostó por Jaén y aunque sabía que era difícil, la respuesta fue sorprendente. La Danza Oriental se puso de moda y ella conquistó a quienes se atrevieron a bailar. Impartió talleres en la Universidad Popular y tras el éxito, se animó a abrir su escuela y aunar el trabajo físico, artístico, creativo y de salud. Han sido ocho años de especialización en Danza Oriental y, ahora, esta bailarina está en una etapa madura, fruto de su “revolución interna”.

La crisis fue para ella una “oportunidad” para adaptar su Escuela y desarrollar técnicas corporales más internas que hoy le han permitido seguir bailando, formando y creando. En los últimos cuatro años se ha especializado en Teatro Físico, Pedagogía de la Expresión y Gimnasia Consciente, que enriquecen la salud y la interpretación en la danza. Con sus alumnas comparte un “trabajo muy personal” que las dota de una mayor seguridad. “Con la formación de la escuela, las alumnas cambian su manera de comunicarse con el entorno”, reconoce.

El baile es una terapia y quienn baila con ella se reconquista, se hace más sensible al arte y mejora su expresión. “Todas las personas pueden bailar”, afirma Álika, que baila desde la abstracción lírica. “Cuando bailo cuento, sin miedo, mi interior, mi experiencia de vida”, asegura. Al bailar desnuda su alma, emocionando con su expresión corporal. Lo hace en escenarios nacionales e internacionales como los de México, Argentina y Brasil.

Junto a las bailarinas de su compañía de danza, exhibe un estilo “muy avanzado” y todas se muestran “libres” bailando la Danza Oriental. Como maestra, su objetivo es que “quien baile busque su estilo y encuentre un lenguaje corporal propio”. Su escuela se convertirá en un espacio de exhibición por necesidad, ante la falta de salas.

Cada año organiza el Festival Bellysurdance, en el Darymelia, no sin problemas para encontrar fechas, lo que le impide cerrar los bailarines invitados con tiempo; y una exhibición de la Escuela, en la que “todas las alumnas tienen su lugar”. Su esculea alberga el proyecto ‘Ovulario’, un laboratorio experimental para el intercambio artístico y la creación, dedicado al conocimiento de la anatomía y salud femenina; y el proyecto Esfera, que se hará en su escuela. La bailarina portuguesa Carolina Fonseca protagonizará con Álika el segundo encuentro artístico y pedagógico.

“Jaén se tiene que nutrir de un intercambio artístico”, defiende.

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