El estrés crónico es un problema cada vez más frecuente que afecta al bienestar emocional y a la salud física. Vivir situaciones prolongadas de ansiedad y tensión pueden agotar las reservas de nutrientes esenciales, debilitando el sistema inmunológico, alterando la calidad del sueño y afectando el rendimiento cognitivo. En este contexto, una alimentación equilibrada y el apoyo de ciertos suplementos clave pueden ser de gran ayuda para optimizar la respuesta del organismo ante los factores estresantes.
Pero, ¿cómo saber cuáles son los nutrientes más eficaces para reducir el impacto del estrés y cómo integrarlos adecuadamente en la dieta puede marcar una diferencia significativa en la calidad de vida?
Para dar respuesta a esta pregunta, nos hemos puesto en contacto con los expertos de Equisalud, una marca líder en el mercado de productos de salud y bienestar, reconocida por su compromiso con la calidad y la innovación. Su línea de productos incluye suplementos para el sistema inmunológico y la microbiota, adaptógenos y antioxidantes, y también vitaminas y minerales, por lo que saben mejor que nadie cuáles son esos compuestos que puede ayudarte a vivir más relajado y sentirte mejor. Esto es lo que nos han contado al respecto.
1. Omega 3: un aliado para la salud cerebral y el equilibrio emocional
Los ácidos grasos omega 3, en especial el EPA (ácido eicosapentaenoico) y el DHA (ácido docosahexaenoico), tienen un impacto significativo en la función cerebral y en la regulación del estrés. Estos lípidos esenciales ejercen un efecto antiinflamatorio y contribuyen a mejorar la comunicación neuronal, favoreciendo el equilibrio emocional y la capacidad de concentración.
Además, estos ácidos grasos contribuyen a la producción de serotonina y dopamina, neurotransmisores que regulan el estado de ánimo y la sensación de bienestar. Las principales fuentes naturales de omega 3 incluyen pescados grasos como el salmón, la caballa y las sardinas, así como semillas de chía y nueces. En personas con bajo consumo de estos alimentos, los suplementos con omega 3 pueden ser una alternativa eficaz para optimizar los niveles de estos nutrientes esenciales.
2. Magnesio: esencial para la relajación muscular y nerviosa
El magnesio es un mineral imprescindible en la regulación del sistema nervioso, ya que participa en más de 300 reacciones enzimáticas relacionadas con la función muscular, la producción de energía y el equilibrio emocional. En situaciones de estrés, el organismo tiende a consumir mayores cantidades de magnesio, lo que puede derivar en síntomas como tensión muscular, insomnio o irritabilidad.
Este mineral facilita la producción de neurotransmisores como la serotonina y el GABA, ambos asociados con la sensación de calma y bienestar. Además, contribuye a la reducción de los niveles de cortisol, la principal hormona del estrés. Se encuentra de manera natural en alimentos como frutos secos, semillas, legumbres y hortalizas de hoja verde, aunque en periodos de alta exigencia emocional, la suplementación puede ser una opción recomendable.
3. Vitaminas del grupo B: ayuda frente al cansancio y la fatiga
Las vitaminas del grupo B, especialmente la B1 (tiamina), B6 (piridoxina) y B12 (cobalamina), desempeñan un papel fundamental en el metabolismo energético y en la función neuronal. Su déficit puede traducirse en una sensación de fatiga persistente, dificultad para concentrarse y una mayor susceptibilidad al estrés.
Estas vitaminas favorecen la producción de neurotransmisores como la dopamina y la serotonina, fundamentales para regular el estado de ánimo y la respuesta al estrés. Su presencia en la alimentación, a través de carnes magras, huevos, cereales integrales y legumbres, resulta esencial. No obstante, en personas con dietas restrictivas o con alta demanda energética, los suplementos de complejo B pueden ser una herramienta útil para mejorar la respuesta del organismo ante situaciones de tensión.
4. Ashwagandha: el adaptógeno natural contra el estrés
La ashwagandha es una planta medicinal utilizada en la medicina ayurvédica por sus propiedades adaptógenas, es decir, su capacidad para ayudar al organismo a gestionar mejor el estrés y recuperar el equilibrio fisiológico. Su principal mecanismo de acción radica en la reducción de los niveles de cortisol, lo que contribuye a una mayor sensación de calma y estabilidad emocional. Se ha demostrado que la ashwagandha puede mejorar la calidad del sueño, reducir la fatiga y aumentar la resistencia al estrés sin provocar efectos secundarios adversos. Generalmente, se consume en forma de extracto estandarizado en cápsulas o en polvo, y su efectividad suele observarse tras un uso continuado de varias semanas.
5. Melatonina: clave para un descanso reparador
La falta de sueño es uno de los factores que más influyen en el estrés diario, ya que tener que lidiar con los quehaceres del día a día sin haber descansado bien es un auténtico infierno. Si no dormimos bien, estamos más susceptibles e irritables y nos sentimos menos capacitados para realizar nuestras tareas, lo que aumenta la sensación de asiedad. Cuando el estrés altera los ciclos de descanso, los suplementos de melatonina pueden ser una herramienta útil para restablecer un patrón de sueño saludable. A diferencia de otros fármacos para el insomnio, la melatonina no genera dependencia y su uso está recomendado en aquellas personas que experimentan dificultades para dormir debido a la ansiedad o a cambios en su rutina. La melatonina juega un papel fundamental en la regulación del ritmo circadiano. Esta hormona, producida de manera natural por la glándula pineal, facilita la conciliación del sueño y mejora su calidad, lo que resulta esencial para la recuperación física y mental.
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