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Sábado, 24/02/2018

25S y Euskadi, el desencadenante

Desde las elecciones andaluzas en marzo del año pasado, llevamos un ciclo electoral frenético

Autor en Andalucia Información
Publicado: 29/09/2016 ·
22:20
Actualizado: 29/09/2016 · 22:20

Tras las elecciones del 20 de diciembre y del 26 de julio y una legislatura fallida y la que está en curso sin visos de ser duradera en el tiempo, llevamos 277 días de gobierno en funciones de Mariano Rajoy. Precisamente, el PP de Rajoy ganó las dos últimas elecciones pero la fuerte irrupción de los dos partidos emergentes, Podemos y Ciudadanos, y la aritmética parlamentaria solo permitía la existencia de un gobierno estable mediante acuerdos de tres o más partidos o una gran coalición PP-PSOE, algo impensable a día de hoy.

Desde las elecciones andaluzas en marzo del año pasado, llevamos un ciclo electoral frenético. Autonómicas y Municipales de mayo, Catalanas “plebiscitarias” en septiembre, Generales en diciembre y en junio y, ahora, Vascas y Gallegas el próximo domingo.

Demasiadas veces hemos tenido que ir a votar, teniendo su zénit con la repetición de las elecciones generales en junio producto del fracaso de los partidos para ponerse de acuerdo. Un PP que, tras gobernar cuatro años a base de decretazo, rodillo parlamentario y mayoría absolutista, que no absoluta,  se encuentra solo en el arco parlamentario a pesar de ganar. Un PSOE producto de sus batallas internas y de ver como va menguando su capacidad de maniobra en el Parlamento y unas formaciones emergentes, Podemos y Ciudadanos, que son presa de su inexperiencia y de sus vetos mutuos que impiden tejer un acuerdo de legislatura sin tener que contar con los “diabólicos” partidos nacionalistas.

Y, así, sin Gobierno de España, llegamos a otros comicios. En las Gallegas, seguramente el PP gane por mayoría absoluta y Alberto Núñez Feijóo sea presidente de la Xunta. Sin embargo, las elecciones en Euskadi si que presentan mayor interés.

Con el triunfo del PNV sin mayoría, la aritmética en Euskadi y el posible juego de pactos puede tener su repercusión final en la conformación de un Ejecutivo nacional. Si la formación del actual lehendakari, Íñigo Urkullu, necesitará al PP para mantener la lehendakaritza, los conservadores podrían pedir un intercambio de favores y que el PNV diera el sí a Rajoy. Además, si se cumple los sondeos y el PSOE se pega el batacazo al perder la mitad de su representación en la Cámara Vasca, esto podría mover aún más las placas tectónicas socialistas y acercar una, a mi opinión, suicida abstención de los de Pedro Sánchez que sería demoledora para su futuro como partido.

Todo se desencallará tras el 25S en Euskadi. Unas terceras elecciones serían un ridículo a nivel mundial que España no puede permitírselo. Ni puede ni debe cometer.

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